En apenas un mes, varias noticias muy relacionadas entre sí:

  • Spotify sube el precio de sus suscripciones.
  • Disney plus sube el precio de sus suscripciones.
  • Dazn sube el precio de su suscripción.
  • Netflix elimina en algunos mercados su plan básico.

Y a estas noticias, súmales la cruzada que estamos viviendo en muchas de estas plataformas (por ejemplo, en Netflix y en Disney+) por evitar la compartición de cuentas.

¿Qué está pasando con las plataformas digitales de consumo de contenido? ¿Se ha acabado la época de los servicios digitales que primaban aportar valor frente a monetizarse?

¡Empecemos!

Enshiftificacion

Subida de precios generalizada en el mercado digital

Como decíamos hace un momento, en apenas unas pocas semanas varias de las principales plataformas de consumo audiovisual han subido o han avisado de que van a subir sus precios.

Spotify sube por primera vez en su historia el coste del servicio, pasando en España a costar entre 1 y 2 euros más al mes dependiendo del plan que tuvieras contratado.

Disney+, por su parte, anuncia que a finales de año subirá el precio de su suscripción, por un valor aún desconocido. Y con el anuncio, llegan varias novedades que no dejan de ser una subida generalizada de precios:

  • Un nuevo plan con anuncios, siguiendo la estela de Netflix, y que quedará a un coste de 5,99€ mes, tres menos de lo que cuesta el plan actual.
  • Un nuevo plan Premium, que costará 11,99€ al mes, y que será el único que incluya calidad 4k y sonido Dolby Atmos, además de 4 reproducciones simultáneas.
  • Esto quiere decir que el actual plan pierde funcionalidades. Pasará a ofrecer vídeo a máximo Full HD, sonido 5.1 Stereo y 2 reproducciones simultáneas.
  • Y por último que, nuevamente siguiendo el camino abierto por Netflix, perseguirán a partir de 2024 el uso de cuentas compartidas. Que, recalco, es otra manera de forzar el crecimiento de ingresos a consta de exprimir a los que ya son usuarios de la plataforma.

Por último, quería hablar de Dazn, que vuelve a subir este año los precios, a nada menos que 10€ más al mes para prácticamente todas las suscripciones (en los planes con permanencia la subida es algo menos pronunciada).

Fíjate que hablamos de una subida de entre el 20 y el 35% del coste previo. Un coste de suscripción que ya el año pasado había subido, y que en su día vino acompañado de numerosas medidas para tanto compartir cuentas, como para incluso darse de baja.

El fin de los tipos de interés a coste cero

Que todo esto ocurra en un escenario como el actual de subidas de tipos de interés no es para nada casualidad.

Me explico.

La década de los años diez ha venido acompañada de un hecho insólito en el mercado financiero: unos tipos de interés en la mayoría de países a interés cero, o incluso negativo.

Fíjate que si los bancos centrales a principios de la década no hubieran estado listos y hubieran regulado los intereses para que no pudieran ser negativos en hipotecas y préstamos, alguien que hubiera pedido, por ejemplo, 100.000 euros en 2009, podría estar obligado en 2019 no a devolver 110.000€ (los 100.000 más el interés por el préstamo), sino menos de esos 100.000 euros.

Es decir, que hubiera pedido un dinero, y al banco le hubiera tenido que devolver menos de lo prestado incluso ajustándolo a la inflación.

La hipoteca que un servidor pidió para comprar el duplex en Asturias fue a interés fijo del 1,9%. No porque los tipos de interés estuvieran al 1,9% (de hecho, estaban en negativo), sino porque los bancos, para cubrirse de una situación tan particular como esta, acordaron fijarlos al 0%, y añadir por tanto por encima el resto de intereses para sacar negocio del préstamo).

Pues bien, ese 1,9% es lo que un servidor consiguió obtener siendo un particular de clase media. Ahora imagínate lo que llegan a conseguir gigantes tecnológicos como Spotify, como Disney, o como Dazn. Es decir, servicios digitales que ya no solo cuentan con subvenciones y la capacidad de hacer ingeniería fiscal solo accesible a corporaciones multinacionales, sino también con un peso en la industria y una capacidad de negociación que les ha llevado, en la mayoría de casos, a surgir y crecer sin preocuparse del cash.

Sencilla y llanamente, si en un momento dado a tu banco entraba Google y te pedía 100 millones, se los entregabas a interés cero o prácticamente cero, sabiendo que ese dinero lo ibas a recuperar con creces en el futuro.

Gracias a esto, hemos vivido una época de surgimiento y maduración de ecosistemas digitales con acceso a financiación prácticamente ilimitada a costes prácticamente ridículos. Y por tanto, al surgimiento y maduración de plataformas digitales que se han podido despreocupar de los beneficios (la mayoría de estas empresas llevan años en pérdidas), centrándose única y exclusivamente en el crecimiento (obtener nuevos clientes ofreciendo el mayor valor posible a la propuesta).

