mara turing

Hoy tengo el placer de tener por estos lares a Javier Padilla, un emprendedor nato, periodista y escritor de la serie de novelas infantiles «Mara Turing» (ES), una superheroína cuyo principal superpoder es el hacking y las ganas de aventuras.

Conocí a Javier por los derroteros de internet, y gracias a la mediación de Chema Alonso, que quedó encantado tras regalarle los libros a su niña en las navidades pasadas.

No hizo falta más que un par de mensajes y un par de minutos buceando por la red para darme cuenta de que tenía que traerlo. Al día siguiente hablamos por teléfono durante unos veinte minutos, y esa misma semana cerramos la entrevista que hoy quiero compartir contigo.

Espero que te guste.

De la ingeniería al periodismo, y del periodismo al emprendimiento tecnológico, para acabar escribiendo novela juvenil. Me da que eres un culo inquieto, y eso, como bien sabes, me encanta, pero… ¿Quién es realmente Javier Padilla?

Eso me gustaría saber a mí (risas). Ahora en serio, hay dos virtudes o defectos que me llevan a ser como soy: la curiosidad extrema y ser algo hiperactivo. Incluso puede que tenga cierto déficit de atención, y eso me ayuda a abstraerme y centrarme en los proyectos e ideas que rondan mi cabeza.

A veces digo que tenía dos opciones: medicarme o ponerme a crear cosas.

Y opté por la segunda opción…

¿De dónde nace tu pasión por el deporte, Javier? Que uno no monta medios de comunicación especializados tan exitosos como El Desmarque (ES) o Ten Golf (ES) de la noche a la mañana…

Ahora que no nos oye nadie, puedo asegurarte que no me gusta demasiado el deporte y que de fútbol sé lo justo. Sin embargo, mis socios y yo formamos un equipo muy “entrenado” a la hora de adquirir audiencias online y saber monetizarlas. Tenemos la suerte de recibir cada día más de medio millón de usuarios que nos visitan para conocer la actualidad de sus equipos locales. La fórmula del éxito de ElDesmarque, por ejemplo, se basa en que le dimos a equipos “pequeños” la misma importancia que a los grandes. Por ejemplo, si eres fan del Málaga CF —ahora en Segunda División—, recibes cada día el mismo número de noticias de calidad que si fueras aficionado del Real Madrid. Hasta que llegamos nosotros nadie le había prestado la atención y el cariño adecuados a esas audiencias que no son seguidoras de Real Madrid o FC Barcelona. Y son espectaculares en todos los sentidos.

Hablemos de tecnología y negocios digitales. ¿Qué le recomendarías a alguien que estuviera ahora mismo comenzando con un pequeño blog, o ya puestos, con un canal de vídeo, y quisiera el día de mañana vivir de ello?

  • El primer consejo iría a localizar un nicho. Incluso un nicho dentro de un nicho. Estamos ya en la era de “es mejor tener a 1000 suscriptores de pago que 1 millón de followers que no abren la cartera para pagar por lo que haces”. Puedes vivir perfectamente con una audiencia de ese tamaño cobrando 3 o 4 euros al mes.
  • El segundo es buscar ser útil. Entretener está muy bien, pero cuando logras encajar en las necesidades y dolores de una audiencia tienes tu sitio más asegurado.
  • Todo esto deriva en el tercer consejo: produce contenido diferencial. E investiga antes de publicar. Hoy hay herramientas muy baratas (o gratuitas) para hacer tu pequeña investigación de palabras clave, volúmenes de audiencia y demás. Es interesante conocer qué tamaño tiene al público al que vas antes de ir a por él.

¿Ha cambiado mucho el negocio de la producción de contenido desde tu época en el ABC? ¿Y hacia dónde deberíamos mirar?

Entré de becario en la Redacción de ABC de Sevilla en 1999. Fui a parar al departamento más innovador: Diseño y Maquetación. No existía la sección de Internet entonces. De hecho, no se creó hasta abril de 2000. Aprendí muchísimo sobre cómo pintar la información y hacerla atractiva al ojo humano. Después pasé a dirigir el Área Técnica de Internet como CTO y me tocó programarme en solitario varias páginas webs. Éramos solo dos personas entonces (Isaac Timón y yo) y nos movíamos en plan Rambo, con todo lo que eso conlleva de desgaste personal y emocional. Fueron años muy intensos los vividos de 2007 a 2011. Mientras todo eso ocurría el negocio tradicional —vender periódicos en papel— comenzó a desmoronarse. En 21 años el sector de la prensa se ha convertido en irrelevante. Las cifras reales de ventas diarias de periódicos los convierten en productos inviables económicamente, pero casi nadie se atreve a volverse cien por cien online. Y dividir el foco cuando tienes recursos limitados e inversores que no confían demasiado en ti no suele ser una buena táctica.

Sobre hacia dónde deberíamos mirar, pues creo que hacia los modelos de suscripción por contenidos, pero, claro, las redacciones han estado hasta hace meses produciendo artículos y vídeos gratis para Internet y esclavizados por el click-bait. El público puede preguntarse por qué hay que pagar ahora. Y la respuesta debe ser en forma de propuestas de alto valor editorial que, por el momento, no creo que se estén produciendo.

mara turing javier padilla

Pero hablemos de tus libros. ¿Por qué «Mara Turing»?

