¿Cómo gestionar eficazmente volúmenes de información de varias fuentes?

Es una pregunta que me han hecho en más de una ocasión, y aprovecho estas fechas que son más relajadas para publicar el artículo que tenía hace tiempo pendiente.

gReader Pro

La cuestión es que para bien o para mal, a un servidor le pagan ya no solo por saber gestionar eficazmente información de fuentes abiertas y cerradas, sino por ser capaz de discriminar el grano de la paja (curar el contenido) y obtener conocimiento de los datos en bruto.

Tanto como blogger, como como analista de nuevas tecnologías y seguridad, más de la mitad de mi jornada diaria la dedico a gestionar información, tratarla y obtener valor de la misma. Y esto incluye fines de semana, que aunque estrictamente uno no trabaja (al menos no cobra por ello) también forman parte de la semana.

Hemos pasado de un entorno en el que la información era escasa y por lo general, existían grandes barreras de entrada y salida, a otro particularmente enriquecido y fácil de acceder. Un entorno, pese a lo que pueda parecer, tan nocivo como el anterior, ya que viene regido por dictaduras que solo entienden el lenguaje del dinero y la algoritmia del negocio, ofuscando información de verdad valiosa en montañas de basura informativa.

Infoxicación, que lo llaman, y afecta tanto a los que creamos contenido como a los que lo consumen. Cualquiera puede producir, y no todos están en la capacidad (socialmente hablando), o tienen la buena voluntad de hacerlo para sumar.

No existe ninguna estrategia perfecta que no requiera de mucho tesón y trabajo constante por nuestra parte, por lo que si ha llegado hasta aquí y esperaba que le contara el secreto de la vida, lamentablemente, siento decepcionarle.

Aún así, me parece interesante compartir con usted algunos tips que al menos a un servidor le han hecho la vida mucho más sencilla, permitiéndome (en la medida de lo posible) dedicar más tiempo a otras labores que acaban siendo el motivo principal de este análisis previo de la información. Empecemos:

