Internet sin Google Reader: Cuando los números mandan

Esta mañana me levanté y como de costumbre, abrí el navegador para consultar las actualizaciones de la noche en redes sociales. Una de mis paradas, el lector de RSS, que mostraba lo que muchos llevábamos temiendo ya casi un año.

REader

Google Reader, el lector por excelencia de aquellos usuarios intensivos que entienden la segmentación de información como modo de vida, cerrará el 1 de Julio. El cierre no conlleva el fin del servicio, sino que desde entonces, no se podrán crear cuentas nuevas, y tampoco incluir nuevos feed en las propias, lo que en la práctica es una muerte a largo tiempo.

¿Por qué Google tomaría esta medida?

A Google le importa más los números que los usuarios. Google Reader es un servicio que crea suscripción. El servicio ofrece a día de hoy la única forma efectiva de organizar y segmentar el contenido según tus necesidades, lo que lo convierte en una herramienta vital para estar al día sobre cualquier tema (estar al día de verdad, recurriendo a las fuentes y no a terceros como está ocurriendo con el TL de los social media). Y lo dice un usuario que sino ha probado todos y cada uno de los servicios que existen de sincronización de RSS, pocos me quedarán. Ni Flipboard, ni Google Currents, ni Reader de Mac se acercan tan siquiera a la sombra de lo que fue Google Reader, y costará tiempo (y dinero) que alguno lo haga. Y es precisamente este punto su principal debilidad.

Requiere de una proactividad por parte del usuario. Un tema del que ya hablamos largo y tendido en las dos entradas sobre Redes centralizadas frente a distribuidas (I) y (II). La curva de aprendizaje de un servicio como Google Reader es baja, pero es superior a la tendencia actual de simplificación máxima. Al crearte una cuenta en Google Reader, no tienes nada, y eres tú quien decide qué leer y qué no (teniendo que ir blog por blog o medio por medio buscando el feed para sincronizarlo), mientras que en el resto de servicios actuales a modo periódico, en la misma creación de la cuenta ya sales con un servicio directo para consumir. No tienes el control total de qué sigues (o más bien estás influenciado a seguir a los grandes en detrimento de los pequeños), pero funciona para una amplia sección de la sociedad, que camina como ovejas en un rebaño.

Google Reader cierra porque el negocio que hay tras él es nulo. Como bien señala Antonio Ortiz, colocar publicidad en un servicio que se nutre de la información de los medios es cuanto menos peligroso, y acarreará denuncias difíciles de salvar. El mismo Flipboard tiene grandes problemas precisamente con esta situación, teniendo que jugar a varios frentes y llegar a acuerdos con los grandes del contenido para que siga siendo medianamente rentable.

Google necesita ser más social, y Reader no es el camino: La pongo como última causa, aunque se trata del factor decisivo de tomar esta medida. Google quiere que su red social sea el centro de actividad del usuario, una estrategia que ya dejó en su momento muy clara al eliminar el botón de compartir de Google Reader. Google Plus es una buena herramienta de consulta y descubrimiento, pero ni de lejos es o será una herramienta tan potente como un gestor de feeds gobernado por tí mismo, donde eres tú quien decide qué ver de forma productiva y sin la basura adyacente que encontramos a menudo en cualquier red social.

¿Qué será de Internet sin Google Reader?

La respuesta es sencilla. Seguirá igual, aunque seguramente se resienta. Ha sido darse la noticia, y ya hay varios proyectos en mente, como el de Normandy de Feedly que permitirá hacer el cambio a su propio gestor de forma abstracta para el usuario. Sobre qué plataformas usaremos, un servidor prefiere pecar de optimismo (lo sencillo en un día como hoy sería gritar a los cuatro vientos la poca decencia de Google para con sus usuarios más activos), y poner esperanza en todos aquellos olvidados, Feedly, NewsBlur, TheOldReader, y muchos más, que seguramente están ahora reunidos esbozando el futuro servicio, igual o superior, que conquistará  a los usuarios de Google Reader (porque a día de hoy no lo ofrecen), y por tanto se alejen de la idea de periódico de RSS que tan poco útil resulta en la práctica.

Sobre por cuál se decidirá un servidor, prefiero dedicarle tiempo y consultarlo con la almohada (ahora mismo por mis venas corren ríos de lava). De nuevo me tocará dar con un servicio competente entre el mar de precariedad de este tipo de gestores, y encontrar un lector que se sincronice con él y permita leer en offline (algo básico para alguien que se pasa media vida en el metro, o no tiene una tarifa de datos a velocidad máxima infinita).

Genbeta, WwwhatsNew y Alt1040 (entre muchos otros), ya han hecho su particular selección ¿Alguna recomendación?