Sobre expectativas de marca y el ser cool como alternativa a lo típico

La semana pasada, aprovechando que tenía 8 horas muertas en el viaje a Asturias, me propuse ponerme al día con algunos de los podcast que habitualmente escucho.

cool

Y me gustó especialmente uno de Hacía Falta, con ese @eduo y @alexvega acompañados por uno de los chicos de Microsoft hablando precisamente sobre eso, sobre la compañía.

El podcast (ES) dura lo suyo, y por ende, tratan mil y un temas referentes a la nueva Microsoft que no viene al caso volver a comentar, pero me quedo con un par de ideas que me parecieron interesantes para tratar nuevamente, como es el tema de las expectativas del usuario ante una marca específica, y la difícil tesitura en la que se encuentran los de Redmond.

DISCLAIMER: Que conste que no me caso con nadie. Si me lee desde hace tiempo, sabrá que mi ordenador de casa es un iMac, que mi portátil es Windows8.1/Ubuntu, que mi móvil principal es un Android, que tengo otros móviles WP/FirefoxOS/UbuntuPhone y que mi tablet es un iPad. Digo todo esto para que no me tachen luego de “partidista”, :).

Entrando en materia, creo que no puede haber ningún profesional del sector tecnológico (dejando de lado a los talibanes de Linux y a los fanboys de Apple) que pueda decir con la boca llena que los productos de Microsoft son inferiores al resto. Los tiene mejores y peores, como todo en esta vida, pero en cualquier caso son una de las piezas básicas para entender la tecnología de nuestro siglo.

A nivel de programación, Visual Studio es posiblemente el mejor IDE que existe en la actualidad. Así de sencillo. Y lo dice alguien al que no le gustan especialmente los IDEs. Un IDE que permite desarrollar para Windows, pero también para lo que quieras.

Que por apoyo a la comunidad tampoco sea. He participado en varios cursos gratuitos de Microsoft, he disfrutado de programas para startups y desarrolladores, y todavía no me he encontrado con lo mismo por parte de Google o Apple. La propuesta de los evangelistas de Microsoft llega a tal punto que si tienes algún problema con el desarrollo de tu aplicación, te ponen a un ingeniero de la compañía a que te ayude a solventarla. Un trabajador que te acompaña en el desarrollo, que llega a asesorarte tanto de tecnologías propias como de la competencia. Ahora vaya a pedírselo al resto, ya verá lo que le responden (si es que se dignan a responder…).

Azure es otra perla, esta vez enfocada al manejo de servidores en cloud. Quien se haya peleado con AWS y pruebe Azure, sabrá de lo que hablo. Que por supuesto AWS cubrirá mayor o menor pastel por una u otra razón. Pero en todo caso Azure democratiza la gestión de bajo nivel hacia usuarios medio-especializados, cosa que no he visto en ningún otro servicio de IaaS, PaaS o SaaS, sin perder por ello parametrización.

A nivel de diseño, Microsoft ofrece una alternativa totalmente diferencial a lo que ofrece a día de hoy la competencia. iOS y Android es básicamente el mismo paradigma de diseño (aplicaciones con icono en menús y/o escritorios), y lo mismo podríamos trasladarlo al mundo escritorio con la propuesta de Modern UI.

Toca hablar de Windows, al ser éste pilar (hasta hace relativamente poco) de la experiencia de la compañía. Windows es un sistema operativo que te puede gustar más o menos. Apostaron fuerte por una idea, la de la convergencia, con un Windows 8 que aunque a mí personalmente me gustó, reconozco que no consiguió llegar al gran público. Con Windows 8.1 la cosa ha mejorado sobremanera, y al usuario tradicional ya no le tiene porqué chocar el hecho de utilizar esa interfaz Modern UI descafeinada. En materia de seguridad, están muy pero que muy bien posicionados (EN), y pasaría lo mismo a nivel de comunidad y programas.

Ahora llego a Windows Phone, y la cosa se deshincha. No porque sea un mal sistema, ojo, sino por el eje central de lo que hablamos en este artículo: la imagen de marca. A Windows Phone le puedes echar en cara que no cuenta con un ecosistema de aplicaciones tan rico como Android e iOS (tiene las justas, pero se echan en falta otras), pero en el resto de elementos, como mínimo está equilibrado. Un diseño atractivo y diferenciador, un dispositivo que simplemente funciona, un nivel de configuración adecuado, algunas opciones de seguridad y privacidad que se agradecen,…

Xbox, la plataforma de videojuegos de la compañía, al nivel de la de Sony (y por delante de Nintendo). Y todo gracias al DirectX, que ha transformado Windows en el sistema de facto para cualquier gamer que se precie. No porque en Linux o en OS X no se pueda jugar, sino porque DirectX ofrece al desarrollador un conjunto de librerías tan sencillas y ágiles de utilizar como efectivas. El mismo juego, en Windows o en OS X y Linux cambia radicalmente. La optimización de recursos es básica cuando necesitas un procesamiento decente, y ahí Microsoft lleva la delantera.

Y termino por IE, que tuvo su época oscura (y vaya si fue oscura…) pero que a día de hoy es aceptable. Algunos puntos fuertes (seguridad y estándares principalmente), el resto por el estilo de la competencia (sigue gustándome muy poco el renderizado). Pero de nuevo, con la sombra del mismo problema que tiene Microsoft con el resto de servicios.

La marca Microsoft está marchita, causa desconfianza. Quien más quien menos en algún momento le ha preguntado a alguien: “¿Por qué sigues usando Internet Explorer?“, y lo curioso es que el otro ha tenido que excusarse: “Lo necesito para acceder a la intranet del trabajo”, o “Es que no sabía que había una alternativa”. Repito, ha tenido que excusarse.

Los de Redmond están pagando, y con creces, el haber sido durante muchos años monopolio de todo lo que tocaban.

Windows ya no es “cool”, ya no mola, pese a que sea de lo más diferenciador del mercado. La marca IE la han tenido que matar (lo acabarán haciendo) en favor de Spartan, porque eso no hay nadie ya que lo levante. Y espérese que no haya que sacrificar a más de camino…

Las primeras preview disponibles de Windows10 adentran al usuario en un escenario en el que la convergencia empieza a ser real. Son por tanto los que más cerca lo tienen, y aún así, todavía hay ese sentimiento de que utilizo Windows porque TENGO que hacerlo, no porque QUIERO.

La Microsoft de estos años no es lo suficientemente cool como para ser vista como una alternativa real a aquellos que quieren romper con lo típico (como le pasó a Google en su momento), puesto que sigue teniendo una masa de usuarios pasivos (gente que usa sus servicios porque vienen instalados en el ordenador o porque en la oficina es lo que hay). Y curiosamente tampoco tiene la masa crítica necesaria para despuntar en el mundo móvil, que es el sector de la electrónica de consumo que más % de negocio tendrá en los próximos años.

Todo acaba por traducirse en expectativas. La imagen que tenemos de Microsoft es la que Microsoft nos dejó después de años de abusos. Y romper con esa idea va a ser complicado. Muy complicado.