franquicias cinematograficas

De unos años hasta aquí me doy cuenta de que cada vez hablamos más sobre cine y videojuegos por estos lares.

Y no es casualidad. Para alguien tan apasionado por las nuevas tecnologías, hay que reconocer que la industria del entretenimiento, bien sea forzosamente, bien sea por puro peso del mercado, se ha ido paulatinamente posicionando como una de las referentes.

Lo vimos recientemente con todo lo que hay detrás de la grabación de una obra como The Mandalorian, y cómo no, también con todo lo que supone a nivel de hardware y arquitectura la nueva generación de videoconsolas.

Hoy sin embargo quiero hablar de algo más hetéreo: de cómo la industria del cine está reestructurando sus buques insignia para acercarse al mercado generalista, y rompiendo así las históricas barreras del género cinematográfico.

Los antecedentes

Pero empecemos por el principio. ¿A qué me refiero con esas barreras de género cinematográfico?

Pues mira, a poco que eches la mirada hacia atrás te darás cuenta que en el cine lo habitual es que si una obra funcionaba, se sacaran iteraciones basadas en el mismo universo (obvio) pero, eso sí, manteniendo el género.

¿Indiana Jones ha sido un éxito? Pues saco Indiana Jones 2.

¿Star Wars ha sido un éxito? Pues me invento que esta es la 4º, y saco un Star Wars 5 que es la continuación.

De pronto, e influenciado sobre todo por las grandes franquicias del comic (y por cómo funcionan los comics, a fin de cuentas), se empieza a hablar de universos.

El MCU de Marvel o su contrapunto en DC son ejemplos de obras culturales que tienen en común el que ocurren en el mismo universo (o multiversos relacionados entre sí, ya me entiendes).

Pero todo, sea película, sea serie, podemos fácilmente catalogarlo dentro del género de los superhéroes/acción.

Hasta aquí todo correcto.

El problema surge cuando, de pronto, empiezan a surgir obras que siguen manteniéndose en ese mismo universo, pero con un género totalmente distinto.

Hablé de ello en 2019 con el lanzamiento de El Hijo, una película que seguramente pasó sin más pena que gloria, pero que sirve de base para entender cómo la industria de las franquicias cinematográficas se está diversificando.

En El Hijo se cuenta la historia de Superman (no se le conoce como tal, pero vaya, que es la misma historia), con la única diferencia de que el chaval, en vez de salir bien, sale torcido (un hijoputa de mucho cuidado).

Lo chulo de esto es que la obra en sí no es una película de superhéroes (o de supervillanos, vaya), sino a todas luces es una película de terror.

Y en la pieza hablaba de otros acercamientos a esta idea de aprovechar franquicias pero en géneros totalmente distintos, como fue la serie de «La Cosa del Pantano», que más que de superhéroes, de nuevo, es una serie de terror, o la trilogía de Night Shyamalan, en la que cada una de las tres películas pertenece a un género distinto, aunque ocurren todas en el mismo universo (la primera es un drama, la segunda es una película de terror, la tercera es una película de superhéroes).

Mezclando géneros y aprovechando universos ya creados

Con esto en mente, y ya hechas las presentaciones de la mayor parte de estrategias que quieren seguir los gigantes de la industria, queda claro que el de las franquicias cinematográficas es el camino a seguir.

La recién estrenada WandaVisión en Disney+ es, a todas luces, un «Friends» (es decir, una telecomedia o comedia de situación) en el que los protagonistas tienen superhéroes. Thor Ragnarok, de hecho, podemos considerarla perfectamente una buddy film (lo principal de la trama es la relación entre los dos protagonistas varones (Thor y Hulk), y ya si eso por debajo hay algo de superhéroes). Batman Ninja, de Netflix, pues eso… es una serie de ninjas utilizando al popular superhéroe de DC.

Y no solo hablamos de MCU y DC. Star Wars ya ha hecho sus pinitos con The Mandalorian, que no deja de ser un western en el que además hay sables láser, o Rogue One, que es prácticamente un «Salvar al Soldado Ryan» (drama bélico) pero con naves espaciales.

Estos días conocíamos que Harry Potter va a seguir también estos pasos. Se comenta que lo mismo acaba saliendo en cines una reinterpretación de la obra de teatro de «Harry Potter and the Cursed Child», y Warner tampoco ha cerrado la puerta a que vengan en el futuro alguna que otra serie de la franquicia (EN).

La duda es qué pasará con la que hoy por hoy sigue siendo la franquicia más valiosa del mundo.

¿Qué no sabes de qué hablo? Pues de Pokemon, por supuesto.

Nintendo y Niantic la tienen bien atada y parecen bastante reacios a abrir la veda. Pero oye, Detective Pikachu (que, por cierto, no deja de ser otra obra fuera del metagénero al que pertenece sus franquicias cinematográficas) salió hace unos años y la acogida no fue mala, y ahora que la industria del videojuego está en guerra (EA pierde la exclusividad de StarWars y Disney licencia tanto esta franquicia como la de Indiana Jones a diferentes estudios) no sería raro que movieran ficha para mantener su liderazgo.

¿Te imaginas una peli de terror ambientada en el universo de Star Wars?

¿O una comedia ambientada en el universo de StarTreck? Oh wait, pero si ya tenemos la nueva serie de Amazon (EN)…

Pues eso. Que nos preparemos porque se viene una explotación aún más agresiva de las franquicias cinematográficas. Y lo mismo de alguna de ellas sale algo interesante.

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