Google Project Fi, la jugada maestra para comoditizar a las operadoras

Google project fi

Me preguntaron por redes sociales sobre el tema, y en principio no vi interesante tratarlo en un artículo.

Pero como todo en esta vida, después de consultarlo con la almohada me ha parecido curioso (por lo menos lo suficiente) explicar lo que supone Google Project Fi en el mercado de las telecomunicaciones a un plazo medio/largo.

Porque estamos ante un nuevo hito de las OTT frente al resto de la cadena. El porqué de que esta semana avisara del peligro al que se enfrenta una Europa anclada en la infraestructura, dependiente de una Asia con la industria de dispositivos y de un EEUU con el sector servicios digitales.

El detonante es que Google presenta su propia operadora virtual (EN). Hasta aquí, nada nuevo que no hubiera ya en el mercado desde hace tiempo.

Si miramos los precios que maneja, son hasta caros (20 dólares por llamadas y SMS ilimitados + 10 dólares por cada giga de datos).

Quizás, tirando un poco del hilo, el hecho de que los megas no utilizados se te devuelvan a final de mes apunta maneras, pero en todo caso, no es que le plante cara a otras OMVs low cost más asentadas.

Tampoco, aunque interesante, es el hecho de que los usuarios de Project Fi se conectarán siempre a la conexión de mayor calidad de su entorno. Si están en casa, a la WIFI. Si están por la calle y hay algún punto de alta velocidad, a él. Y si no, tiraremos del 4G/3G o lo que sea que nos llegue por satélite. Algunos terminales de Huawei (recordemos que esta empresa además de hacer móviles lucha ferozmente en el sector infraestructura) ya vienen con tecnología semejante.

Incluso, y fíjese usted, el hecho de que desdibuja el sentido del número de teléfono, no es nuevo. Telefónica tiene desde hace tiempo su propio servicio al respecto. Pasamos así de tener un dispositivo asociado a un número de teléfono, a tener una identidad asociada a un “número de teléfono digital” que podremos usar en cualquier dispositivo (sea móvil, sea tablet, sea ordenador, sea …) mediante una aplicación (en el caso de Google, Hangouts).

Donde de verdad radica el éxito futuro de Google Project Fi, es en ser un paso más para separar al cliente del resto de capas de la cadena. De hacer que las operadoras pasen a ser una nueva commodity.

La comoditización de las operadoras

Y no está solo. Otras OTT siguen, como cabría esperar, esa estela.

En el caso de Facebook, mediante su proyecto internet.org, que busca precisamente llevar internet al resto del mundo. Una internet que tiene que pasar por las operadoras, pero que (ojo que aquí viene lo importante) se gestiona desde los dominios de Facebook. El usuario de uno de estos países en vías de desarrollo se conecta a internet, pero lo que verá será una página con el logo de la red social, y el acceso a algunos servicios que Facebook cree interesantes (que apoyan la iniciativa). La operadora esta vez asume los costes de la conexión, a cambio de poder poner el nombre de la red social en toda la publicidad (y diferenciarse así de la competencia).

En el caso de Apple, llega a acuerdos con algunas operadoras para gestionar la conexión mediante software. Ya no es necesario comprarse una tarjeta SIM, ya que desde la interfaz, podemos, a golpe de click, cambiar de operadora. El control, nuevamente, pasa de estas a Apple, de ofertar un producto a ofertar un servicio más dentro del ecosistema de la manzana (y por tanto, supeditado a los designios de la misma).

Y ahora llega Google, y destierra para siempre el número de teléfono (controlado por la operadora) al número de identidad en Hangouts (controlado por la OTT).

Hablamos de un identificador que permite a una compañía basada en la explotación de datos reconocernos fácilmente, indistintamente de en qué dispositivo estemos.

Un lanzamiento que secunda en EEUU (el primer mercado que lo tiene disponible) T-mobile y Sprint. Dos operadoras que sin duda han apostado por Google Project Fi con la esperanza de diferenciarse de la competencia, sin darse cuenta que están cavando su tumba.

Un nuevo éxito para las OTT, que juegan la baza de producto lucrativo para las operadoras y que a priori no supone una amenaza seria a su negocio (es más caro que lo que ellas mismas ofertan). Pero gracias a eso, y partiendo que las OTT controlan la última capa del usuario (son la puerta de acceso a la tecnología), acabaremos todos siendo clientes de ellos, y las operadoras pasarán a ser una commodity que ellas mismas impulsaron.

¿Es bueno para el usuario?

Si me pongo en el papel del usuario, la iniciativa es a grosso modo buena. Como la mayoría de servicios de Google, y aunque el precio a día de hoy se dispare un poco (comparado con los precios que manejan en EEUU, cuidado, que en España y sin convergencia con fijo y fibra, es hasta barato), será todo un acierto.

  • Primero de todo, porque rompe con la necesidad de pelearse con la operadora: Todo lo gestionamos desde Hangouts. En este sentido, esta capa (que reconozcámoslo, es muy molesta) se vuelve abstracta al usuario. Da igual qué operadora nos suministre el servicio, ya que nunca lo vamos a saber, y lo mejor de todo, es que tampoco nos va a importar.
  • Segundo, porque tendremos una conexión ahí donde estemos, sin tener que cambiar la SIM o hacer tethering: Tan solo conectarse a la cuenta de Google y listo. ¿Qué más se puede pedir?
  • Y tercero, porque por fin estamos ante algo sencillo de entender: Puesto que Google no hace negocio con la propia operadora (es un medio para llegar a un fin, que son nuestros datos), no habrá letra pequeña que nos ponga en un apuro en el futuro. La tarifa es plana menos los gigas, que pagaremos por cada uno que contratemos. Ni establecimientos de llamada, ni costes adicionales. Al mes sabremos de sobra lo que nos va a costar, lo cual es un alivio.

Adios operadoras

Y gracias a este tipo de movimientos, las operadoras seguirán viviendo en su aparente mundo de yupi, hasta que un buen día se levanten y se den cuenta de que ya no tienen ni idea de cuál es su cliente. Que compiten por bajar cada vez más lo precios para poder anunciar ofertas exprés en la interfaz de algún sistema operativo o algún servicio de internet. Serán entonces meros intermediarios, una capa abstracta que tiene que estar ahí pero para la que nadie piensa pagar más que lo estrictamente necesario, mirando desde abajo como los que han sabido mover bien sus fichas (los Over The Top) ahora son los reyes de la industria.

Pan para hoy, hambre para mañana. Unos jardines vallados cuyas murallas cada vez son más grandes.

¡Bien hecho, Google! Estáis donde os merecéis estar.