Mi primera experiencia con un drone: Sobre ARCADE Orbit CAMXL (video)

Arcade Orbit CAMXL Drone

Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con un gadget

Este podría ser el resumen de la experiencia de estar a los mandos del ARCADE Orbit CAMXL (ES), un cuadricóptero con cámara de vídeo que he estado probando por casa estos días, y que por fin, este fin de semana, pude sacar a pasear por la sierra de Majadahonda.

Un dispositivo que se compra única y exclusivamente por placer, que cuenta con mando teledirigido, y que por ende ofrece una experiencia nostálgica que es una verdadera gozada para los de mi quinta.

Y como este artículo va precisamente de contarle las sensaciones a los mandos del drone, empiezo con un elemento que creo que es crítico para entender su éxito.

Es un dispositivo tecnológico totalmente innecesario…, y eso es realmente bueno

Tener un drone es tener un dispositivo que vas a usar en contadas ocasiones (no es plan de utilizarlo a diario, y en casa, al menos por la dimensiones de este, resulta bastante complicado). Una tarde en un campo con amigos, un fin de semana en algún paraje abandonado, esa jornada de DroneFight con algunos apasionados de estos chismes, y poco más…

Es decir, que al final es un dispositivo que no va a ser del día a día, que no cubre realmente ninguna necesidad, y que por tanto, se tiene únicamente por diversión.

Y aquí empieza lo bueno.

Echo la vista atrás, y creo que el último gadget que he tenido puramente por placer ha sido la PS2. ¡La PS2! ¡Estamos hablando de principios de siglo!

Todas las compras y regalos posteriores, aunque tuvieran una clara vocación “hobbista”, SIEMPRE han tenido una excusa de por medio. Que si gracias a este podría controlar mejor mi actividad física (Xiaomi Mi Band o Huawei TalkBand), que si podría de esta manera consumir contenido en cualquier lado (iPad Mini), que si así evitaría tener que estar continuamente mirando el smartphone (Moto360),…

La cuestión es que quien se compra hoy en día un drone lo va a hacer puramente por placer. No hay excusa posible, y eso juega a nuestro favor, ya que por un lado, cubre una única funcionalidad (que quizás tenga una partida presupuestaria específica), y por otro, entraña una reminiscencia clara al placer de gastar el dinero en algo que únicamente nos sirve para pasarlo bien.

De hacernos realmente un regalo (o regalarlo a algún conocido con la esperanza de que nos invite a probarlo :)), sin esperar sacarle más provecho, sin necesidad alguna. De volver a ser, al menos por unos días, un niño.

ARCADE drone

La nostalgia de los juguetes y el placer de disfrutarla nuevamente

Así llego al segundo punto que me parece crítico para entender por qué tanto usted como un servidor deberíamos tener un drone.

Y este viene de la mano de uno de los elementos básicos de este cuadricóptero.

Frente a muchos otros, ARCADE optó por incluir un mando de control en vez de una aplicación para el móvil.

Esto, que a priori es un problema, se vuelve todo un acierto, en cuanto te das cuenta de que:

  • Gracias a ello, el drone tiene más autonomía: Sobre papel dice que puede separarse de uno hasta 100 metros. Al menos en las pruebas que realizamos el otro día, quedó claro que llegaba bastante más. Tanto que no nos atrevimos a llegar al límite, más que nada porque acabábamos por perderle visualmente la pista.
  • El control es mucho más exacto: Aunque la calidad de los materiales de construcción del mando dejan bastante que desear (es plástico y se “siente” un mero juguete en la mano), hay que reconocer que la sensibilidad de los joysticks está muy lograda. Y además, tenemos a mano funcionalidades que en una pantalla de smartphone sería mucho más complicado de agregar, como el cambio de velocidades y los controles selectivos de los rotores que nos permitirán hacer varios movimientos avanzados con el drone. Descontando además que bajo sol directo, seguramente la pantalla del smartphone apenas nos dejará ver algo.

Y me dejo para tratarlo aparte un tercer punto: la nostalgia asociada a la experiencia frente a este tipo de mandos.

Quien más quien menos ha tenido algún coche teledirigido en su vida. Pues ahora, ya un poco más mayorcito, va a tener un drone que se maneja con un mando prácticamente idéntico.

