iXpand de SanDisk: Democratizando la compartición segura de archivos

iXpand Flash Drive

Jueves 18 de Junio. 10:45 de la mañana. Suena el timbre del portal.

Descuelgo el telefonillo, y una voz pregunta por un tal Pablo F. Iglesias. Le abro la puerta. Entiendo que me vienen a dar un paquete, pero ¿de qué se trata? Acaricio a mis gatos, que esperan casi tan ansiosos como un servidor en el hall de entrada, en un intento de hacer productiva la espera.

El portal es grande, y los carteros suelen perderse. Y esta semana espero varias entregas, así que me empiezo a impacientar.

Suena el timbre de la puerta ¡Menos mal!, Abro casi antes de que deje de sonar. Un “Hola” seguido de mi DNI, que uno ya viene aprendido, y alargo el brazo para firmar tan pronto veo que el chico ha terminado de escribirlo. Garabateo cualquier cosa. Es absurdo intentar firmar correctamente en una pantalla de tinta electrónica que cuelga por un extremo de la mano de otro, y recojo el sobre.

Bastante pequeño, de estos almohadillados, poco pesado. Me sorprendo. Corro hacia el despacho, mientras tanteo su interior, como intentando saber de qué se trata. Me gusta la sensación de no saber qué tengo entre manos. Busco una apertura, y tiro con fuerza.

El sobre cede con facilidad. Con demasiada facilidad. Tanta, que casi me lo cargo. Estoy acostumbrado a esos pegamentos de cola que directamente tienes que romper para abrir. Este es más usable.

Le doy la vuelta y dejo que la gravedad haga su trabajo. En mi otra mano cae el contenido, una caja con un dispositivo en su interior protegido detrás del típico plástico. “iXpand Flash Drive” leo para mis adentros, “for iPhone, iPad and computers

No tengo más tiempo, así que dejo la caja a un lado, me vuelvo a sentar y sigo con mi trabajo.

Primeras impresiones

iXpand Ultrabook

Ya es de tarde, y vuelvo a recuperar el interés de la mañana.

¿Un USB-lighting? ¿Para qué podría querer esto? me pregunto.

Lo conecto al HP Spectre x360, por ser el dispositivo que más a mano tengo. Lo reconoce al momento, y me abre una carpeta con varios elementos, entre los que me llama la atención un .exe: SanDisk Secure Access (EN).

Busco por internet, por ver qué puede ofrecerme, y me encuentro con el primer punto a favor. Al parecer, se trata de “una caja fuerte” donde guardar contenido cifrado. 128-bit AES protegida bajo una contraseña que al primer uso tienes que configurar… y que si pierdes, olvídate de volver a abrirlo (cosa que agradezco).

Quiere decir que en esta unidad externa de almacenamiento podrían convivir documentos sin cifrar y con cifrado potente, todo configurable desde una herramienta propia de la compañía, y que sigue las pautas de usabilidad del cada vez más habitual drag&drop (arrastrar los archivos y soltar). Buen punto.

¿El resto de carpetas? Las habituales de fotos, documentos y vídeos, más dos guías (una de 1 página, otra de varias al tener varios idiomas). Abro la primera, y me encuentro con algo que no me esperaba.

Esta unidad de almacenamiento cuenta con batería propia. Un led lateral te informa del estado en cuanto lo conectas a un dispositivo. Por USB, se carga. Por lightning, sirve para reproducir vídeo y música utilizando, al parecer, la batería del dispositivo.

Vuelve a mi cabeza la frase que acompañaba al nombre del producto, y entonces caigo en lo que en ese momento veo como un handicap: no tiene adaptador micro-usb, sino lightning, el conector de los dispositivos de la manzanita.

Nos sirve entonces para pasar archivos de cualquier dispositivo con USB a un dispositivo iOS (iPhone/iPad), o viceversa, y un servidor no tiene iPhone, así que tendré que probarlo con el iPad. Meto el primer documental que tengo a mano (el de Citizen Four, que viene como anillo al dedo), que además es formato ogv (me interesa ver cómo se desenvuelve con formatos que no sean los clásicos mov, wmv, mp4, mkv y avi), lo expulso y tapo la entrada USB con el protector de plástico.

