interfaz tactil coche

Javier Muñoz, jefe redactor de HackerCar, me escribió hace ya unos cuantos días para pedirme un artículo sobre las nuevas formas de manejo de interfaces que se están extendiendo en la industria del motor más allá de las obvias (pantalla táctil en el salpicadero), aprovechando que se celebraba el Día de la Usabilidad.

Es un tema del cual ya hemos dado coletazos en más de una ocasión, así que que sirva esta pieza como resumen del estado del arte actual, enlazando de paso al artículo que publicamos en el medio (ES).

Qué partes de tu cuerpo usarás para controlar el coche

Hoy en día no hay coche que salga al mercado sin una tablet en el salpicadero.

La gestión de interfaces mediante pantallas táctiles es barata de producir, cuenta ya con el respaldo de la propia industria tecnológica (tecnologías más que testadas, un ciclo de vida aceptable y unos sistemas operativos bien diseñados y maduros), y por supuesto el consumidor está más que habituado a su uso.

Sin embargo, ¿son este tipo de sistemas los más adecuados para ofrecer la manida interacción dentro de un vehículo?

Ya te digo yo que no. Y la razón principal es obvia: mientras miras para la pantalla, no puedes mirar hacia lo que tienes delante. Y aunque es cierto que estos sistemas han ido paulatinamente evolucionando para que sean lo más eficientes posibles (cada pantalla debe mostrar únicamente la información necesaria para ese momento y con uno o dos toques a lo sumo debería solventarse prácticamente cualquier acción), siguen siendo una de las principales fuente de distracciones al volante, una de las fuentes más comunes de accidentes.

¿Qué opciones tenemos?

Pues varias, la verdad.

La obvia es mantener la interfaz táctil (recalco que es hoy en día la más económica y la que más está testada), pero en vez de generar una interacción basada en botones, la interacción se realiza mediante gestos indistintamente de en qué parte de la pantalla estemos tocando.

Por aquí tienes un ejemplo de una de las múltiples interfaces basadas en gestos que se postulan como el futuro cercano de la industria.

Ver ejemplo en vídeo (EN)

Como ves, las pantallas de este sistema tendrían la información justa y necesaria para la labor que en ese momento estemos realizando (en este caso cambiar la emisora de radio), y mediante una serie de gestos (pinzar la pantalla con X dedos, girarlos,…) interaccionamos con ella.

Algo que reduce el tiempo de distracción al volante (una vez nos habituemos, de hecho, no hará ni falta que miremos hacia la pantalla).

¿Qué más?

Pues por supuesto las interfaces de control por voz. Otras que nuevamente cada vez están más presentes en nuestros dispositivos… y nuestros vehículos.

Al interaccionar directamente mediante comandos de voz volvemos a reducir hasta la mínima expresión la necesidad de quitar la vista de lo que tenemos delante, aunque todavía no está del todo claro que la mejora a nivel de distracciones sea tan radical.

Primero porque las propias interfaces de voz, sobre todo fuera del lenguaje de Shakespeare y teniendo en cuenta los diferentes acentos y particularidades en la forma de comunicarse que tiene nuestro idioma, llevan a que más veces de las que se esperaría estos sistemas fallen, no entendiendo correctamente una acción, y quizás forzándonos a repetirla, o peor aún, reproduciendo otra que no era la que pedíamos.

Lo que genera frustración en el conductor. Ergo más distracción.

Y la segunda porque para que funcione, por supuesto, el canal sonoro debe estar limpio. Si llevamos detrás a un peque llorando, si tenemos las ventanillas bajadas o si simplemente algunos pasajeros van manteniendo otra conversación o reproduciendo contenido audiovisual en otro dispositivo el éxito de nuestras acciones se reduce, lo que nuevamente genera frustración y menos atención al volante.

¿Por dónde pueden ir los tiros en el futuro?

Pues si tuviera que apuntar hacia algún lado, sin lugar a dudas este sería el uso de interfaces de tipo HUD (Head-up Display) dentro del propio parabrisas.

Ejemplos de HUDs que ya están en el mercado (ES)

De esta manera la información aparece en el propio cristal protector, y nos permite no tener que apartar la vista de la carretera.

A nivel de interacción, eso sí, hay varios acercamientos. Desde los que todavía dependen de un panel táctil en el salpicadero, pasando por supuesto por los de voz hasta algunos que apuntan al uso de gestos en el aire o reconocimiento de vista (eye-tracking).

Pero la cuestión es que la información aparece justo delante de nosotros, de forma que se reduce la capacidad de distracción de unas interfaces que recordemos deben estar ahí para solventar dudas y acciones de forma inmediata y a poder ser invisible a la conducción.

Al menos mientras esto de conducir sea la norma en carretera.

Yo sigo esperando el día en el que en vez de un volante lo que tenga delante sea una pantalla donde pueda decidir el destino y empezar a reproducir Netflix mientras consulto Twitter :).