Porque quería que la próxima heroína de la juventud fuera una chica programadora. Una hacker que lo desafía todo para cambiar su vida y, en consecuencia, el mundo. En el origen de todo se encontraban dos inquietudes. Por un lado, los jóvenes de hoy en día no tienen opción a tener un pasado digital limpio. Están proporcionando cientos de parámetros personales cada día que permitirían a un tercero hacer un perfil perfecto de ellos y, en consecuencia, poder predecir o modificar sus comportamientos. Me parece gravísimo que estemos en ese punto y haya tan poca concienciación de lo que esto significa.

Por otro lado estaba un deseo: que hubiera más mujeres en STEM.

Necesitamos a más ingenieras, a más matemáticas, a más emprendedoras.

Siempre digo que el mundo del mañana será casi 100% tecnológico y que no entiendo por qué lo está diseñando solo un 50% de la sociedad (la parte masculina).

Me consta que en tu caso acabaste por sacarlos con una editorial pese a que por formación sabías de maquetación, y ya puestos, de cómo «moverlos» por la red. ¿Te planteaste en algún momento la autopublicación? ¿Por qué decidiste hacerlo así?

Sí, me lo planteé. Antes de sumergirme en el mundo editorial me centré en estudiar sus peculiaridades. Venía de vender juguetes en Nabumbu y otros servicios a niños. Habíamos creado iMagicBox —la mayor comunidad de aprendices de magia a nivel mundial— en 2017 y conseguimos meter a 60.000 chavales a hacer trucos. En todos estos años nos dimos cuenta de la importancia que tiene controlar ciertos procesos productivos. Pero, sobre todo, confirmamos que necesitas hacer un producto del que sentirte orgulloso. Y eso abarca todas las fases. Desde la idea inicial a los borradores, al trabajo con los ilustradores, a la estrategia de redes sociales… Por eso decidimos lanzarnos a buscar una editorial como Samarcanda, que nos proporcionaba lo bueno de una editorial grande y lo bueno de una editorial pequeña. Ellos nos ayudan a movernos por el mercado, a presentar a libreros y demás, y nos dejan libertad para todo lo demás. Me parece crítico en esta fase que nos encontramos.

Ya van tres, y entiendo que en todo este viaje hay muchas cosas que has aprendido. ¿Cambiarías algo de «El Despertar de los Hackers» si estuvieras ahora a las puertas de sacar tu primer libro?

Interesante eso. Sí, cambiaría un poco el proceso de creación. Me lie mucho haciendo el primer libro y a dos semanas del lanzamiento tuve que cambiar casi 100 páginas. Fue una locura. Todavía le encuentro pequeñas cosas que me habría gustado mejorar, pero, como dice Juan Gómez-Jurado, “los libros no se terminan; se abandonan”. Tuve que decidir tirar adelante y continuar con la saga.

Ahora trabajo con una estructura muy bien definida antes de empezar. Creé mi propio método para escribir libros tras escuchar a varias voces autorizadas y con experiencia. Primero hago un Excel con las distintas partes que componen el inicio, nudo y desenlace. Después hago una línea temporal muy completa que tiene que enmarcarse, perfectamente, en el desarrollo completo de la historia. A continuación, elaboro un Word con una sinopsis de 15 o 20 líneas de cada capítulo. Y, finalmente, desarrollo todo el libro a lo largo de 5 o 6 meses. Es la manera en la que me encuentro más o menos cómodo.

Por último, cuéntame. ¿Qué te traes entre manos actualmente? ¿Quizás algo relacionado con una academia, o ya puestos, con un «Episodio #4″…? 😀

Pues he interrumpido precisamente la creación de la estructura del cuarto libro de Mara Turing para contestar a esta entrevista (risas). Estoy muy ilusionado con la cuarta entrega. Y eso que al acabar el tercero en noviembre del año pasado me quedé vacío. Fue una sensación extraña. No he contado mucho esto, pero te confieso que pensé que iba a ser muy difícil mejorar lo que había metido en esas páginas. Ojo, no porque sea una novela inigualable ni nada de eso… Habrá mil libros mejores que el mío. Pero uno debe ser consciente de su nivel y de sus limitaciones. Y con “Los Archivos Perdidos de Falko” conseguí subir mi listón personal a base de presionarme mucho, de elaborar la trama en algunas noches de insomnio y demás. Muchos giros llegaron a mi cabeza en la oscuridad de mi habitación mientras comía techo. Por eso, al acabar, me quedé preocupado. Fue una sensación rara que se podría verbalizar así: “¿Voy a ser capaz de hacer algo mejor que esto?”.

Por suerte para mí, al pasar la Navidad y sentarme con el lápiz y el papel a anotar ideas todo comenzó a fluir de nuevo. Encontré la manera de construir esa carretera que me debe llevar a ese punto que visualicé al principio de todo, allá por 2017, cuando decidí iniciar esta aventura.

Y después está Playhacks, la posibilidad de llevar a Mara Turing a un formato televisivo o cine y demás. Todo eso está en marcha.

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