Europa dice que no al control de internet

En la última reunión del Parlamento Europeo, celebrada el miércoles pasado, un 70% ha votado que no al Acuerdo multilateral Comercial contra la falsificación conocido como ACTA, que involucraba a todo los países del grupo 1 (industrializados) del mundo.

Frente al PPE (Partido Populas Europeo), que cuenta con más escaños que el resto, se han opuesto la mayoría de partidos, incluso algunos de los propios nombres de sus filas.

Recordemos que ACTA nace de la lucha contra la piratería, con Microsoft como portavoz del movimiento, y EEUU, Japón y Canadá como aliados (al menos en su comienzo), y que quería acabar de una vez por todas con las falsificaciones en internet. La manera de llevar a cabo tal prodigiosa meta es justo la razón de la negativa del parlamento (que por una vez ha levantado sus ojos de la mesa), y es que de aceptarlo, vulneraría prácticamente la libertad de expresión y los derechos fundamentales de cualquier internauta.

Las primeras negociaciones, allá por 2006, se mantuvieron en secreto, saliendo a la luz dos años más tarde, donde aparecían cláusulas tan “democráticas” como que los proveedores de internet deberían controlar las comunicaciones de sus clientes, e intervenir en caso que se estuviera pasando contenido con derechos de autor.

Si al final ACTA entrase en vigor, por mucho que la derecha quiera ocultarlo, daría un marco legal para el control institucional de internet, las escuchas de contenido, y la potestad de censurar diferentes clientes y/o dominios a voluntad de los proveedores y las corporativas, elementos contrarios al nacimiento de la red, y que incluso empresarialmente, obtendrían menos beneficios que perjuicios.

Con la negativa de la UE, solo falta que se pronuncien EEUU y Marruecos, pero necesitan  al menos 6 países para que entrase en vigor, y no puede estar vigente en un estado miembro sí y en otro no. Así que aunque es verdad que la propuesta no está totalmente clausurada, se puede decir que ACTA ha recibido un duro revés, y es bastante probable que nunca salga adelante.