La doble moral de la App Store

Leía el viernes pasado en Vidaextra un artículo realmente interesante sobre la imposibilidad de publicar videojuegos en la App Store con contenido “sensible”, mientras sí puede hacerse lo propio con libros, música o películas, queriendo ahondar más en las causas de esta paradoja.

App Store

Las condiciones del servicio son muy claras, e incluso rozan la amenaza. No olvidemos que estamos ante un servicio propietario, y Apple en todo su derecho de decidir qué contenido permite y cuál no.

La visión que tenemos de las aplicaciones es muy distinta a la de los libros o las canciones, contenidos que no mantenemos. Si quieres criticar una religión, escribe un libro. Si quieres describir el sexo, escribe un libro o una canción, o crea una aplicación médica. Puede ser complicado, pero hemos decidido no permitir ciertos tipos de contenidos en la App Store.

[…]Rechazaremos aquellas aplicaciones cuyo contenido o comportamiento creemos que cruza la línea. ¿Qué línea?, os preguntaréis. Bien, como el Tribunal Supremo de Justicia dijo una vez, “lo sabré cuando la vea”. Creemos que vosotros lo sabréis cuando la crucéis.

Con estos dos párrafos dejan muy claro que para ellos, una aplicación es totalmente distinta a un libro o a una canción. Los videojuegos, al ser considerados aplicaciones, entran de lleno en esta distinción. Por otro lado, se guardan bajo la manga la potestad de hacer de jueces y verdugos en colocar el límite entre lo correcto e incorrecto donde vean oportuno (sin precisarlo), y cortar desde ahí (negar el acceso).

El artículo saca a relucir que quizás el problema radique en la forma con la que los desarrolladores venden el producto, esto es el videojuego, como un entretenimiento, y en la mayoría de casos sin ninguna aspiración más.

Un servidor cree que este no es el principal problema al que nos enfrentamos. Existen juegos aspiracionales, como bien puede ser ‘Endgame: Syria’, un juego de estrategia basado en la guerra de Siria cuya finalidad es sacar a relucir los problemas de este país, y aunque la concepción que se tiene del videojuego para plataformas móviles tiende a ser visto como un simple entretenimiento, hay que recordar que el videojuego ha evolucionado hasta convertirse en un fenómeno tan legítimo como la lectura y el cine. Los juegos para iOS y Android acaban de llegar puesto que estas plataformas acaban de nacer, y es incluso hasta normal que buena parte de ellos busquen, por el análisis de uso de un dispositivo móvil (no inmersivo, ocasional, circunstancial, social), el juego fácil.

Entran en juego otros factores, como es el hecho que la pantalla táctil se amolda relativamente bien a algunos tipos de juegos, pero no a otros más complejos, donde un teclado y ratón ofrecen más posibilidades. Buscar inmersión en un juego para smartphones no parece a priori la mejor opción. Sin embargo, se me antoja que esta nueva moda de tablet y a la escasa diferencia entre estos dispositivos y las consolas portátiles, empiezan a ofrecer otros modos de juego, desplazando en algunos casos el uso del escritorio para poder estar haciendo lo mismo desde la cama.

Hablamos de un mercado nuevo, y por tanto, hay escepticismo. No podemos guiarnos por la experiencia del pasado, puesto que no la hay.

Las razones para prohibir en la App Store juegos conflictivos a mi modo de ver vienen más pegados al hecho de que para el usuario final, un videojuego se entiende como un producto más cercano a la compañía de lo que por un libro o una canción.

Cuando tú compras un libro en la App Store, tienes claro que ese libro no tiene nada que ver con Apple, pero al comprar una aplicación, subconscientemente aceptas que se trata de un servicio que ofrece unas cualidades al dispositivo que a priori no tenía.

Por supuesto, entiendo esta medida como una jarra de agua fría hacia los consumidores por parte de una conservacionista Apple, por otro lado totalmente libre de hacer o deshacer a su antojo, y que prefiere apartarse de ideas que distraigan el buen entender de la marca que venden.

 

Actualización dos horas más tarde: Si antes hablo… Apple acaba de restringir la aplicación 500px, por la facilidad de acceder a contenido pornográfico (siendo 500px una aplicación de fotógrafos profesionales y artistas), sin embargo, NRA: Practice Range, un juego que promueve el uso de armas en menores de edad, sí está permitido.