Esto que en principio es una obviedad sirve de catalizador de la experiencia. No estamos ante un dispositivo tecnológico más. Estamos ante un juguete dirigido a mayores, y toca por tanto ser niños otra vez.

El resultado final es una experiencia, en solitario o acompañado, muy gratificante. Disfrutas cuando consigues hacer pasadas a gran velocidad, cuando te salvas de estrellarte con un árbol o una pared. Pero haces lo mismo también cuando pierdes el control (algo que seguramente le pasará en más de una ocasión), o cuando un golpe de viento, un “yo que sé qué”, hace que el drone se vuelva loco por unos instantes.

Eso sí, hay un gran pero, y usted ya lo conoce

No es problema del ARCADE Orbit CAM XL, o al menos, no únicamente de este. Todos los drones (y la mayoría de dispositivos de la electrónica de consumo) adolecen del mismo problema.

¿Ya sabe de cuál le hablo, verdad?

Exacto, de la batería.

En este drone, el tiempo medio de vuelo ha estado en unos 10 minutos. 10 míseros minutos, que te obligan o bien a llevar varias baterías, o bien a tener manera de cargar la que tienes y dedicar el tiempo de espera a pasarlo con el resto de compañeros.

De alrededor de 3 horas que estuvimos en el campo, estaríamos volando el drone como unos 20-30 minutos. Aún no tengo otra batería (me tocará comprar al menos dos más), y las esperas pueden hacerse largas si es que va a estar solo.

Teniendo controlado este hecho, el resto es coser y cantar. El manejo del drone es complicado al principio, pero pronto se vuelve una verdadera gozada.

ARCADE Orbit CAM XL se comportó como un verdadero “machote” frente a vientos ligeros.

Pesa apenas 100 gramos, por lo que a poco de que haya un viento considerable entiendo que el pilotaje se volverá intratable.

También cuenta con cámara, que si bien no ofrece una gran resolución, al menos tiene unos FPS aceptables, y te permite controlarla desde el mando (sacar foto, sacar vídeo,…). Lo que no tiene es streaming de video, pero sinceramente, si el que lo llevara iba a hacer que el tiempo de duración de la batería fuera aún menor, casi que prefiero que no cuente con ello.

El drone viene además con luces incorporadas (y activas siempre por defecto, lo cual creo que es un error, aunque entiendo que el gasto energético será puramente residual), que vienen genial para vuelos nocturnos o con visibilidad reducida, así como para encontrar el drone después de un “aterrizaje forzoso” entre la arboleda :).

El mando cuenta a su vez con una pantalla de tinta electrónica que es un verdadero alivio frente a sol directo. A fin de cuentas, las tecnologías de hace unos años siguen ofreciendo mejor experiencia bajo escenarios tan habituales como el que comento.

Y como la mejor manera de hacer una review de un drone es precisamente enseñándola en vídeo, he aprovechado para grabar este, de apenas 5 minutos de duración, que espero que le guste.

Ver en Youtube (EN)

Conclusiones

Un gadget que le recomiendo únicamente si es consciente de lo que se va a comprar. Un juguete para disfrutar entre amigos y familiares, para grabar unas cuantas tomas simpáticas, para pasar un rato divertido, para estrellarse continuamente, y en definitiva, para disfrutar del placer de volver a ser niño por un rato.

Puntos positivos

  • Nostalgia: El mando, además de ofrecer más sensibilidad y autonomía, tiene claras reminiscencias a ese mando de nuestros coches teledirigidos de antaño. Un guiño que ayuda a la inmersión. Diversión asegurada.
  • Precio: La última vez que lo miré, con la Campaña de Navidad, le habían bajado el precio a 99,99€. Esto lo situaría en el punto medio entre los drones básicos (sin cámara, o por tamaño, dirigidos a interiores) y los ya profesionales, que solo recomendaría para alguien que de verdad piensa dedicarle muchas horas a esta afición.

Puntos negativos

  • Batería: Al igual que le pasa al resto de drones, este no es una excepción. Alrededor de 10 minutos de batería, por lo que es recomendable comprar alguna extra, acordarse de tener manera de volver a cargarlas, y/o llevar algo para picar en esos tiempos muertos :).
  • Sin streaming de vídeo: La cámara saca fotos y graba vídeos, pero no reproduce en tiempo real. Y es una funcionalidad que quizás algunos echarán en falta.

¿Alguna duda que no haya resuelto?