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Negocios Seguros

Hace unos meses comentamos por el grupo privado de Telegram, y me suena que también en la newsletter de la semana, que Pablo Escobar, el hijo del archiconocido capo de la droga, había creado una marca de smartphones.

La cosa, por supuesto, ya olía mal desde el principio. No recuerdo ningún proyecto sacado por algún famoso que haya tenido éxito en el mundo tecnológico.

Y la razón es bien sencilla: Esto no es como vender churros.

Producir de la nada una pieza de ingeniería tan jodidamente sofisticada como es un smartphone es difícil incluso si llevas años en el sector y por tanto cuentas con un bagaje técnico considerable. El que seas multimillonario solo asegura que puedes comprar parte de ese conocimiento y facilitar el flujo de stakeholders, pero al final un smartphone requiere muchísima I+D que por mucho que nos joda ni se puede subcontratar, ni mucho menos obviar.

Que vaya, esto no es simplemente llegar a la fábrica asiática de turno y decirles: ponme esta pieza, esta otra, acóplamelo todo a esta carcasa y méteme Android.

Y para muestra todas esas empresas fantasma chinas que nacen de la nada con marcas nuevas, sacan uno o dos terminales clónicos (muchas veces incluso es el mismo hardware que el de X compañía de éxito), y desaparecen tras llegar al mercado el producto y dar una experiencia de uso nefasta.

Pero vamos al lío.

Pablo Escobar anunció a los cuatro vientos que sacarían el Escobar Fold (EN), un smartphone plegable que sobre el papel cumplía a rajatabla todos los puntos para el desastre:

Es como los plegables de las grandes compañías, valorados en más de 1.000 euros, solo que a 400.

Tamaña proeza (ya no solo sacar el terminal sino que además sea plegable y que aún así valga hasta cuatro veces menos que lo que está sacando ahora al mercado Samsung, Huawei o Xiaomi) por supuesto tenía un pero.

Era todo una estafa.

O al menos lo es para el grueso de la sociedad. Porque al parecer algunos youtubers han estado recibiendo el supuesto Escobar Fold para que hicieran la review de turno, demostrando que únicamente se trata de un Galaxy Fold con el logotipo de PF bañado en algo que imita ser oro, y por supuesto la foto del capo en el fondo de pantalla.

<figure>Ver el video de review del EscobarFold (EN)</figure>

¿El precio de venta? 399 euros (bueno, el doble para Marquess ya que la primera vez no llegó el pedido, G.G). Para un terminal que vale 2.020 euretes.

El negocio del siglo, vaya. No lo intentes repetir en tu casa porque ya te digo que no te va a llegar nada.

La duda que tengo cuando veo esto es qué les pasará por la cabeza a estos lumbreras cuando deciden lanzar campañas con influencers «de verdad» (gente del sector como Brownlee).

¿Acaso esperan que esa review venda sus terminales? Porque es de esperar que el que testea el producto como mínimo se preocupe en asegurarse de que no está ante un timo.

Y en este caso el paso era tan sencillo como con una navaja raspar la superficie dorada para ver qué había detrás.

Que como todo en esta vida, no siempre tenemos que creernos lo que vemos por internet, pese a que el medio de turno se haga eco.

Un ejemplo de guión de cómo las campañas de tergiversación informativa están a la orden del día incluso en nichos tan específicos como el puramente tecnológico.

Y una llamada a la acción para aquellos que de vez en cuando hacemos reseñas y contamos con una comunidad interesada en nuestras reflexiones.

Yo puedo dar mi opinión sobre tal o cual producto, pero al final es tu trabajo como lector decidir si ese producto es o no para ti. Que además de analistas somos humanos, y que lamentablemente al igual que un servidor y por supuesto el bueno de Brownlee no vivimos de esto, hay muchos otros que pueden depender de reviews positivas para poner un plato de comida a su familia.

Estos días por ejemplo he dejado de responderle ya directamente a una empresa de «influencers» que me quería pagar por publicar una pieza hablando de un producto que he probado y que directamente sé que no puedo recomendarlo (no es una estafa per sé, pero la calidad deja lo suficiente que desear como para que me niegue a hacerlo). Se lo he dicho ya en varios emails desde el 6 de marzo, y sigue molestando a diario diciendo que he incumplido un supuesto «contrato» con ellos y que su cliente exige que se publique la pieza.

En fin, que este tipo de situaciones unido a la necesidad de algunos bloggers/youtubers de generar ingresos pueden servir para que en efecto cosas como la del timo de las cajas sorpresa que muchos youtubers estuvieron hace unos meses promocionando en sus canales o como en este caso el Escobar Fold del que muchos famosillos han publicado lo increíble que era, son la realidad del mercado de influencia actual.

Ante todo, usa tu cabeza.

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