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internet vallas

A nadie sorprenderé cuando digo que pretender regular Internet, un entorno global, con regulaciones nacionales e internacionales, cada una hecha por su padre y por su madre, parece una absoluta entelequia.

Y, de hecho, de ahí viene el problema que llevamos años sufriendo en la Red.

Tenemos una de cal, y otra de arena.

Cuatro noticias recientes me llevan a hablar nuevamente de esto. A saber:

  1. Amazon reconoce que ha abusado de posición dominante en su plataforma, y cede ante la UE (EN).
  2. Dinamarca prohíbe el uso de Google en Educación y Administración Pública (DE).
  3. En Italia obligan a CloudFlare a eliminar contenido de torrents (IT).
  4. Cuatro de las mayores firmas editoriales del mundo están en juicios para conseguir que Internet Archive borre parte de su contenido (EN).

Como diría Jack el Destripador, vayamos por partes:

AMAZON

Es por todos conocido que, «casualmente», de un tiempo a esta parte, cada vez más productos vendidos por la propia Amazon aparecen como destacados en las principales búsquedas de su marketplace.

Y no solo eso, también sabemos que Amazon está utilizando su posición dominante (es vendedor, y a la vez dueña de la plataforma) para irrumpir en sectores donde antes no tenían productos si ven que estos se venden mucho.

Juntas estos dos puntos al hecho de que a Amazon no le cuesta promocionar sus propios productos (porque, de nuevo, ellos mismos son los que gestionan su propia plataforma de Ads), y tienes el caldo de cultivo perfecto de abuso de posición dominante.

Un abuso que la compañía había desmentido, excusándose en lo típico que siempre hacen estas grandes plataformas (todo lo gestionan los algoritmos (que, por cierto, son creados por ellos mismos…), y por tanto no podemos tocar nada), hasta ahora…

La compañía de Jezz Bezos, tras ver la multa multimillonaria que le iba a meter la Comisión Europea (hasta el 10% de la facturación global), ha reculado y ahora acepta que «quizás» un poco de abuso si hacían.

Y proponen, a fin de evitar la multa, incluir en cada venta una segunda caja de compra donde se vea siempre a un competidor directo, para dejar al usuario la opción de elegir si se queda con el producto de Amazon, o con el de la competencia. Eso y que además, a partir de ahora el consumidor podrá elegir qué empresa de logística le enviará el producto, y no como hasta el momento, que no sabes quién te lo traerá a casa.

¿Solucionará algo esto? Pues, sinceramente, temo que no.

La CE tiene hasta el 9 de septiembre para decidir si estos cambios son suficientes o piden más. Y creo que deberían exigir bastante más, como el hecho de que los productos vendidos por Amazon tengan que pasar, sí o sí, y desde ahora (no vale tirar del histórico que ya tienen y que han conseguido artificialmente), los mismos controles que el resto para aparecer como productos recomendados por la plataforma. El principal medidor, junto con esas reseñas (la mayoría compradas, ejem) que hace que alguien compre uno u otro producto en el marketplace.

GOOGLE

De Amazon saltamos a Google, donde ha pasado prácticamente lo mismo.

En este caso, la Agencia de Protección de Datos de Dinamarca, a través de una petición del ayuntamiento de Helsingør, abrió una investigación que se centró en las herramientas de ámbito educativo de Google, llegando a la conclusión de que estas incumplían la RGPD europea, y por tanto prohibiéndolas no solo en el ámbito educativo, sino también en toda la Administración Pública.

Todos los organismos públicos de esta provincia tienen hasta el 3 de agosto para eliminar todo dato registrado por Google y cambiar de proveedor.

¿La razón? Pues el tráfico de datos que se realiza desde suelo europeo al estadounidense, según el juez, sin las medidas de seguridad que marca la ley.

Un problema, ojo, que podría trasladarse en poco tiempo a toda la Unión Europea. Aunque Google es uno de los partners tecnológicos con los que se ha firmado un acuerdo de libre traspaso de datos entre fronteras, esto no entraría en el reglamento de protección de datos Europea, que obliga a que cualquier dato de un ciudadano europeo debe ser tratado y procesado en suelo europeo.

Y fíjate que no hablamos únicamente de aplicaciones corporativas como puede ser Google Workspace, sino también a las dirigidas al usuario final, como Google Drive, Google Photos, ANDROID o incluso Google Analytics, presente en prácticamente todas las webs del mundo occidental.

