¿En serio lo más importante de Google Fotos es que es ilimitado y gratuito?

Google Photos

Ayer tocaba análisis del Google IO con el aspecto más crítico del evento: la búsqueda de la contextualidad a la hora de ofrecer valor al usuario, y me temo que hoy voy a seguir con el temita, metiéndome más en el ya habitual duopolio privacidad vs experiencia de usuario enriquecida.

Así que tanto si es fanboy de Google como si es un hater incorruptible, seguramente el artículo le guste, ya que hay palos para los dos :).

Google Fotos es ilimitado y gratuito

¡Oh dios mio! Internet entera se pone a twitear el anuncio como si Google hubiera creado el servicio definitivo. Como si lo más importante de Google Fotos es que fuera “ilimitado” y “gratuito”.

Pues ya está aquí nuevamente Pablo para tocar los $%·!#¢@:

Más claro agua. Ni es ilimitado, ni es gratuito, y ahora me explico.

Google Fotos no es ilimitado

Es ilimitado SOLO un plan específico, es decir, que es ilimitado si aceptamos que nuestras fotos tengan una compresión “sin casi pérdida” (palabras de Google). Es ilimitado si todo lo que subimos tiene como máximo 16MPx de resolución (fotos), o 1080 (vídeos).

Y teniendo en cuenta que a día de hoy 16MPx y 1080p es la resolución por defecto de la mayoría de sensores de las cámaras (gama media-alta, me refiero), en un par de años prácticamente cualquier foto que saquemos con los móviles (si no actualizan esta política, cosa que quizás acaben haciendo) el usuario tipo ni siquiera podrá beneficiarse de este plan.

Quedan excluidos además el sector que seguramente estaba salivando al oír el anuncio, el de los profesionales de la imagen y el vídeo. Esa compresión “sin casi pérdida” mandará al cuerno el trabajo de alguien que precisamente vive de hacer las cosas por encima de la media, de esperar un resultado sin ningún tipo de pérdida (que bastante pérdida tiene ya el mundo físico,…).

Ahora bien ¿en serio importa?

Quiero decir con esto que, ¿alguien tiene un tera de fotos? Y si lo tiene (ESPERO que no) ¿es que se ha dedicado a dejar apretado el botón de disparo, y peor aún, no ha borrado ni siquiera las repetidas?

En serio, vaya ahora mismo a su carpeta de fotos (si es que la tiene), dele con el botón derecho > Propiedades (Windows) / Obtener información (OS X) y dígame qué numerito ve.

En mi caso, que reconozco que soy una persona muy ordenada y con el gatillo fácil para eliminar a la mínima de cambio, contando pantallazos de pantalla e incluso fotos de mi pareja (de antes de conocernos, quiero decir), toda mi vida gráfica ocupa poco menos de 22 GBs. Y soy de los típicos que va a todos los lados con la cámara/smartphone preparado.

Y que tenga 27 años no es una excusa. Puede que usted tenga 50, pero los medios digitales llevan prácticamente lo mismo para usted que para un servidor (y dudo que haya digitalizado todo el repertorio familiar analógico).

¿Que tiene 100GBs? Pues enhorabuena. ¿Que tiene 500GBs? Sospechoso, pero ok. ¿1 Tera? ¿2TB? Sufre usted de un grado severo del Síndrome de Diógenes Digital. Y lo peor es que el médico no le va a poder curar…

Resumiendo, que es “ilimitado” si se sacrifican algunos puntos. Y que aún así, considero que es un producto redondo.

Vayamos al segundo punto.

Google Fotos no es gratuito

¿En serio tengo que volver a explicarlo? Ni Google, ni Facebook, ni Amazon, ni Twitter,… Nadie en este mundo nos da nada gratis.

Para disfrutar del pack este supuestamente “ilimitado” no tenemos que pagar con dinero, pero pagamos, como no podría ser de otra manera viniendo de quien viene, con datos.

Ahora bien, aquí entra en juego lo que uno valore su privacidad, y según para qué usuarios será lo mejor del mundo y según para quién será el mal personalizado.

