Me ha parecido la mar de interesante la forma que ha tenido Basecamp, una herramienta de gestión de proyectos empleada en empresas, de quejarse de lo que bajo su humilde opinión es un puro chantaje por parte del rey de las búsquedas online, Google.

En la imagen superior puedes ver el anuncio que hasta hace nada aparecía cuando buscabas«Basecamp» en Google.

Que dices tú,

¿para qué vas a pagar publicidad en Google a la búsqueda «Basecamp», si tú ya tienes una página web que se llama así y que está bien posicionada?

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Pero ahí entra el cómo funcionan estas herramientas publicitarias.

Cuando tú creas una campaña de publicidad, sea en Google Ads, sea en Facebook Ads, sea donde sea, puedes decidir sobre qué audiencia quieres que se muestre, y en el caso de servicios de venta directa (como es el caso de Google) también sobre la intención de búsqueda de dicha persona.

Por tanto, si tu negocio es, por ejemplo, la venta de ordenadores creados por tu equipo, parece que tiene sentido hacer un estudio de palabras clave (keywords) que definan de la mejor manera posible las típicas búsquedas que hace la gente (en plan, «compra de un ordenador», «comprar ordenador», «comprar laptop», «mejores ordenadores»…), y poner publicidad que redirija a tu catálogo en cada caso.

Hasta aquí todo bien, ¿verdad?

Pero ¿qué pasa si, como ocurre actualmente, un gigante de la talla de Amazon retiene la mayoría de las compras? Pues que aunque tú pongas eso el usuario tipo va a preferir comprarlo en Amazon, y por tanto muchas de sus búsquedas serán del tipo «mejores portátiles en Amazon» o «ordenadores en Amazon».

Así que vas tú y también incluyes la keyword «Amazon» en los criterios de búsqueda.

Amazon en este caso es un portal de venta, pero es que también habrá usuarios que, bien sea por decisión propia, bien sea por desconocimiento, cuando buscan un ordenador se refieren a él por la marca que conocen (HP, Lenovo, Apple…).

Y ahí entra el tema del que se queja Basecamp.

Porque ni Google, ni Facebook, ni Amazon, ni ninguna otra plataforma publicitaria online te prohibe mostrar los anuncios de tu negocio cuando el usuario está buscando los productos de la competencia.

Y esto se agrava si tenemos en cuenta que Google es un servicio cada vez más editorializado. Que para cada búsqueda, es probable que los tres o cuatro primeros resultados que te muestra, y que habitualmente asociamos a que son los más importantes, son anuncios (es decir, contenido que está ahí no porque sea el más recomendado, sino porque ha pagado por ello), dándose la absurda situación de que tú realices una búsqueda sobre «basecamp», y la web del servicio te aparezca en el quinto resultado, superada artificialmente por otros servicios que no son Basecamp y que por supuesto no tienen mejor posicionamiento para esa keyword, pero han pagado por aparecer ahí, robándote de paso parte de tu clientela.

¿Es lícita esta estrategia? Hombre, ética claramente no lo es, pero aquí ninguna plataforma se ha movido porque de prohibirlo su negocio se vería resentido (son, a fin de cuentas, unos cuantos millones de dólares que pierden).

Que es vergonzoso que un negocio tenga que pagar a Google para aparecer cuando la gente busca su marca. Que el objetivo de Google, al menos al principio, era precisamente dar a cada usuario los mejores resultados a una búsqueda previa, y parece lógico pensar que si alguien busca «basecamp» lo que espere ver es precisamente «basecamp» y no las webs de la competencia.

Ahora une todo esto a ese estudio (EN/PDF) que en 2015 daba a conocer la National Academic of United States of America sobre el impacto que tiene en la intención de voto de un ciudadano el que en el buscador aparezca primero un resultado u otro, y piensa en el impacto que tienen entonces las campañas publicitarias más allá del tema puramente económico, atacando a algo tan crítico como la propia sociedad…

¿Da miedillo, verdad? Pues es la realidad del mundo en el que vivimos.