Un servidor, de hecho, es el sistema que utiliza por defecto para medir el tráfico en la página. Aunque ya te adelanto que desde hace unas cuantas semanas estoy probando otros sistema de analítica que no utiliza cookies, y quizás en poco tiempo acabe por desactivar el de Google.

CLOUDFLARE

Como bien sabréis la mayoría, CloudFlare es una de las empresas cuyos servicios hacen que Internet funcione como funciona hoy en día.

De hecho, esta misma página utiliza CloudFlare como proxy inverso, por lo que cuando CloudFlare se cae, esta, junto con prácticamente medio Internet, desaparecen.

Pues bien, la corte italiana ha pedido por primera vez en la historia que CloudFlare censure tres enlaces a páginas de torrents, tras la petición de varios grupos lobbistas ‘anti-piratería’ italianos (FIMI y FPM).

Esto, lejos de ser algo puramente anecdótico, son malas noticias para la libertad de acceso a conocimiento de Internet, ya que ahora el resto de lobby de los derechos de autor tienen un caso en el que basar la defensa del resto de peticiones que se hacen a lo largo y ancho del mundo.

Es más, ha sido la propia IFPI (la organización que representa a la industria discográfica mundial) la que llevó el caso, y no solo su parte italiana, y el CEO Frances Moore, como es normal, no podía contener el júbilo tras su éxito. Pongo en negritas la parte importante de su comunicado tras saberse la sentencia:

«Los servicios de CloudFlare hicieron posible que los usuarios pudiera acceder a sitios web que infringían los derechos de autor que habían sido bloqueados por AGCOM, la autoridad italiana para la protección de las comunicaciones. […] Al ordenar a CloudFlare que dejara de acceder a estos sitios, el Tribunal de Milán emitió un fallo importante que creemos que envía un mensaje claro a otros intermediarios online, que a su vez podrían estar sujetos a acciones similares si sus servicios se utilizaran para la piratería musical«.

Cambia «piratería musical» por cualquier contenido que no les interese que esté expuesto en Internet, como lleva años ocurriendo con las peticiones a los ISPs locales, y prepárate para lo que se nos viene.

INTERNET ARCHIVE

Y de CloudFlare paso a otro que debería caerle bien a cualquiera que le importa aunque sea un poquito la liberad de acceso a contenido en Internet: Internet Archive.

Al igual que pasaba con el CDN anterior, esta organización SIN ÁNIMO DE LUCRO ha sido llevada a juicio por otros lobbistas, en este caso, del sector editorial, que le exigen eliminar de su base de datos millones de libros ya que, según ellos, atenta contra los derechos de autor.

¿Y por qué aseguran esto?

Pues porque Internet Archive ofrece, entre todos sus servicios (todos de acceso gratuito y universal, por cierto), el «alquiler» (gratis) de libros que PREVIAMENTE ELLOS COMPRARON, en formato digital escaneado.

Un formato, por cierto, protegido bajo un sistema de control CDL, precisamente para evitar que ese libro pueda ser re-compartido con terceros.

Es decir, que Internet Archive está operando como una biblioteca. El único problema, y es esto lo que les molesta al lobby editorial, es que esta biblioteca no es local, sino global, y está colgada de Internet.

El detonante de todo esto ha sido que hasta 2020 para poder leer uno de sus libros había que apuntarse a una lista de espera. Pero con la llegada del COVID y los confinamientos, Internet Archive decidió quitar esta limitación artificial en lo que llamaron “Biblioteca Nacional de Emergencia”, y desde entonces cualquiera puede, si quiere, consumir el contenido sin esperar su turno.

Como una biblioteca, vaya, pero sin tener que hacer el trámite de ir hasta allí presencialmente, y teniendo que devolver igualmente (pierdes acceso) el libro después de unas semanas.

Como decía, por ahora no hay sentencia ni a favor, ni en contra, pero tenemos otro ejemplo más de un lobby intentando poner vallas al campo.

Cuatro casos de los últimos días en los que los intereses partidistas, bien vengan de parte de la propia empresa, bien vengan de parte de lobbys sectoriales, entran en conflicto con los intereses del usuario y las regulaciones nacionales e internacionales.

Y esto no ha hecho más que empezar, oiga.

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