Tras una década usando iOS/iPadOS como sistema operativo de mi tablet, he decidido cambiar mi tablet a una con Android.
El cambio no es para mí nada baladí.
Hablamos de dispositivo que uso a diario, ya que es desde el que principalmente consumo contenido audiovisual, y también desde el que suelo leer por las noches e incluso, de vez en cuando, jugar, además de acompañarme en prácticamente cualquier viaje que haga.
Por acompañarme me acompaña hasta en la cocina, cuando estoy preparando la comida.
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En este artículo, quiero compartir mi experiencia, detallando lo que he ganado y perdido al abandonar el ecosistema de Apple para pasar al de Android, y cómo esta tablet en particular ha superado todas mis expectativas.
¡Empecemos!

La histórica racanería de Apple
No voy a sorprender a nadie si digo que Apple, una de las empresas más valiosas del mundo, y para colmo, el principal fabricante de electrónica de consumo, es terriblemente rata a la hora de ofrecer tecnología a sus clientes.
Clientes que tene(mos) que pagar un sobrecoste considerable para hacernos con uno de estos dispositivos con el logo de la manzanita.
Ejemplos los tenemos en todos y cada uno de los dispositivos que saca al mercado, pero me voy a centrar en este caso en dos elementos en particular que afectan a los iPads «de entrada».
A los «menos caros», vaya.
El primero es el procesador.
El último iPad, que se está vendiendo ahora mismo en el mercado, tiene un A14 Bionic de procesador. Para ponerlo en contexto, es exactamente el mismo procesador que montaba el iPhone 12, un móvil que salió al mercado en… (redoble de tambores…) ¡2020!
Es decir, Apple está vendiendo «el nuevo iPad» con un procesador que tiene 5 años de vida.
Repito por si no se me ha entendido: La última versión de iPad lleva un procesador de hace 5 años.
Esto al grueso de la sociedad podría parecerte que les da igual (de hecho, literalmente se lo da, a la vista de que el iPad es la tablet más vendida año tras año), pero supone, de facto, aceptar que te están cobrando a precios actuales un dispositivo cuyo corazón fue diseñado para la tecnología de hace un lustro.
Y que, ya de base, su ciclo de vida está menguado (un lustro menos que no vas a disfrutarlo).
Pero a esto júntale que el resto de componentes son rácanos a más no poder.
Hablaremos más adelante de la RAM, pero quería centrarme en uno de los mayores errores que cometí en su día, y que no fue otro que el optar por el modelo más económico de iPad cuando renové mi viejo iPad Mini de primera generación.
En su día (2019), me decidí por el iPad de séptima generación en su versión más económica. Y esta apenas contaba con 32 GB de almacenamiento.
Repito por si no se ha entendido: 2019, y 32Gbs de almacenamiento.
En su momento no le di mayor importancia, pero esto ha tenido dos lecturas principales:
- La primera es que resulta vergonzoso que Apple vendiese un dispositivo con una capacidad de almacenamiento insuficiente para casi cualquier uso, incluso en aquel momento. Aunque la compañía ha mejorado ligeramente en este aspecto, ahora ofreciendo modelos básicos con 64 GB (¡oh, Dios Mío, casi hay hasta que agradecérselo…), sigue siendo un problema. Durante todo este tiempo, he tenido que gestionar cuidadosamente esos 32 GB, sacrificando aplicaciones y funcionalidades para priorizar lo esencial. En los últimos dos años, esto significó relegar el uso de la tablet a temas puramente de ocio, dejando de lado su utilidad profesional. Por ejemplo, no podía actualizar el sistema operativo sin borrar casi todo lo que tenía en el dispositivo, lo que hacía que cualquier actualización se convirtiera en un proceso tedioso. Los 32 GB simplemente no eran suficientes para el sistema operativo, las aplicaciones mínimas y, mucho menos, para almacenar archivos adicionales. No lo eran hace 6 años, y por supuesto no lo son actualmente tampoco. Algo que, por cierto, ya está ocurriendo con los 64GBs que es lo que ofrece de base el modelo «menos caro» de Apple.
