En la actualidad, nuestros correos electrónicos y nuestras tarjetas bancarias, junto con el número de teléfono, se han convertido en la llave de entrada a nuestra identidad digital.
Si nos las roban, si caen en malas manos, estamos jodidos.
La historia que voy a contarte me pasó a mí mismo: un día descubrí que alguien había utilizado mi tarjeta de crédito en Amazon para intentar hacer un cobro de unos 400 euros.
Esto ocurrió a las cuatro de la mañana, y yo, por supuesto, no me enteraría hasta nada menos que el mediodía del día siguiente.
Imagínate recibir de manera totalmente gratuita este tipo de historias directamente en tu correo.
Te envío cada lunes a las 7am un email con toda la actualidad sobre tecnología, seguridad y negocios digitales.Por suerte, el banco bloqueó la operación de madrugada, pero el problema no terminó ahí:
- Amazon me confirmó que, en efecto, mi tarjeta estaba vinculada a una cuenta que no era la mía.
- Sin embargo, no podían darme más información por, y cito textualmente, “protección de datos”.
- Para colmo, y lo que me parece más terrible aún, es que tampoco podían eliminar la tarjeta.
Era mía, tenía forma de demostrar que así era (a fin de cuentas, estaba a mi nombre), pero aún con todo eso, Amazon se limpiaba las manos…
La única solución fue, por tanto, bloquear la tarjeta y esperar más de una semana hasta recibir una nueva.
Imagina, por tanto, el trastorno: pagos recurrentes que fallan y que tengo que volver a configurar, tiempo perdido en llamadas, inseguridad sobre qué otras plataformas pueden estar comprometidas…
En fin, que esta experiencia personal me sirve para, en este nuevo episodio del podcast enCLAVE DIGITAL, plantear tres preguntas clave que responderemos a lo largo del mismo:
- ¿Por qué es tan arriesgado usar siempre el mismo correo o la misma tarjeta en diferentes servicios online?
- ¿Qué DOS soluciones sencillas y prácticas existen para protegernos?
- ¿Y cómo podemos implementar estas medidas en nuestro día a día sin complicarnos la vida?
¡Comencemos!
Claro que, antes de continuar, me gustaría hacerte una pregunta:
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Y es que, por si no lo sabes, subo un nuevo episodio cada semana. Y en Youtube, además, lo acompaño con vídeos cortos diarios en formato vertical en los que analizo la noticia del momento.
Vamos, que no puedo ponerte más fácil el que estés bien informado sobre todo lo que ocurre en los negocios digitales, las nuevas tecnologías y la seguridad de la información.
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…
Ah, ¿Que ya lo has hecho?
Pues, ahora sí, ¡continuemos!
Los riesgos de exponer en Internet el correo y la tarjeta
El problema no es que uses tu correo o tu tarjeta en internet.
Esto, lamentablemente, no nos queda otra que hacerlo si queremos acceder a según qué servicios y contenido.
El problema es usarlos en todos los sitios, sin ninguna capa de protección.
Piénsalo así:
Tu correo electrónico personal es como tu número de DNI digital. Si lo usas en redes sociales, tiendas online, suscripciones, newsletters y foros, estás exponiéndolo a que acabe, tarde o temprano, en una filtración masiva. Y cuando esto ocurra, los atacantes ya tienen un punto de partida para lanzar ataques de phishing, spam o incluso usurparte la identidad. Escucha, si no, lo que comentaba hace ya unos años a colación de todo esto:
Nuestro email es, a fin de cuentas, el sistema de verificación de identidad que utilizamos generalmente como principal para loguearnos en cualquier perfil y servicio online. Por tanto, si nos lo roban, estamos totalmente vendidos (desde el email pueden recuperar contraseña para hacerse con el control del resto de cuentas).
¿Tiene sentido entonces que lo expongamos públicamente? Ya te digo que no.
Pablo F. Iglesias en un artículo en el blog de PabloYglesias.com
Y por otro lado, hay que pensar que la tarjeta de crédito está pensada para compras en un entorno controlado (tiendas físicas, grandes comercios online), pero no para introducirla en cada pequeña plataforma que encuentres y en cada servicio o suscripción que deseas pagar. Una brecha de seguridad en cualquiera de esos sitios, y tu tarjeta acabará en un mercado negro digital en cuestión de horas.
En la temporada pasada del podcast dediqué uno de los episodios a explicar cuánto valen nuestros datos personales en el mercado negro.
Recurro a mi yo del pasado para recordárnoslo:
- ¿Un DNI español escaneado?: unos 15 euros.
- ¿Un pasaporte español?: Sobre 10 euros.
- ¿Una tarjeta de crédito con CVV?: Unos 18,50 euros.
- ¿Una cuenta de Binance verificada?: Pues, fácilmente, casi 400 euros.
- ¿Una cuenta de Revolut (un reconocido neobanco)?: Ojo al dato, ¡hasta 1.470 euros si esta ya está verificada!
- ¿Una licencia de conducir de, por ejemplo, EE.UU.?: Pues 141 euros.
