reparticion ingresos

Esta gráfica que ves como imagen destacada en el artículo es mi actual distribución de ingresos tras la pérdida de varios clientes por la crisis del coronavirus.

Representa, eso sí, los ingresos que puedo considerar periódicos. Es decir, aquellos que facturo cada mes, durante al menos unos cuantos meses, quedando por tanto fuera todos aquellos proyectos que realizamos en la agencia con un inicio y un final temporal específico, como pueden ser los desarrollos web, la optimización WPO o el resto de encargos/consultorias sobre un tema en particular, y también las charlas, webinars y formaciones (se cobran, se realizan, y listo).

Trabajos, por tanto, que me suelen ocupar uno o dos meses a lo sumo, y que sería complicado añadirlos al excel de contabilidad que llevo puesto que por su propia ideosincrasia, vienen y van (de qué me sirve saber que un mes tengo este reparto en particular, si el mes que viene va a cambiar…).

Pero para el tema que quería tratar hoy, podemos obviar este tipo de trabajos (calculo que representan alrededor del 30% de mis ingresos anuales, habiendo meses sin ningún encargo puntual y otros que se juntan varios), y centrémonos entonces en el reparto de ingresos que ves en esta gráfica.

Como puedes observar, dependo bastante de un proyecto en particular. El 51% de la previsión de ingresos, para ser exactos.

Esto es algo que se ha visto muy influenciado por los acontecimientos de estas últimas semanas, aunque también es cierto que empezó en esa gráfica ascendente desde principios de año.

¿La razón? Pues que hablamos de un proyecto reputacional para una gran empresa (multinacional). Un proyecto que ya está dando resultados, y cuyo presupuesto ha ido paulatinamente aumentando (mayores responsabilidades para mi equipo) en detrimento del resto de clientes que tengo (mayormente PYMEs y profesionales), cuyo ciclo de vida, máxime en una situación de inestabilidad como la actual, es incierta.

Por ese mismo motivo, lo que empezó como un proyecto que representaba alrededor del 25% de mi facturación ha ido escalando hasta ese peligroso 51% actual.

Algo que, precisamente, y por otro proyecto reputacional para otra multinacional, tenía que haber cambiado este mismo mes… si no hubiera aparecido la crisis del coronavirus, y la partida presupuestaria para esto se hubiese quedado en standby.

Pero a lo que voy, que me disperso.

Es más seguro tener un trabajo por cuenta ajena

Esta afirmación es algo que seguramente todos los que en algún momento emprendimos hemos oído.

Para qué te vas a complicar la vida buscando tu propio camino cuando puedes trabajar para otra organización.

Que emprender, como bien sabes, es una mierda.

Pero esa misma mierda es la que hace que ahora mismo, y dentro de la crisis económica que se nos avecina, no tenga que estar tan preocupado.

Es probable que en las próximas semanas se caiga algún cliente más. Cuento con ello, de hecho.

También es cierto que de la gráfica anterior, las dos piezas azules, que son las correspondientes a los ingresos directos del blog (ya explicados en profundidad hace poco), podrían reducirse sensiblemente (sin ir más lejos este mes facturaré un 30% menos en publicidad programática, algo que está ocurriendo por igual a todos los creadores de contenido).

Incluso puede que este proyecto que ahora representa el 51% de mi facturación mensual se acabe cayendo (Dios no lo quiera, pero posible es).

Pero también es cierto que presumiblemente entrará algún otro cliente (hay muchísimas empresas y profesionales que ahora mismo han caído en la importancia de digitalizar su negocio). Y que afortunadamente, vengo con los deberes hechos, y SIEMPRE HE VIVIDO POR DEBAJO DE MIS POSIBILIDADES, teniendo ahora un colchón económico que me asegura que incluso si las cosas fueran muy mal durante un año presumiblemente podría seguir tirando de él.

Es aquí donde quería llegar.

Porque es cierto que emprender es una mierda, pero pasados esos años de mierda, esa inestabilidad del trabajador por cuenta propia, del empresario o el emprendedor, se acaba volviendo una ventaja.

Porque a mi se me puede caer este gran cliente. Pero si eso ocurre, «tan solo» pierdo la mitad de mis ingresos mensuales.

Si un trabajador por cuenta ajena pierde su trabajo, pierde el 100% de sus ingresos.

Una situación en la que lamentablemente están muchos hoy en día.

La receta del éxito (al menos para un servidor)

Así que si en algún momento te has planteado emprender y el miedo a esa incertidumbre te ha quitado las ganas, piensa que la moneda también tiene otra cara.

Y que precisamente el emprendimiento digital tiene la ventaja de ser compatible, al menos en sus inicios, con tu trabajo actual (o con la búsqueda de él si ya estás en el segundo caso). Que cuenta con unas barreras de entrada económicas muy bajas (no tanto de conocimiento, eso es verdad), tanto para comenzar, como para mantenerlo en funcionamiento.

Y para muestra mi situación actual.

Facturo ahora mismo alrededor de un 25% menos que lo que facturaba el mes pasado. Y pese a ello, a nivel de ingresos netos apenas he perdido (quizás un 10 o un 15%), al poder distribuir de forma más eficiente los recursos asumiendo yo mayor volumen de trabajo que antes tenía externalizado, y con la entrada de proyectos de toda esa nueva oleada de empresas y profesionales que han visto en esta crisis una oportunidad para digitalizarse.

Eso, junto con el hecho de saber vivir por debajo de tus posibilidades (si ingresas 100, gastas como mucho 80 y dejas ese 20 para cuando vengan tiempos peores), y controlar de forma sensata los gastos (sobre todo los que no son periódicos, que son los más complicados de pronosticar), conforma, al menos en mi caso, la receta del éxito económico.

No vivir en abundancia, tener un Ferrari y facturar decenas o centenares de miles de euros/dólares. Sino vivir de forma humilde haciendo lo que te gusta, con un buen cojín económico, y con la tranquilidad de tener diferentes fuentes de ingresos para que cuando algo falle, no se vaya todo al traste.

¿Que no es fácil llegar a ello? Y tanto que no lo es…

Pero al final todo es camino merece la pena, ¿no crees?

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