- La segunda lectura es que era el último dispositivo en mi ecosistema que utilizaba un puerto lightning, mientras que el resto de mis dispositivos ya habían adoptado el USB tipo C. Ya hablé por estos lares del lucrativo negocio que tiene Apple con el tema del paso forzado a USB tipo C (de ahí que sean la empresa de electrónica de consumo con mayor valoración del mundo). Lo han alargado hasta que literalmente ya no podían alargarlo más. Porque sí, recordemos que Apple lo ha abandonado no porque reconozca que es un conector inferior en prestaciones al estándar del resto de fabricantes, sino porque si querían seguir vendiendo en Europa, tenían, sí o sí, que cambiarlo. Y mientras tanto, a los usuarios nos forzaban a tener cargadores para todos los dispositivos… y otro cargador diferente para la dichosa tablet. Habrá gente a la que esto le de igual, pero para un servidor, esto significaba tener que duplicar cables, tanto en casa como cuando viajaba. Y es algo que me enerva…
Y en esas estaba.
Peleando por cada mega de almacenamiento, asumiendo tener el doble de cables por todos los lados, y con ganas de cambiar de tablet.
Pero claro, el problema es que me «jodía» cambiarla porque el iPad en sí funcionaba perfectamente.
Duraba poco la batería, pero realmente iba fluido y para el uso (ya solo de ocio) que le daba, tenía de sobra.
Aunque mi intención era cambiar la tablet en Navidad por un modelo de iPad más reciente con USB tipo C y al menos 256 GB de almacenamiento, la vida me quiso poner las cosas fáciles, y una caída tonta terminó de romper la pantalla de mi antiguo iPad, acelerando la decisión.
Ya no había excusa.
Ese mismo día, me puse a comprar diferentes opciones, hablándolo con los miembros del Club. Y acabé tomando una decisión.
Mi próxima tablet… no sería un iPad.
Así quedó mi querido iPad con una caída desde una mesa 😀
Comparativa de especificaciones técnicas: iPad vs Xiaomi Pad 6S Pro
Como ves, después de un análisis exhaustivo del mercado, y de sobre todo, convencerme de que era hora de cambiar el iPad por otra cosa, me decidí por la Xiaomi Pad 6S Pro (ES).
Antes de entrar en detalles sobre mi experiencia con la Xiaomi Pad 6S Pro, es importante hacer una comparativa técnica entre esta tablet Android de gama media y los modelos más recientes de iPad.
| Característica | Xiaomi Pad 6S Pro | iPad (10ª generación) |
|---|---|---|
| Pantalla | LCD 3K de 12,4″ (3048 x 2032px, 144 Hz) | Liquid Retina 10,9″ (2360 x 1640 px, 60 Hz) |
| Procesador | Snapdragon 8 Gen 2 | A14 Bionic |
| RAM | 12 GBs | 4 GB |
| Almacenamiento | 512 GB | 64 GB, 256 GB |
| Cámaras | 50 MP (trasera), 20 MP (frontal) | 12 MP (trasera y frontal) |
| Batería | 8600 mAh, carga super rápida 120 W | Menor capacidad, carga lenta 20 W |
| Enlace de compra | Enlace de compra |
Todo, por cierto, por un precio hasta un poco más barato.
Y teniendo en cuenta que la tablet de Android sí viene con el cargador incluido (uno de 120W, encima). Apple es rata también para esto, aunque lo venda como una decisión «medioambiental».
Las comparaciones, como quien dice, son odiosas, así que vamos por partes, que hay mucho que decir por aquí:
- Pantalla: La Xiaomi Pad 6S Pro cuenta con una pantalla LCD de 12,4 pulgadas con resolución de 3048 x 2032px y una tasa de refresco de 144 Hz. Comparado con el iPad estándar (10ª generación), que ofrece una pantalla Liquid Retina de 10,9 pulgadas con resolución de 2360 x 1640 píxeles y una tasa de refresco de 60 Hz, la diferencia es más que notable. La Xiaomi proporciona una experiencia visual mucho más fluida y detallada, ideal para trabajar y consumir contenido multimedia. A cambio, y por razones obvias (tiene una diagonal de pantalla considerablemente mayor) pesa más que el iPad.
