Antes de juzgar, hay que comprender: Sobre el Estado Islámico

ISIS educacion

Escribo esto a escasas horas del ataque terrorista (EN), aunque previsiblemente usted no lo verá publicado hasta el lunes.

Simplemente, no encuentro palabras para definir lo que, seguramente como usted, tengo en mi interior. Lamento, pero sobre todo, rabia, al ver cómo una vez más sale a relucir lo peor del ser humano.

No es mi intención volver a relatar todo lo que ya hemos estado viviendo, y lo que los medios seguirán recogiendo lamentablemente durante días (o incluso semanas). De cómo en ese momento en el que a todos nos estaba saliendo el corazón por la boca, viviendo en persona el sufrimiento de muchos de los que estaban en ese instante twiteando lo que ocurría, todos los canales españoles (a excepción de 24h) no vieron oportuno cancelar su programación para cubrir el evento.

De cómo muchos de nosotros recurrimos en esa noche a Internet, nuevamente, para tener acceso a la información que las dos compañías que gestionan los canales de nuestro país se habían negado a entregar a la ciudadanía.

 

Pero sobre todo, temo que una vez más este tipo de tragedias sirvan de excusa al gobierno de turno para redirigir esa rabia hacia intereses puramente geopolíticos.

Lo veíamos con las declaraciones de cada partido, barriendo para casa, pese a que seguramente anuncien que no habrá campaña política durante todo el fin de semana. Pese a que cancelen algún que otro acontecimiento, y pongan a media asta las banderas.

Y lo veremos con el estado de alerta, con las medidas que previsiblemente impondrá el ejecutivo de turno para cohibir los derechos de todos los ciudadanos.

Pese a que ello no sirva para enfrentarse a un ¿enemigo? como es el ISIS, sino para el fin real que éstos buscan: el control de la ciudadanía.

Comprendiendo el Estado Islámico

Porque a poco que rasquemos la superficie, nos daremos cuenta de que la única arma de verdad útil para la lucha contra este grupo terrorista, es la educación.

Y de verdad, que no lo digo por decir. Soy el primero que acepto que nuestra civilización sigue siendo incapaz de mantenerse sin un fusil en la mano. Que los ejércitos siguen siendo lamentablemente necesarios para mantener una balanza cada vez más desequilibrada, para operar como herramienta para desincentivar males mayores.

El Estado Islámico no es un estado, no es un partido, y no es un país. Parece algo obvio, pero le aseguro que no todo el mundo lo entiende así, y los medios habitualmente no hacen esa labor de comunicación adecuada para que todos partan del mismo conocimiento. El Estado Islámico es un grupo terrorista que se ha autodenominado así (Estado Islámico), y que no tiene absolutamente nada que ver con el Islam.

Ni es estado, ni representa al Islam. De hecho, me parece oportuno señalar (y es una pena que sea necesario decirlo) que los 1.500 millones de seguidores del Islam están EN CONTRA de cualquier levantamiento en armas, y con mucha más razón, de que esto se produzca en nombre de su Dios.

Que ese vecino árabe (que puede o no ser musulmán, y puede o no pertenecer al Islam), simplemente por tener rasgos árabes, no pertenece al ISIS, y que seguramente esté tan en contra de sus fundamentos como lo está usted y lo estoy yo.

Porque (y aquí va el segundo punto a considerar), los primeros perjudicados por el ISIS son precisamente los países árabes, con Irak, Siria (y cada vez más Líbano) como principales núcleos armados. Con guerras en las que están muriendo cientos de personas (muchísimos más que por aquí, de hecho), y en las que hasta cierto punto, nosotros tenemos la culpa.

Porque el surgimiento del ISIS se debe, en mayor o menor medida, a ese reparto desigualitario que en su día los países desarrollados hicimos de esta parcela del mundo, dividiendo y levantando fronteras según intereses puramente comerciales.

Lo que ha hecho el ISIS es dotar a ese malestar por el abuso de nuestros antepasados de una supuesta (y errónea) guerra santa. Por tergiversar las palabras del Islam, que en ningún momento habla de ir a la guerra, e intentar recuperar territorios que supuestamente les pertenecían (como ocurriría con Al-Andalus, en esa de nuevo tergiversada historia que cuentan a sus fieles).

Y el tercer punto que creo necesario señalar para que comprendamos cómo el aumentar los controles y cohibir las libertades del ciudadano no sirve de nada, es precisamente que el “enemigo” no es ese árabe de la tienda de abajo de casa, sino que lo será seguramente ese otro vecino, que es tan español (o francés, o mexicano, o estadoundense, o venezolano, o….) como lo es usted y lo soy yo.

Porque si en algo es jodidamente bueno el ISIS, es precisamente en el reclutamiento (en el lavado de cabeza) que realiza con ciudadanos como usted y como un servidor. Ciudadanos que seguramente estén tan en contra del Sistema como lo está usted y lo estoy yo, que lee y comparte sus sentimientos y opiniones como usted y un servidor hace por aquí. Y que acaban, sin darse cuenta, entrando en una espiral de engaños hasta que ya no pueden volver atrás. Hasta que no les queda otra que acatar las palabras de alguien, por miedo a que maten a sus familiares.

La única arma efectiva contra el ISIS es la educación, y no el control centralizado de la información

Así que le pediría que, tan pronto llegue a sus oídos la necesidad de establecer medidas que restrinjan las libertades (digitales y físicas) del ciudadano, se acuerde de lo que le acabo de contar.

Que precisamente los yihadistas, como cualquier grupo terrorista con recursos suficientes, tiene maneras más que de sobra para seguir manteniendo comunicación con sus células pese a que el gobierno de turno desarrolle la nueva herramienta de espionaje masiva (como por ejemplo, en canales tan aparentemente insulsos como los de la PS4 y xbox (EN)).

Que tenemos ejemplos de sobra de cómo un sistema de control masivo no sirve más que para controlar al ciudadano, pese a que se haya desarrollado con la excusa del terrorismo.

Que ese miedo y esa rabia que nos está recorriendo a todos por el cuerpo, se catalice convenientemente, compartiendo esta información con los que quizás en este momento estén en esas fases iniciales de reclutamiento. Ciudadanos que como usted o como quien escribe, buscan una manera de hacer de este mundo un mundo mejor, sin saber dónde se están metiendo.

Sin ser conscientes de que llegado a un punto, como ya comenté en su día, no hay retorno posible.