Ai Pin

Este artículo lleva unas semanas en borrador, y es que cuando me proponía a publicarlo, saltaba alguna que otra noticia de una nueva startup lanzando un producto que justo encajaba con eso que venimos llamando la era de las post-pantallas.

Y claro, me tocaba volver a actualizarlo… y esperar el siguiente espacio para publicarlo.

Y es que estamos viviendo una auténtica fiebre en cuanto a productos que aseguran van a cambiarnos la manera de interaccionar con la tecnología.

Que nos van a hacer más libres, pudiendo levantar la cabeza y mirar el mundo que nos rodea.

¿La realidad?

Pues que al menos un servidor sigue sin verlo claro.

Y no porque la tecnología esté aún en pañales (que en parte también, ojo), sino por todo lo que te voy a comentar en esta pieza.

Pero empecemos por el principio.

Los dispositivos Post-PC

Hace años se definió el concepto de post-pc, encuadrado en toda esa serie de dispositivos que llegaron a nuestras vidas con una batería debajo de la carcasa.

De pronto, gracias al smartphone, a la tablet, a los relojes y pulseras inteligentes, y en definitiva al resto de wearables y dispositivos móviles, teníamos al alcance de nuestra mano una suerte de ordenadores limitados (algunos más que otros) que no tenían que estar enchufados a la toma de corriente, y que por tanto, nos alejaban de la histórica figura de un escritorio con teclado, ratón y monitor.

Sobra decir que ya desde el principio los dispositivos Post-PC parecían haber dado con el clavo.

Y en efecto, lo dieron.

Hace ya años que el móvil es el principal dispositivo tecnológico del grueso de la sociedad. Incluso hablamos de países del tercer mundo donde gracias a la figura del smartphone, la ciudadanía ha entrado de forma masiva en la digitalización… saltándose la era PC.

Que el smartphone es, de facto, la puerta de entrada a Internet para casi todo el mundo.

Algunos, los menos, seguimos dependiendo del ordenador personal debido a nuestro trabajo, o a una serie de funcionalidades que difícilmente podemos emular en una pantalla pequeñita (¡hola, multitarea!) con un sistema de entrada tan pragmático como rudimentario (teclado virtual, asistentes de voz). ¿Pero el resto de la sociedad?

Para qué van a tener un ordenador en casa cogiendo polvo si para las necesidades del día a día con un móvil tienen más que de sobra.

post pantallas

Ejemplo de lo que veríamos con las gafas de RV y el teclado de Spacetop

¿Qué es un dispositivo Post-Pantallas?

Ha pasado ya más de una década, y por Silicon Valley están tensos con eso de seguir proponiendo soluciones digitales y absolutistas a problemas del primer mundo.

Por otro lado, el mercado de los dispositivos post-pc lleva años estando maduro, y eso significa que las grandes corporaciones que supieron subirse al carro y sacar tajada de su increíble despliegue, se encuentran ahora con que los accionistas siguen demandando una gráfica de crecimiento que el mercado ya es incapaz de ofrecer… Al menos en países desarrollados.

Así pues, toca cambiar de era y hablar de dispositivos Post-Pantallas.

Esto es, un ordenador (en el concepto de ordenador generalista, se me entiende) pero cuyo método de interacción con el mismo no dependa de ningún panel LCD, OLED o la tecnología que se te ocurre.

Un dispositivo inteligente sin pantalla, vaya.

Que ojo, esto no es ni mucho menos nuevo.

De hecho, muchos tenemos a nuestro alrededor wearables y dispositivos de IoT que no tienen pantalla, y que por tanto casi podríamos encuadrarlos en esta «nueva» tipología de productos.

Pero los abanderados del término apuntan más alto.

Ya no solo vale con que el dispositivo no tenga pantalla, sino que además:

  • Debe operar de forma aislada: Es decir, no depender de un dispositivo tercero para exprimir sus funcionalidades.
  • Debe ofrecer funcionalidades multipropósito: Lo que se traduce en que, principalmente, debe poder operarse con él como si de un ordenador, un móvil o una tablet se tratase.

Y es aquí donde empiezan los problemas, porque… es que igual el mercado no necesita una alternativa a los dispositivos actualmente vigentes.

Por qué apostar por dispositivos post-pantalla

Pero oye, voy a hacer de abogado del diablo, al menos durante unos renglones.

¿Por qué necesitas un dispositivo de estos en tu vida?

Pues muy sencillo: porque las pantallas nos consumen la vida.

Porque lamentablemente (algunos) pasamos demasiado tiempo mirando píxeles.

De hecho, el modelo de negocio vigente hoy en día en el ecosistema de servicios es el publicitario, y como ya explicamos en su día, se basa en que usemos durante el mayor número de tiempo posible el producto o servicio.

Que estemos mirándolo, para poder mostrar más publicidad, y que, por tanto, las empresas interesadas vean «interesante» promocionar sus productos o servicios en ese otro producto o servicio.

Si, de pronto, mayoritariamente la sociedad pasásemos a usar dispositivos post-pantallas, habría que ver qué modelo de negocio sería el rey de ese hipotético ecosistema de apps y servicios.

Habrá una pata publicitaria, por supuesto (ahí tienes la radio y los podcast, por ejemplo, que no dependen exclusivamente de captar la atención visual, sino la sonora), pero el grueso del negocio, si no hay pantallas o estímulos visuales con los que impactar, tiene que ser otro.