Saco el iPad, y me doy cuenta que la posición del lightning no parece la más adecuada. En el centro del dispositivo, con una lengüeta flexible que deja el dispositivo como a medio camino. Ni muy oculto, ni poco, ni muy molesto ni invisible. Si lo colocas en una mesa, quedará desnivelado, lo que puede que te obligue a usar una tapa de lectura o a tenerlo en la mano.

Aunque claro, hablo del iPad (en mi caso el iPad Mini), que habitualmente se usa en horizontal. Para los iPhones, que ya de por sí tienes que sujetarlos con la mano, entiendo que quizás sea un acierto.

Y nada más enchufarlo, me invita a descargarme la aplicación de SanDisk, cosa que acepto. Es gratuita, por supuesto, y hará las veces de un dropbox en local donde gestionar tus archivos.

Abro el documental, que empieza a reproducirse, y me echo un rato en la cama. Ha cumplido su cometido.

Pero me asaltan dudas ¿Por qué debería comprarme el iXpand? ¿A qué tipo de target está dirigido? y sobre todo, a sabiendas que solo es compatible para dispositivos iOS, ¿qué ventajas me ofrece el dispositivo frente a iTunes/iCloud?

Comprendiendo el porqué de iXpand Flash Drive

iXpand iPad

La respuesta me llega después de varios días de uso, con una llamada que nada tiene que ver.

Mi madre quiere pasar unos libros a su ebook, y como no, llama al hijo a ver cómo puede hacerlo.

Y entonces me doy cuenta.

iXpand democratiza la compartición de archivos entre dispositivos, ahí justo donde iTunes, por lo complejo que es, falla.

Para ese usuario con pocos conocimientos informáticos, el pasar un archivo del ordenador al teléfono o tablet es una verdadera odisea.

Y puede que esa persona se haya comprado un iPhone porque le han dicho que iOS es muy sencillo de usar, y en casa quizás tenga un PC de torre de los de toda la vida.

Y puede que esos 16/32 o 64GB de ese iPhone o ese iPad se queden cortos, y como bien sabe, no hay posibilidad en estos dispositivos de incluirle una microSD.

Y puede que los 5GB gratuitos de iCloud ya estén repletos (bien sea de copias de seguridad, bien sea de todas esas fotos que por defecto la plataforma sincroniza).

E incluso puede que estemos ante un entorno mucho más serio, como el corporativo, en el que el usuario necesita un plus de seguridad y privacidad para compartir unos documentos entre sus dispositivos, a sabiendas que si le roban la unidad externa no podrán acceder a el contenido protegido.

Es entonces cuando quizás un producto como el de SanDisk tenga sentido. Copias en un lado, y lo lees en el otro. Te olvidas de tener que sincronizarlo con la nube. Evitas, de hecho, los riesgos asociados a ello. Te olvidas de tener que buscar un programa que sea compatible con el documento, o de una herramienta que sea multiplataforma y te permita cifrar el contendio. Te olvidas de tener bien configuradas las cuentas de Apple. Simplemente conectas y lo empiezas a usar.

Resumiendo

Un unidad externa basada en memoria flash enfocada a facilitar la transferencia segura, privada y en local de archivos. Con varios modelos, que empiezan desde los 16GBs (ver en Amazon) hasta los 128GBs (ver en Amazon).

Puntos positivos

  • Seguridad y Privacidad: Cifrado AES 128bits de clave privada. Suficiente para ser irrompible en entornos modestos.
  • Plug&Play: Lo conectas y funciona, tanto en entornos PC, como OS X e iOS.
  • Herramientas propias: Sobre todo considerando las limitaciones de iOS, es un punto a favor. La aplicación, disponible tanto para iPhone como para iPad, tiene todo lo que el usuario necesitará para abrir y trabajar con esos documentos.

Puntos negativos

  • Precio: Desde 60 dólares la versión de 16GB en adelante, es un producto muy enfocado a cubrir unas necesidades específicas, y por tanto, no para todo el público.
  • Comodidad: Una vez conectado al iPad (no hablo del iPhone porque no lo he probado), este se vuelve menos manejable. No porque pese más (ni se va a notar) ni porque sea grande, sino porque por su forma hace que en posturas habituales de consumo de contenido la pantalla tenga que estar levantada por la parte inferior, al estar este por detrás.