El fin de la neutralidad de la red

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El 16 de mayo del 2013 terminaba un artículo con un escueto: Hoy es un día triste para la Internet(curioso, por cierto, que me refiriera a Internet en femenino, ahora que lo pienso…).

En él hablaba de cómo en la estandarización de HTML5 habían decidido incluir, bajo presiones de la industria, un DRM para contenidos. Un DRM que en efecto está disponible desde hace años, y que al final no ha tenido un impacto tan terrible como algunos pronosticábamos.

Ayer, día 14 de diciembre del 2017, ocurría algo parecido: El presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones de los Estados Unidos, Ajit Pai, ha anunciado la eliminación de la neutralidad de la red.

Sí, el mismo que antes trabajaba para Verizon (una de las compañías más interesadas en que esto saliera a delante), y que fue puesto a dedo por el gobierno de Trump cuando el anterior presidente se mostró escéptico a la hora de sacar a debate este tema.

Ese mismo que hace unos días publicaba un vídeo burlándose de la Neutralidad de la red:

Ver en Dailycaller (EN)

La votación ha terminado con tres votos a favor (Republicanos) y dos en contra (Demócratas). Nada que ya no vaticináramos hace un par de semanas.

De hecho, por aquel entonces escribía una pieza bastante profunda sobre lo que podría significar esa, por aquel entonces aún posible, ruptura de la neutralidad de la red.

A saber:

  • Ralentizar o agilizar el acceso a servicios: Y ya no solo bajo demanda excesiva, sino en la práctica bajo cualquier supuesto (económico incluido). Esto quiere decir que podrán crear una Internet a distintas velocidades, en la que según cuánto paguemos, podremos acceder a contenidos en mejor o peor calidad.
  • Crear redes prioritarias: Viene de la mano de lo anterior. Para agilizar el acceso a aquellos que paguen más las operadoras pueden destinar mayores recursos a unos clientes (los que más paguen) en detrimento de los demás (los que menos paguen).
  • Bloquear contenido: Las operadoras podrán decidir (sin mediación de un juez) si permiten que sus clientes accedan a X servicios. Y aquí está claro que hay un interés hegemónico en la industria por atacar a las páginas de enlaces, aunque por activa y por pasiva se haya demostrado que no por su existencia hay más piratería y menos ventas, y que de hecho estos portales pueden ser un canal de distribución de obras legítimas perfecto.

Y es que en efecto a partir de hoy en EEUU es posible generar conexiones a páginas a distintas velocidades, lo que en la práctica abre la veda a que las compañías de telecomunicaciones, los lobbies o los gobiernos (en definitiva, aquellos con suficiente poder) bloqueen o favorezcan el acceso a contenido arbitrariamente.

Pero como explicaba en esa misma pieza, hay un pero que habría que tener en cuenta. Y es que esto solo es una posibilidad, no una exigencia.

Que en la práctica (y perdóneme que intente ser positivo) lo mismo no habrá tanto cambio con la situación que ya estamos viviendo a día de hoy con el surgimiento de las tarifas de zero-rating (ES/otra manera de romper la neutralidad de la red pero sin romperla), en un entrono donde el pez pequeño ya hace tiempo que tiene muy complicado luchar en igualdad de oportunidades con los peces gordos.

Se añade así una capa más, enfocada claramente al negocio (hay pocas razones para alegrarse a nivel de usuario), pero eso en la práctica debería repercutir en un mejor servicio, y por ende, en un Internet que ofrece mayores beneficios.

Entre el mundo de piruleta donde parece vivir Ajit Pai, y el mundo distópico propuesto por Break The Internet (EN), el movimiento que surgiera como respuesta a la decisión de la FCC, hay una muy sutil escala de grises. Y por alguno de esos grises acabaremos estando todos nosotros.

En fin, que enlazo nuevamente a la pieza del otro día, y espero el día de mañana volver a mencionar ésta como a día de hoy puedo hacer con la del DRM en HTML5, sin tener que comerme nuevamente mis palabras.

Que tenga un buen fin de semana… aunque éste no empiece como muchos hubiésemos deseado :(.