Y por ahí pueden ir los tiros: suscripción.

Un modelo de negocio que además casa muy bien con un dispositivo donde captar la atención ya no es pilar fundamental.

La idea detrás de proyectos como el recientemente presentado AI Pin, o toda esa oleada de auriculares con ChatGPT incluido a modo de asistente virtual, es que la interacción se haga vía voz, para resolver dudas puntuales y ofreciendo, por tanto, una respuesta concisa.

¿Quieres saber la hora? Pues toma.

¿Quieres revisar la agenda para hoy? Pues toma.

¿Quieres hacer una búsqueda sobre un tema en Internet? Aquí tienes la respuesta.

Dispositivos, a fin de cuentas, que se ponen en la ropa o en nuestro cuerpo, y que nos ofrecen una conectividad y una serie de funcionalidades informativas y operativas sin pantalla alguna.

En el otro lado del cuadrilátero, proyectos como las Vision Pro de Apple y el Spacetop (EN) de Sightful, una startup israelí. Esto es, dispositivos que usan realidad aumentada para generar una pantalla virtual delante de nosotros, y con los que se espera que podamos seguir trabajando como si de un ordenador tradicional (o una tablet, más bien) se tratase.

Por qué no necesitamos dispositivos post-pantallas

Echas las presentaciones, vengo con el corolario y mi opinión personal/profesional.

La era post-pc tenía clara la solución que daba a un problema que TODOS teníamos: los dispositivos inteligentes del momento estaban sí o sí obligados a estar conectados a una toma de corriente, y por tanto eran portables, no móviles.

Sin embargo, con los dispositivos post-pantallas ya no me queda tan claro si el problema que resuelven es realmente un problema para todos nosotros.

Sí, pasamos (algunos) demasiado tiempo delante de una pantalla. Y sí, es algo que (algunos) querríamos solucionar.

El problema es que para ello, estamos obligados a sacrificar demasiado.

Con ese AI Pin tan molón que presentaba estos días Humane al más puro estilo Keynote de Apple, tenemos una suerte de asistente virtual de voz que puede sacar fotos y emitir una especie de pantalla en nuestra palma de la mano para mostrar información muy limitada.

A cambio, y por razones obvias:

  • Tenemos que comunicarnos vía voz: Algo que ya he explicado por activa y por pasiva que a algunos nos molesta mucho. De hecho, ahí tienes los asistentes del hogar y los altavoces inteligentes, que llegaron hace unos años con la vocación de volverse indispensables en nuestras casas… y han demostrado ser un completo fracaso, al menos a nivel de negocio. La voz es invasiva (más, de hecho, que mostrar información en una pantalla) e interrumpe lo que estemos haciendo (al igual que pasa con las pantallas). A cambio, es cierto que para algunos escenarios muy específicos (cuando tenemos las manos ocupadas conduciendo, o haciendo deporte, por ejemplo) es una gran opción. Pero no para que sea el único canal de comunicación con el dispositivo. Más teniendo en cuenta que la respuesta, en la mayoría de casos, se dará también vía altavoces o auriculares, por lo que hasta cierto punto nos seguirá aislando del entorno.
  • Las pantallas ofrecen mucha más información: Con el AI Pin no vamos a poder revisar cómodamente nuestros correos. O el timeline en la red social de turno. Es más, considerando que la comunicación de nuestra era es eminentemente visual, con estos dispositivos sin pantalla estaremos fuera de la misma, encorsetados como mucho al formato podcast, y por tanto más limitados de lo que estamos ahora.

Fíjate que estos dos supuestos he dejado de lado el papel de los dispositivos de realidad aumentada. Como ya comentamos cuando analizamos la propuesta de las Vision Pro de Apple, la idea es bastante más acertada, pero de nuevo, no tengo claro qué viene a solucionar.

  • ¿Una pantalla virtual más grande y flexible? Pues oye, mola como idea, pero ¿realmente alguien lo había echado de menos?
  • ¿Portabilidad? Pues más bien poca. O al menos, menor que la que me da un portátil de hoy en día, donde además tiene pinta que voy a poder trabajar mucho más cómodamente.
  • ¿Menor aislamiento? Por mucho que nos vendan la moto con gafas de realidad aumentada, unas gafas de realidad aumentada me aíslan más que con un portátil se mire por donde se mire. El portátil, o en definitiva cualquier dispositivo de pantalla, requiere que centremos la atención en el mismo para poder usarlo, sí. Exactamente igual que con un sistema operativo expuesto en realidad aumentada. Exactamente igual que con unos cascos asistidos por IA. Pero con el añadido de que no tendré entre mi interlocutor y yo nada que obstaculice la comunicación, cosa que sí pasa con unos cascos, y que también pasa con unas gafas de RA.

Así pues, mi corolario es que el que te comentaba al principio de este texto.

Son ideas brillantes. Un giro en la manera de interaccionar en espacios virtuales.

Pero se me hace imposible no pensar que buena parte de estas startups aspiren a volverse mainstream… y no a ser compradas por la multinacional de turno para captar el talento humano que está detrás del desarrollo, o trocear alguna de las funcionalidades innovadoras del dispositivo e incluirlo en los dispositivos que ya hay en el mercado, y que han demostrado solventar problemas reales del usuario.

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