Como ya sabrás si eres de la vieja guardia, llevo casi un año desde que hice la mudanza a nuestro nuevo hogar… y pese a ello, aún no había conseguido que algún profesional viniera a colgarme dos de los tres televisores que tenemos en casa.
Suena absurdo, ¿verdad?
Pues nada más lejos de la realidad.
Y es que, encontrar a un manitas, un electricista o, en definitiva, cualquier trabajador físico hoy en día se ha convertido en una misión prácticamente imposible.
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El albañil que tienes de vecino muy seguramente la tenga más ocupada.
Esta realidad me ha llevado a una reflexión profunda que va mucho más allá de mi sala de estar. Mientras intento encontrar a alguien que pueda ayudarme, he tenido que enfrentarme a una pregunta que muchos jóvenes se deberían estar haciendo: con el auge exponencial de la inteligencia artificial, ¿qué es realmente inteligente estudiar hoy?
Por qué no me atrevo a hacerlo yo mismo: el problema del pladur
La razón por la que no me atrevo a colgar los televisores yo solo tiene que ver con las particularidades de la mayoría de obras nuevas.
Las paredes de mi casa son de lo que antiguamente se llamaba pladur. Este material tiene ventajas evidentes: aísla super bien, es super cómodo para hacer cualquier cambio como poner una toma de corriente o una luz donde quieras, algo que he valorado mucho durante la reforma.
Sin embargo, el pladur tiene una parte negativa importante: es mucho más endeble que la pared tradicional de ladrillo o hormigón.
Algo que, sinceramente, para colgar un cuadro o un armario ligero, pues como que te da igual.
Pero para pesos pesados como es el caso de un televisor grande montado en un soporte inclinable, requiere herramientas específicas y un conocimiento técnico que, de nuevo, me desalienta a hacerlo yo mismo.
Un error podría significar que el televisor se caiga al suelo con todo el daño que eso conlleva, tanto para el equipo como para alguien que podría estar debajo… Y dejar un boquete en casa considerable.
El soporte Hama que elegí y por qué es increíble
Pero empecemos por el principio.
Hace ya unos meses, cuando me mudé a la nueva casa, estuve buscando soportes, y al final me decidí en su día por el modelo Hama 00220818, un soporte de pared para TV inclinable de 254 cm (100 pulgadas) que soporta hasta 75 kg.
Este soporte es increíble por varias razones que voy a explicar con detalle, porque vale la pena entender por qué elegí específicamente este modelo y por qué la dificultad de instalarlo no está en el producto en sí, sino en la pared donde se debe montar.
Lo que busco en un soporte inclinable
El soporte Hama 00220818 (ES) está diseñado para pantallas planas con una diagonal de pantalla de 117 a 254 cm (de 46″ a 100″).
Tanto la pantalla que tengo en el despacho, como la que tenemos en el salón, es de 65″, así que perfecto.
Además, la capacidad máxima de peso es de 75 kg, lo que lo hace apto para los televisores más grandes y pesados del mercado actual. El tamaño mínimo de pantalla compatible es de 116,8 cm y el máximo de 2,54 m.
Vamos, que iba sobrado, y prefiero ir sobrado que no que luego haya problemas.
Por último, este modelo en particular viene con compatibilidad con interfaz de montaje VESA.
Y esto, créeme, es importante.
Este soporte acepta patrones VESA desde 100×100 mm hasta 800×600 mm, lo que significa que es compatible con prácticamente cualquier televisor moderno del mercado.
Ya tuve en su día problemas para instalar mi monitor ultrapanorámico en un soporte (también HAMA, por cierto), precisamente porque el monitor no era VESA compatible. De hecho, tuve que buscar a alguien que me hiciera con una impresora 3D un adaptador para colgarlo.
Claro que aquello era un monitor de ordenador.
Lo que quería colgar ahora es un televisor que pesa como tres veces más.
Aquí, muy probablemente, no hay filamento 3D que lo aguante.
El factor inclinable y la presión contra la pared
Lo que hace que este soporte sea aún más impresionante es que es inclinable.
Si me has visto en alguno de los episodios del podcast que grabo cada semana, podrás observar que el sofá de atrás y el televisor de mi despacho están colocados en forma de L.
Si yo me pongo, a ver una peli o a jugar, pues no hay problema, pero si quiero estar con alguien más, es «molesto» ya que la otra persona tendrá que estar muy pegada al televisor, en un ángulo de casi 45º, lo que en la práctica le dará una experiencia de visionado bastante mediocre.
Esta característica permite ajustar el ángulo de visión del televisor, algo fundamental si estás viendo TV desde diferentes posiciones en la sala o si hay reflexiones de luz que necesitan ser mitigadas cambiando el ángulo de la pantalla.