Lo que me pasó con Amazon no fue, por tanto, un caso aislado. Según datos de la European Payments Council, en 2024 los fraudes con tarjetas online crecieron más de un 20% respecto al año anterior.
Y las filtraciones de bases de datos con millones de correos y contraseñas son noticia semanal.
Es más, en el informe que envío todos los jueves a los miembros del Club Negocios Seguros con el resumen de todo lo ocurrido en el mundo de la ciberseguridad y privacidad en los últimos días, raro es aquel en el que no aparece una filtración nueva masiva.
De verdad que es un problema MUY REAL.
Y la conclusión es clara: necesitamos diversificar y proteger nuestra identidad digital y financiera.
¿Quieres saber cómo?
Pues ahora mismo lo vamos a ver.
Alias de correos: cómo tener infinitas identidades digitales
La primera solución que recomiendo y que utilizo a diario son los alias de correos.
¿Pero Pablo, qué es eso de un alias de correo?
Pues muy sencillo.
Un alias es simplemente una dirección de correo alternativa que redirige todos los mensajes a tu bandeja principal, pero que puedes dar de baja en cualquier momento.
¿Qué ventajas tiene? Pues cuatro principalmente, aunque seguramente si rascamos podemos obtener más.
A saber:
- Protección de tu correo real: Si ese alias aparece en una filtración, no estás exponiendo tu dirección principal.
- Control total: Puedes desactivar un alias con un clic si empiezas a recibir spam o si sospechas de un servicio.
- Privacidad adicional: Muchas plataformas venden tus datos de contacto a terceros. Con un alias, esa cadena se corta.
- Un truco adicional: Te permite «esquivar» limitaciones de servicios gratuitos que imponen una cuenta por correo. Como pasa a ser tan sumamente fácil crear nuevas direcciones de correo, un usuario avispado podría crearse infinitas cuentas en ese servicio y utilizar por tanto la versión gratuita ilimitadamente…
¿Cómo tú mismo puedes crear infinitos alias de correos gratis?
Pues hay varios servicios que te lo ofrecen, aunque algunos entran dentro de suscripciones que sí son de pago, como es el caso de las cuentas de iCloud.
Pero una de las herramientas más interesantes, que sí es totalmente gratuita, y que es la que yo utilizo, es DuckDuckGo Email Protection (EN).
Este servicio te permite:
- Generar infinitos correos acabados en
@duck.com. - Recibir todos los correos en tu bandeja habitual, no teniendo que revisar otras bandejas, por lo que en el día a día la operativa será igual que ya haces habitualmente.
- Y además, puedes usar una extensión de navegador para crearlos al instante, por lo que tampoco tienes que entrar a DuckDuckGo si no quieres.
- Y, por supuesto, el sistema te permite eliminar o desactivar un alias directamente desde cada mensaje. Simplemente le das a «Desactivar» en el botón grande que te aparecerá al comienzo de cada correo que te llega al alias, para que a partir de ahora, cualquier otro email que te envíen a ese alias ya no te vaya a llegar.
¿Quieres un ejemplo práctico?
Pues mira, te lo muestro en vídeo, y si solo me estás escuchando o leyendo, y no viendo, te lo explico.
- Imagínate que quieres registrarte, en este caso, en mi propia newsletter en pabloyglesias.com/newsletter, donde cada lunes a primera hora de la mañana te mandaré un resumen de toda la actualidad en materia de nuevas tecnologías, negocios digitales y ciberseguridad.
- Para ello, simplemente le doy click a la extensión de DuckDuckGo que previamente he instalado en mi navegador, y que ya tengo sincronizada con mi cuenta
@duck.com, y desde ahí le digo que me genere un nuevo alias de correo, que me copiará en el portapapeles. - Con eso, simplemente meto en el formulario de pabloyglesias.com/newsletter mi nombre (o el nombre con el que quieras que te mencione en la newsletter) y el alias que te ha generado, que será uno formado por tres o cuatro palabras pseudoaleatorias en inglés con el
@duck.comfinal. - A partir de entonces, cada lunes te llegará mi correo matutino directamente a tu bandeja de entrada. Pero yo el correo que tengo tuyo es ese pseudoaleatorio de
duck.com, y si tú, el día de mañana, quieres dejar de recibir mis correos, podrías simplemente darte de baja en el botón que siempre incluyo para desuscribirte al final de la newsletter… o dándole a ese botón superior de desactivar alias que Duck incluirá a partir de entonces.
De esta manera, el control lo tienes tú.
Y si mañana a mi me hackean la base de datos de suscritos, como le pasó, por cierto, al bueno de Troy Hunt no hace mucho, y que ya te conté en otro episodio del podcast pasado, y todos los correos de mis suscriptores acaban expuestos en algún filtrado masivo, tú podrías simplemente desactivarlo y ¡voilà! El filtrado masivo no te afectará.
Fácil, gratuito, y para todos los públicos.
Tarjetas virtuales: la muralla contra el fraude financiero
La segunda solución pasa por el lado financiero: usar tarjetas virtuales en lugar de tu tarjeta real para las compras online.