  1. Huya de los periódicos y los medios masivos, tanto generalistas como específicos: Tenga en cuenta que hay medios online capaces de producir al día entre 200 y 500 artículos. Es materialmente imposible producir tal cantidad de buenos contenidos. Para colmo, y sobre todo en el caso de algunos periódicos y medios sectoriales, su labor no es informar objetivamente, sino tener contentos a quien les paga. Por ello, y si lo desea, puede mirar de pasada como mucho un par de estas fuentes, pero en todo caso, con la certeza de que lo que hay allí le servirá únicamente para estar al tanto de lo que ocurre en el mundo, no para informarse con rigurosidad. Y por cierto, que las redes sociales pueden servir como herramienta de descubrimiento, pero en todo caso, NO SIRVEN PARA GESTIONAR EFICAZMENTE LA INFORMACIÓN.
  2. Elección de fuentes: Hemos visto que hay que huir de grandes medios, ¿pero de dónde obtengo la información entonces? Aquí empiezan los problemas, y es que no hay magia que valga. Las mejores fuentes son las que uno mismo va obteniendo a lo largo de su carrera. Premios de blogueros o listados de mejores blogs sobre una temática pueden ayudarnos inicialmente a tener una masa crítica de expertos en materia. También las recopilaciones de artículos que podemos ver en medios masivos (normalmente los fines de semana).
  3. Los RSS son sus amigos: En serio. El protocolo RSS es el protocolo más utilizado como fuente de contenido digital, lleva con nosotros cerca de tres décadas, y hasta el día de hoy, no hay una manera más eficaz de trabajar con información. Es así de sencillo. Ni revistas del tipo Flipboard, ni agregadores de contenido, ni foros, ni redes sociales. El RSS es la manera más óptima de consumir contenido de la red. Y lo es puesto que el RSS elimina toda la información innecesaria que acompaña al contenido (diseño de la página, sidebars, publicidad,…), aglutinando la información en bruto en un fichero XML. Como no somos máquinas, y consultar el fichero tal cual es molesto (queremos inmediatez, pero al menos que haya un maquetado “humano”), necesitaremos tres herramientas (dos si me apuras) para trabajar con RSS. Por cierto que aunque el canal no cuente con compatibilidad para RSS, hay maneras de obtener algo aproximado: Yahoo Pipes (EN/enlace roto) y Sinfonier (EN) son herramientas (la segunda aún en fase de prueba y española, pero sin duda mucho más actualizada) que permiten gestionar información de forma gráfica, con la particularidad de poder crear RSS a partir de información en bruto. Por ejemplo yo las utilizo para suministrar RSS a algunos bots que tengo arañando redes sociales.
  4. Base de datos de RSS: La que quiera, mientras el control esté en su mano (pueda recuperarla en caso de cierre o fallo del servicio) y cuente con una API de consulta compatible con servicios de lectura de RSS. Aquí podría hacer de talibán y decirle que lo mejor sería que se montara un servidor/lector de RSS en su propio servidor, como Miniflux o Tiny Tiny RSS (ES), pero puesto que no todos somos sysadmin (y aunque lo seamos no siempre estaremos dispuestos a realizar el mantenimiento y actualización que ello requiere), una gran alternativa es Feedly (EN), que de hecho es la que un servidor utiliza.
  5. Estructurar la base de datos: Y aquí hay dos elementos importantes. Por un lado, la categorización de las fuentes. De nada te sirve saber que ese contenido viene de Pepín, sino que ese contenido es sobre sociedad y este otro sobre tecnología. Colocando en carpetas cada fuente según sus materias ganamos tiempo y por tanto, productividad. La segunda es ¿qué hacer con las nuevas fuentes que están aún en prueba? Al menos un servidor lo que hace es dejarlas fuera de las categorías antes mencionadas. Esto me hace consultarlas una a una (lo cual de por si es una pérdida de tiempo) y tener la certeza de si esa fuente me ofrece valor o no (si ha merecido la pena esa pérdida de tiempo inicial). Las prueba durante un par de semanas, y si la respuesta es negativa, las borra. En caso afirmativo, pasaría a engordar una carpeta temática.
  6. Lector de RSS: De nuevo el que quiera, mientras sea compatible con el servidor de RSS que quiere utilizar y (muy importante) permita realizar búsquedas y consultas rápidas. De ahí que de nuevo reniegue de servicios como Flipboard (muy bonito, pero muy poco productivo) o del propio lector de Feedly (al menos la versión gratuita). En mi caso (y mire que he probado decenas) el único que de verdad me ha convencido es gReader Pro (ES) para Android (incluso el gReader versión gratuita valdría). Y digo que es el que mejor me funciona porque me permite consumir la información manteniendo las carpetas creadas en Feedly y favoritos, se sincroniza en las dos direcciones (cambios realizados en consultas desde otros lectores sincronizados, y actualizaciones desde la propia app), tiene lectura sin conexión (perfecto para ahorrar ancho de banda cuando estamos tirando de conexión de la SIM, o para leer en el metro) y guardado en caché (que además suele saltarse con bastante éxito los absurdos RSS que solo muestran el extracto del artículo), es una app móvil (recuerde que el smartphone o la tablet son dispositivos de consulta, mientras que el ordenador, es uno de producción) y la lectura en cuadrícula me permite leer titulares con imágenes de la forma más eficiente que conozco (en la pantalla me entran a vista de pájaro entre 8 y 10 titulares).
  7. Favoritos y artículos para más tarde: Este es un tema crítico. Seguramente mientras está leyendo llegará a algún contenido que bien por sus dimensiones, bien por su formato (por ejemplo, formato vídeo o podcast) no se amolda a las exigencias de ese mismo momento. Para ello, está o bien la opción de guardarlo como favoritos (casi todos los lectores tienen esta opción destacada en la interfaz), o bien enviarlo a un servicio externo como Pocket (EN) (por cierto, que genera su propio RSS con lo enviado) o Readability (EN). Hay muchas más opciones (EN), según gustos.
  8. Y ahora… ser constante: Tozudamente constante. Lo que hemos conseguido con los pasos anteriores es pasar de una acción pull (somos nosotros los que vamos una a una a cada fuente para consumir el contenido) a otra push (la información llega a nuestro lector procesada, simplificada y categorizada). Pero toca analizarla, y eso, lamentablemente, lo vamos a tener que hacer a mano. Lo que recomiendo es que aprovechemos ratos libres para consumirla. Según el tiempo que dispongamos, podemos meternos en una u otra carpeta (en mi caso por ejemplo la carpeta VIP suelo dejarla para cuando sé que tengo tiempo suficiente, al ser contenido que considero de mayor calidad que el resto). Una lectura rápida, ya que muchos artículos seguramente serán repetidos en distintas fuentes, y más tarde una lectura a esos artículos que sí nos han llamado la atención. Si alguno es lo suficientemente interesante, a favoritos, para su análisis ya desde el ordenador (y posiblemente como fuente para artículos de un blog o un estudio que estemos realizando), y sino, seguimos adelante. La cuestión es manejar el tiempo a nuestro antojo y sacar el mayor provecho a las fuentes consultadas. Mantenerlas continuamente actualizadas (si una fuente deja de aportar valor, borrarla). Continuamente salen nuevas fuentes y continuamente tendremos que estar al loro de lo que está ocurriendo, para evitar, en la medida de lo posible, la nociva burbuja de filtros.

Espero que le haya servido. Si es así, no dude en compartirlo con los suyos. Gracias a ello descubrimos nuevas fuentes cada día.

 

Edit unas horas más tarde: Jordi por Facebook me comenta muy acertadamente que echa en falta que hablemos en el artículo de las posibilidades de Evernote (ES). En efecto, servicios como Evernote o Google Keep (ES) nos ayudan a gestionar la información de diferentes fuentes, con la ventaja (y el inconveniente) de no depender de formatos estructurados. Eso sí, a nivel de optimización y productividad, la gestión por RSS sigue siendo superior. Pero está claro que no siempre encontrarás un artículo que cuente con RSS (por ejemplo un PDF), y habrá momentos en los que la inspiración venga por estímulos no digitalizables, momento en el cual herramientas de este estilo pueden ser una salida centralizada a la necesidad de control de esa información, para futuro procesamiento en la cadena de curación del día a día.