Llega entonces el cambio de década, y con él, el mazazo geopolítico, social e incluso sanitario de estos últimos años. Que si la guerra económica de EEUU y China, que si la COVID19, que si la guerra de Ucrania y Rusia, que si el pinchazo de la burbuja inmobiliaria en Asia, etc etc etc.

Con cada vez más países imprimiendo billetes como si no hubiera un mañana para afrontar la subida generalizada de costes. Y, por tanto, con una subida generalizada de intereses.

Una subida que te afecta en el día a día cuando vas a comprar al supermercado, o si tienes una hipoteca a interés variable. Y que también les afecta a esas grandes compañías de las que estábamos hablando.

De pronto, el dinero, a efectos prácticos ilimitado, desaparece. Y toca demostrar ante accionistas, y también en las nóminas de los trabajadores, que hay cash suficiente. Que el negocio funciona por sí solo.

Cosa que no ha hecho quizás nunca desde su creación.

Enshiftificación de la industria del contenido digital

La estrategia fácil, sería pensar que entonces es el momento de sentarse y aportar más valor aún, para que aquellos que aún no han dado el paso, acaben apuntándose al servicio. Pasen a ser suscriptores.

Pero es que el problema es que la mayor parte de esa audiencia potencial, al menos en los países desarrollados, ya es cliente. Y el crecimiento en mercados emergentes se está viendo afectado por el surgimiento de nuevos competidores locales:

Disney+ cierra el último trimestre con 5,4 millones de clientes menos respecto al mismo periodo del año pasado, siendo la gran mayoría del mercado indio, donde la pérdida de los derechos de emisión del cricket en favor de un competidor local lastra el crecimiento de toda la compañía.

Informe de beneficios de Disney multinacional

Así pues, el camino que parece que han decidido seguir la mayor parte de estas «startups venidas a más» pasa por exprimir, como decíamos, al que ya es cliente.

No ofreciendo más, sino haciendo justamente lo contrario: Limitando el catálogo o las funcionalidades para su consumo, poniendo publicidad donde antes no había, o directamente cobrando más por acceder a un servicio que, en la mayoría de casos, es peor que el que teníamos.

Obviamente, en esta guerra de guerrillas quienes están mejor posicionados son los mismos de siempre.

  • Spotify, pese a ser el peso pesado de la industria musical, tiene las de perder en una carrera económica frente a competidores como Apple y Amazon. Por mucho que haya apostado por el podcast (este videopodcast, de hecho, usa Spotify como gestor principal) como estrategia para tener algo de catálogo propio.
  • Netflix, pese a ser el peso pesado de la industria audiovisual, tampoco va a poder competir en cartera frente a Amazon, a HBO, a Disney, y si me apuras tampoco frente a Apple. Y es que recordemos que para seguir produciendo el contenido que Netflix estaba produciendo exclusivo en su plataforma, necesita muchos billetes.

Billetes que ahora salen más caros pedirlos prestados.

La enshitification es el proceso por el cual las plataformas digitales comienzan ofreciendo valor a sus usuarios, pero con el tiempo y una posición más dominante del mercado priorizan sus propios intereses financieros a expensas de la experiencia del usuario. 

Cory Doctorrow para el Pluralistic

¿Qué nos deparará el futuro?

Pues, mal que me pese, me temo que esto no ha hecho más que empezar.

Aquellas compañías que en su día nacieron con la clara vocación de crecer a toda costa, ahora tienen que además ser rentables por sí mismas.

Lo que muy probablemente lleve a una suerte de centralización de servicios. De menor competencia, y por tanto, de subidas de precios monopolísticas.

Algo que, ojo, puede no ser del todo mal si con ello también conseguimos unificar catálogos en menor número de plataformas, y por tanto, depender de menor número de suscripciones para abarcar la mayor parte de la industria.

Esto es, commoditizar el mercado. Que prácticamente dé igual con qué plataforma estés, lo que podría llevar a una competencia menor pero más dura, y por tanto, a una bajada de precios.

Algo como lo que desde el principio, paradójicamente, ocurrió con el mercado musical, y que ha permitido que al menos durante una década hayamos podido disfrutar de prácticamente toda la música que se ha producido en toda la historia… simplemente pagando entre 7 y 9 euros al mes en un único servicio.

Dicho esto, preguntas para todos vosotros:

  • ¿Crees que esta situación puede llegar a revertirse en los próximos años?
  • ¿Crees que esto es culpa del voraz apetito del capitalismo económico, como apunta Cory Doctorrow, o se debe también a un acúmulo de fatídicos eventos como los que hemos presentado en este podcast?

Déjame tus comentarios, y seguimos el debate ahí :).

Sobre el videopodcast enCLAVE DIGITAL

enCLAVE DIGITAL es el videopodcast de Pablo F. Iglesias, consultor de presencia digital y reputación online.

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