¿Que qué son las tarjetas virtuales?
Pues son números de tarjeta generados pseudoaleatoriamente por tu banco o por servicios fintech.
Funcionan igual que una tarjeta normal, pero con tres ventajas clave:
- Caducidad corta: Puedes configurarlas para que duren solo unas horas o unos días/meses.
- Límite de gasto personalizado: Defines exactamente cuánto dinero puede cargarse en esa tarjeta.
- Uso único: Aunque alguien robe esa tarjeta y la revenda, ya estará caducada o vacía.
¿Quieres un ejemplo de uso?
Pues imagina que compras en una tienda online de electrónica que no conoces.
En vez de poner tu tarjeta principal:
- Creas una tarjeta virtual con límite de 150 €, el coste de ese producto, y una caducidad de unos pocos días. Lo suficiente para que te lo cobren y no pueda volver a utilizarse.
- Haces la compra con esa tarjeta, cuyo coste te lo pasarán a tu tarjeta real.
- Y la tarjeta queda inservible tras esa operación, o cuando termine la caducidad o el límite de gasto que hayas definido.
De esta manera, si esa tienda sufre una brecha de seguridad, lo máximo que los atacantes tendrán será un número inútil que no tiene dinero asociado ni tan siquiera puede utilizarse para verificar una cuenta, al dar error si ya está caducado.
¿Cómo puedes usar estas tarjetas virtuales?
Pues aquí ya dependemos de que tu banco tenga habilitada esta opción.
De hecho, cada vez más bancos y fintech lo permiten.
En España, por ejemplo, tengo constancia que el BBVA y CaixaBank, por citar dos grandes bancos, ofrecen tarjetas virtuales gratuitas desde su app.
Y a nivel de fintechs, Revolut y N26 permiten crear tarjetas virtuales desechables de un solo uso, y Wise en sus versiones de pago ofrece incluso tarjetas virtuales ligadas a cuentas multidivisa.
Revisa o consulta a tu gestor si el banco ofrece esta opción, y si no, ya sabes, puedes apostar por algún neobanco para hacer este tipo de operativas.
Cómo integrar estas medidas en tu día a día sin complicarte
Echas las presentaciones, puede que pienses: “Suena bien, pero parece mucho lío”.
Pero la realidad es que no lo es.
- ¿Los alias de correos?: solo necesitas instalar una extensión de navegador y crearte una cuenta en
Duck.com. Después, cada vez que un formulario te pida un correo, generas uno nuevo en segundos. - ¿Y las tarjetas virtuales?: Una vez tienes un servicio que las ofrece, desde la propia app del banco lo haces en menos de un minuto, igual que si fuera una transferencia.
Y solo con estos dos simples pasos, lo que antes suponía exponerte totalmente, ahora se convierte en una rutina sencilla y casi automática.
Y si quieres un plus de seguridad, además de los alias y las tarjetas virtuales, aquí van cuatro consejos extra que me habrás oído comentar en no pocas ocasiones, y que además recomiendo a mis clientes en consultoría de reputación digital y en mis charlas y formaciones:
- Contraseñas únicas y robustas en cada servicio (y un gestor de contraseñas para recordarlas).
- Doble factor de autenticación (2FA) siempre que sea posible.
- Monitorización activa de posibles filtraciones de tu correo en servicios como HaveIBeenPwned o contratando los sistemas de monitorización y escucha activa de CyberBrainers.
- Separar vida personal y profesional: no uses el mismo correo corporativo para registros en plataformas de ocio.
No me paro en cada uno de ellos.
Si quieres profundizar, suscríbete a mi canal para recibir futuros tutoriales semejantes.
La experiencia con Amazon me enseñó que nadie está a salvo, ni siquiera en plataformas de confianza.
Usar siempre el mismo correo y la misma tarjeta es como dejar las llaves de tu casa en la entrada: tarde o temprano alguien las usará en tu contra.
Por suerte, existen herramientas sencillas como los alias de correos y las tarjetas virtuales que nos permiten blindar nuestra identidad digital y financiera sin complicarnos la vida.
Y encima, si sabes dónde buscar, GRATIS.
Así que, para terminar, por aquí van tres preguntas para ti:
- ¿Alguna vez te han clonado la tarjeta o usado tu correo en un fraude online?
- ¿Conocías las opciones de alias de correos o tarjetas virtuales, y las utilizas ya en tu día a día?
- ¿Qué otra estrategia aplicas para proteger tu presencia digital que recomendarías a los demás?
Te leo en comentarios, y abramos debate.
Sobre el videopodcast enCLAVE DIGITAL
enCLAVE DIGITAL es el videopodcast de Pablo F. Iglesias, consultor especializado en ayudar a referentes a blindar su reputación, diversificar y escalar su autoridad como marca.
Me puedes leer y escuchar en www.pabloyglesias.com (recuerda que la primera Y de «Yglesias» es «Y griega», que si no me confundís con otro), y me puedes escribir a contacto(at)pabloyglesias.com.
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