¿Hay sitio para arquitecturas x86 entre los “maker”?

Lo comenté el viernes por Twitter, pero quería trasladarlo también al blog. La semana pasada, Intel presentaba sus nuevas placas Intel Galileo (EN), compatibles con Arduino, y con claro interés de alcanzar ese jugoso pastel educativo y maker que últimamente está en boca de todos, y cuyo principal exponente sigue colgando de Raspberry Pi.

intelgalileo

Y es que la propuesta no podría ser más buena, ya que por un lado tenemos a uno de los gigantes presente en este sector tecnológico tan en auge, lo que favorece la competencia (más innovación, bajada de precios), y por otro saca a relucir una de las estrategias más brillantes que he visto últimamente por parte del fabricante, y es ofrecer un lavado de cara a esa arquitectura x86 que muchos habían tachado de obsoleta frente a ARM.

Una arquitectura de la que ya hablamos extensamente hace ya cerca de un año, cuando las perspectivas no eran nada halagüeñas (explosión del mundo móvil apoyado en ARM, con menos potencia pero más autonomía). Una situación que se ha vuelto más compleja en estas últimas semanas, con la disminución de los transistores de su nuevo buque insignia (haswell) hasta los 22 nanómetros, lo que abre la posibilidad a un futuro distópico en el que la potencia no esté tan reñida con la autonomía como a priori teníamos en mente.

Y una nueva opción para juguetear con nuestra casa de domótica, para montarnos nuestros proyectos personales, y/o trasladarlos a un sistema accesible que mejore o solucione problemas comunes en la sociedad.

Metiéndonos un poco en el hardware, estamos ante una placa con procesador Intel Quark X1000 de 32 bits (sí, habrá que usar el SDK de Quark) a 400Mhz, y viene de serie con una burrada de conexiones E/S (Ethernet, SD, USB2.0,…). Se le echa en falta un receptor WIFI, un dispositivo que a día de hoy es casi básico para las comunicaciones en domótica, y que siguen empeñados en obligarnos a comprar por separado.

Supongo que ahora habrá varios desarrolladores llorando por la necesidad de volver a pelearse a bajo nivel con x86, después de un par de años con la mirada fija en ARM. Pero ante todo es una buena noticia, sin lugar a dudas.