Un servidor se encuentra en un punto medio, y cada vez más cercano al primer grupo. Porque el verdadero discurso de Google Fotos no es ni ese supuesto almacenamiento ilimitado ni la gratuidad del servicio. Es algo sin duda mucho más trascendente.

¿Qué ofrece Google Fotos realmente? Contextualidad, y de la buena

Recurro nuevamente al artículo que publicábamos ayer. Google es una maquina de obtener valor a partir de información, tanto para bien como para mal.

Tan bien lo hace que a veces cuesta mantener el pulso de la privacidad, en pos a servicios que a cada paso se vuelven más y más útiles.

Y Google Fotos es un gran ejemplo.

Porque lo verdaderamente increíble de GFotos es su integración con las búsquedas. El que un servidor pueda escribir (o dictar :sic: ) “Pablo con sus gatos”, y el sistema, en cuestión de décimas de segundo, me muestra las fotos en las que aparezco con mis gatos. El que pida “fotos de las últimas vacaciones” y el solito sea capaz de sacarme las fotos de mi última estancia en Alemania.

No hubo configuración previa, simplemente funciona, y lo hace muy bien.

¿Que significa esto? Pues que quizás a partir de ahora tengamos que delegar la categorización de las fotos y los vídeos a un sistema automático que es muchísimo más preciso que nosotros. Al igual que nos está pasando con Windows u OS X (la búsqueda del primero y el spotlight del segundo está desplazando la necesidad de estructurar ordenadamente nuestros programas y archivos). Que el colocar cada galería de fotos en una carpeta ordenadas decrementalmente por fecha+identificador (por ejemplo 2014-07-ViajeAlemania) ya no tiene sentido. O el sentido que tenía ha desaparecido, porque ahora un buscador integrado en el servicio me permite disparar con muchísima más eficiencia.

Un algoritmo que, recordemos, ya no solo analiza los metadatos del archivo, sino el propio contenido del mismo (reconocimiento facial y de objetos).

¿Se ha quedado con hambre? Pues imagine que ahora tengo que compartir las fotos de la cena del fin de semana con mis amigos, y puedo hacerlo desde Google Fotos (no desde el botón de compartir, sino desde el propio Google Fotos), que ya se encargará él de o bien compartir la carpeta con la cuenta de asociada a Google Fotos de cada uno de mis amigos, o en caso de que no tengan cuenta, enviarle un email con la galería.

Esto es lo verdaderamente increíble del servicio de Google. Que quizás para usted, usuario intensivo de tecnología, compartir fotos es una minucia, pero para mi madre es toda una odisea si le quitas el WhatsApp. Que te quita trabajo de encima, a fin de cuentas.

¿A cambio? Un servicio en la nube (nada de local, ahí no tenemos elección), multiplataforma, que para algunos será una ventaja (copia de seguridad para tener siempre a mano nuestras fotos) y para otros, un riesgo muy a considerar.

¿A cambio? El saber que esas fotos están siendo usadas para perfilarte aún mejor y obtener beneficios de su explotación. Y el día de mañana, quizás para, levemente, modificar el contexto de la misma (esa marca en la botella que aparece en la foto del restaurante, o el nombre de la compañía que nos ofreció aquel viaje en barca). Que la foto venga acompañada por publicidad relacionada, quizás integrada en la propia imagen o vídeo, tergiversando sutilmente el valor informativo (el recuerdo) que nos ofrece.

¿Quien nos asegura lo contrario? La política de privacidad del servicio, sin lugar a dudas, no (EN). La compañía se reserva el derecho a modificar sin ningún límite cualquier archivo que subamos a sus servidores y sus servicios. Falta que confiemos en que no se acabará anteponiendo el negocio a la moralidad, sea cual sea la moralidad que tengamos dentro de unos años. Sea cual sea la moralidad que tenga una corporación como Google (o Amazon, o Apple, o Microsoft, o Twitter, o…) entonces.

Pero eso será (quizás) problema de nuestro Yo futuro. Ahora, a quienes les toca elegir es a nosotros: privacidad vs experiencia de usuario.

¿Con qué se queda?

Un servidor no lo tiene ya tan claro. Cada vez me lo ponen más difícil…