- Procesador y rendimiento: La Xiaomi Pad 6S Pro incorpora un procesador Snapdragon 8 Gen 2, que es uno de los chips más potentes en el mercado de tablets Android. Hablamos de tecnología de 4nm, y empezamos a verlo en 2023. Por otro lado, el iPad de 10ª generación utiliza el chip A14 Bionic, que, aunque eficiente, se queda por detrás en términos de potencia bruta. La tecnología es de 5nm, es decir, de una era inferior, y ya no hablemos de su capacidad de cómputo, con 6 core (frente a los 8 del Snapdragon) y de los GHz de potencia, que están a años luz. Esto se traduce en un mejor rendimiento en tareas exigentes, como edición de fotos y videos, en la tablet de Xiaomi. Y, al menos, de un procesador que no se va a quedar obsoleto mañana, como sí ocurre con el A14, que tiene seis años ya de vida útil gastados.
- Memoria y almacenamiento: Aquí es donde la Xiaomi Pad 6S Pro brilla con opciones de almacenamiento que comienzan en 256 GB y llegan hasta 512 GB. Además, cuenta con 8 GB o 12GB de RAM, lo que garantiza una experiencia multitarea fluida. Es más, si lo comparamos con precio frente al iPad, debemos descartar la versión más económica y quedarnos con la que yo acabé comprando, que monta 12GBs de RAM y 512GBs de almacenamiento. En contraste, el iPad básico ofrece 64 GB o 256 GB de almacenamiento y 4 GB de RAM, limitando su capacidad para manejar varias aplicaciones pesadas simultáneamente. Esto, recalco, igual no lo notas ahora, pero te aseguro que a la larga se acaba notando. De hecho, el iPad Mini lo acabé jubilando precisamente porque iba tan sumamente lento en cualquier petición que le hacía que desanimaba tener que usarlo.
- Cámaras: Aunque las cámaras no son un punto crítico para una tablet, la Xiaomi Pad 6S Pro incluye un sensor trasero de 50 MP y uno frontal de 20 MP, superando ampliamente las especificaciones del iPad, que tiene cámaras de 12 MP tanto en la parte trasera como en la delantera. Esto puede ser un plus para videollamadas o escaneos de documentos, pero es cierto que es algo que, al menos a mi, me daba igual.
- Batería y carga: La Xiaomi Pad 6S Pro ofrece una batería de 8600 mAh con carga rápida de 120 W, que permite cargarla al 100% en menos de media hora. El iPad, en comparación, tiene una batería más pequeña y una carga mucho más lenta (20 W), lo que resulta menos conveniente para usuarios que necesitan recargar rápidamente. ¿En la práctica? Pues para el uso (intensivo, recordemos) que yo le doy a la tablet, el iPad me acababa durando justito el día, mientras que con la tablet de Android, y al menos por ahora, fácilmente podría no cargarla en tres o cuatro días. Obviamente, aquí estoy haciendo trampas al comparar un producto que ha sido usado 5 años con otro recién salido de fábrica. Ya veremos cómo se comporta la tablet y Android dentro de unos años, pero al menos cuenta con bastante almacenaje y lo de contar con carga hiperrápida hará más llevadero todo.
- Sistema operativo y ecosistema: Aquí es donde las diferencias no son tanto técnicas como de enfoque. El iPad se integra perfectamente en el ecosistema de Apple, ofreciendo una experiencia optimizada si utilizas otros dispositivos de la marca. Sin embargo, Android ha avanzado mucho en los últimos años, y el sistema operativo de la Xiaomi Pad 6S Pro está altamente optimizado para aprovechar su hardware, ofreciendo una experiencia igual de satisfactoria para quienes prefieren un enfoque más flexible y personalizable. Me detendré más tarde en este punto ya que, en este caso, mi experiencia probablemente no sea la misma que buscas tú en un dispositivo (y te daré los motivos para entenderlo).