Sin embargo, aquí está otro handicap extra: al ser inclinable, ejerce aún más presión contra la pared. Cuando el soporte se inclina, crea un momento de fuerza que aumenta la tensión sobre los puntos de anclaje. Esto es perfectamente manejable en una pared de ladrillo u hormigón con los tacos adecuados, pero en pladur se convierte en un desafío técnico considerable.
Por eso, hasta ahora no había podido hacer la review completa de este soporte. No por falta de interés, sino porque esperaba poder instalarlo correctamente y demostrar su funcionamiento en condiciones reales. La ironía es que tengo un producto excelente en mi casa, empaquetado y esperando, porque no encuentro a nadie que pueda instalarlo con la seguridad que requiere.
Lo que me lleva al tema principal de esta pieza.
La escasez de profesionales técnicos en España: un problema real
En España, y en definitiva en la amplia mayoría de países del primer mundo, nos enfrentamos a una grave escasez de profesionales técnicos que está generando listas de espera para contratar electricistas, fontaneros, albañiles y otros trabajadores físicos.
Recalco que esto no es una anécdota aislada de la ciudad en la que vivo, es la nueva realidad del mercado laboral español.
En un artículo reciente en El Confidencial (ES), se reporta que ni programadores ni diseñadores son los perfiles más seguros hoy en día: hay al menos un trabajo que la IA no está eliminando, y ese es el de los oficios manuales especializados.
La inteligencia artificial está transformando el empleo tecnológico, pero los fontaneros, electricistas y albañiles tienen las agendas llenas.
Esta ironía de mi situación me llevó a participar en una entrevista reciente en televisión, precisamente en «El Programa de Ana Rosa» de Telecinco, donde hablé sobre si la IA te quitará el trabajo. Mi mensaje fue claro: la respuesta no es blanco o negro.
Como ya expliqué en su día, la IA transforma, no aniquila.
Hace años temíamos por los oficios manuales con la robótica.
Hoy, la ironía es que fontaneros y electricistas tienen agendas llenas mientras las profesiones intelectuales, las llamadas STEM, se reconvierten.
Y eso me lleva a pensar que igual cuando mi hija, de aquí a unos años, me pregunte qué le recomiende estudiar, con el auge de la IA, igual lo más inteligente que puede hacer, en vez de, como yo, estudiar una carrera universitaria tradicional, es estudiar un oficio manual.
Al menos, claro está, mientras la robótica no pueda también ocupar este tipo de trabajos.
La paradoja final: teniendo el mejor soporte pero sin quien lo instale
Y pienso todo esto mientras estoy aquí, con un soporte Hama de 75 kg de capacidad, inclinable, compatible con TVs de 46 a 100 pulgadas, con VESA hasta 800×600 mm, teniendo la odisea de no encontrar a nadie que lo instale en mi pared de pladur.
Es la metáfora perfecta de nuestro tiempo: tenemos tecnología avanzada, productos increíbles, pero nos falta la mano de obra cualificada para instalarlos.
Quién nos lo iba a decir, ¿verdad?
Y ahí está la lección más importante con la que quiero que te quedes: en un mundo obsesionado con la inteligencia artificial, la automatización y el futuro digital, los oficios manuales siguen siendo esenciales, valorados y, paradójicamente, cada vez más escasos.
Tal vez, solo tal vez, lo más inteligente que pueda hacer un joven hoy sea coger herramientas en lugar de solo un teclado.
P.D.: Espero poder actualizar «en el futuro»pronto» este artículo para mostrarte lo bien que ha quedado mi televisor del estudio en la pared…. Si conoces a algún manitas, ya sabes :D.
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Ese problema no habria ocurrido si no llevasemos decadas menospreciando la FP, diciendo que eso es para tonticos que no dan para mas y que para ser algo en la vida hay que sacarse una carrera en la universidad…
– Hasta hace unos años no aparecia la palabra Formacion Profesional en el cargo de un ministro mientras que el de Universidades existe desde que estudiaba yo EGB, muchas veces ademas asociado a ciencia, imnovacion y palabras asi que molan mucho y dan cache. Incluso tuvimos hace unos años un ministro que se dedicaba unicamente a las universidades
– cada año en todos los medios nos dan la murga con la selectividad (o como se llame ahora), que si no se cuantos se presentan ala prueba de no se que, que si no se quien saca la mejor nota en no se donde, que no se cuantos han copiado y estan pensando en poner vete a saber que sistema para controlarlo…
y ahora que la IA esta dejando sin trabajo a mucho universitario (y por desgracia tambien a muchos de la FP) nos echamos las manos a la cabeza por que resulta que es mas importante saber hacer algo que tener un papel en la pared… al final tendra south park razon con su parodia de los manitas multimillonarios https://www.youtube.com/watch?v=Yc1_AY7mufM
Ya ves tú, el sentido común aplicado a la vida real…
Y la constatación del poco sentido común que tenemos 😀
Buen aporte, Locko!