Todo esto respecto a especificaciones técnicas. Pero ahora vamos a hablar de sensaciones.
De lo que de verdad importa.
Primeras impresiones tras un mes de uso
Después de un mes de uso diario de la Xiaomi Pad 6S Pro, puedo decir que estoy encantado con el cambio.
Por el mismo precio que hubiera pagado por un iPad de 256 GB, obtuve un dispositivo con muchas mejores especificaciones técnicas en casi todos los aspectos. Esto incluye una pantalla más grande y de mayor calidad, altavoces superiores y un rendimiento significativamente mejorado.
A nivel de aplicaciones, que era una de mis mayores preocupaciones, no he echado en falta absolutamente nada de iPadOS. La oferta de aplicaciones en Android es igual de completa y, en algunos casos, incluso más versátil. Por ejemplo, he podido utilizar aplicaciones de productividad que no están disponibles en el ecosistema de Apple o que funcionan mejor en Android. Y he descubierto los juegos de Netflix, incluyendo el Civilization VI, que en iOS lo tenía comprado en su versión base, y el de Netflix incluye todos los DLC.
La duración de la batería ha sido excelente, y el consumo en reposo, que era una de mis principales dudas, ha resultado ser prácticamente nulo. Esto es un gran avance respecto a mis experiencias previas con tablets Android de hace una década, donde el drenaje de batería en reposo era un problema constante.
Además, la experiencia multimedia ha sido sobresaliente. Y lo digo en serio. Me he sorprendido a mi mismo en más de una ocasión utilizándola, algo que en el iPad convencional, sinceramente, no le veía sentido más allá de usos muy pero que muy puntuales.
No es raro, de hecho, que ahora este navegando con la tablet mientras tengo reproduciéndose un vídeo en pequeñito en un lateral. Sin notar problemas de fluidez, cosa que sí me pasaba con los 4GBs de RAM del iPad.
En fin, que estoy, como te decía, encantado.
Ventajas y desventajas de cambiar del ecosistema Apple al de Android
En mi caso lo tengo claro, pero es importante señalar que la principal ventaja de los dispositivos de Apple radica en la comodidad que supone estar dentro de su ecosistema.
Todo está diseñado para funcionar de manera perfecta y sin complicaciones, algo que es ideal para la mayoría de los usuarios.
Sin embargo, y como te decía, en mi caso valoro más la flexibilidad y la posibilidad de estar en contacto con diferentes sistemas operativos y ecosistemas, ya que esto me permite desempeñar mejor mi trabajo como analista tecnológico.
Aunque he perdido la integración perfecta con macOS (que, siendo sincero, apenas he usado en todos estos años), mi experiencia general no se ha visto afectada, ya que utilizo una combinación de dispositivos con diferentes sistemas operativos:
- Un portátil con Windows
- Un smartphone con Android
- Un ordenador de sobremesa con macOS.
- Y ahora una tablet con Android.
Esto me permite adaptarme a cualquier entorno tecnológico sin problemas.
Por otro lado, el cambio a Android me ha permitido disfrutar de un hardware más potente y versátil por un precio menor, además de contar con mayor libertad para personalizar mi dispositivo según mis necesidades.
Conclusiones
Cambiar de un iPad a una tablet Android, en este caso la Xiaomi Pad 6S Pro, ha sido una decisión acertada para mi perfil de usuario.
Tan sencillo como suena.
Tenía mis reticencias, pero puedo decir que el cambio ha sido CLARAMENTE a mejor.
He ganado en potencia, almacenamiento y flexibilidad, perdiendo únicamente la comodidad de la integración con el ecosistema de Apple.
Algo que, en mi caso, no es crítico y no estaba ya disfrutando.
Si estás considerando un cambio similar, mi recomendación es analizar tus necesidades y prioridades.
Si buscas una experiencia optimizada dentro del ecosistema de Apple, probablemente el iPad sea la mejor opción.
Pero si valoras un hardware más potente y versátil a un precio más ajustado, las tablets Android, como la Xiaomi Pad 6S Pro (ES), son una alternativa excelente.