amenaza nft

Sí, vuelvo a hablar de NFTs.

A fin de cuentas, y a riesgo de estar equivocado por eso de que desde el presente es difícil valorar la trascendencia de un hecho a futuro, es uno de los temas que aunque sea de forma explícita y en casuísticas muy especialitas, puede que acabe funcionando el día de mañana.

Lo comentábamos en esa pieza publicada hace ya unos días en CyberBrainers sobre su uso como sistema identificativo.

Sin embargo, sigue habiendo cosas de las que hablar alrededor del paradigma de un non fungible token.

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Y una de ellas es hablar de lo único.

Como ya explicamos más en profundidad en el artículo sobre qué da valor a un NFT, tenemos que tener en cuenta que un NFT no es más que un contrato que certifica que algo (normalmente, un archivo digital) es nuestro.

Esto, poniendo nuevamente el ya clásico ejemplo de quien compra un cuadro de Velázquez, es muy sencillo de entender: Si tú tienes el cuadro, y un papel oficial que dice que ese cuadro es tuyo, el cuadro de Velázquez te pertenece.

Yo, por contra, puedo comprarme un póster con el cuadro. Es más, puedo contratar a un pintor que haga un calco casi perfecto del cuadro. Pero siempre, siempre, tú seguirás siendo el dueño del original.

Por el simple hecho de que en el mundo real, la copia perfecta no existe.

El problema se complica cuando pasamos al mundo digital.

Tú compras un GIF animado de un gato, y por tanto tienes ese GIF, y un NFT, es decir, ese papelito que dice que ese GIF es tuyo.

El tema está en que yo puedo hacer un copy/paste de ese GIF, y entonces ambos tendremos ese mismo GIF, pero en efecto, tú serás el dueño del GIF original.

Y lo vamos a complicar un poco más.

Puesto que en el mundo virtual es posible hacer copias perfectas, nada nos asegura que ese GIF que tú tuvieras sea el original. Lo mismo es solo una copia (perfecta, eso sí) del GIF original. Por tanto tu papel no puede certificar la originalidad, sino solo la posesión.

…

Pero es que, entonces, ¿tú puedes negarme a mi que haga una copia de tu GIF?

Ahí está el quid de la cuestión.

La respuesta rápida es que no. Que no es posible, ya que el que tengas la propiedad no significa que tengas los derechos sobre la obra.

Fíjate cómo está el tema que yo podría, con esa copia que tengo de tu GIF, firmarla con otro NFT, y entonces ambos tendrías un mismo GIF con distintos contratos de propiedad.

Por supuesto, si entramos más en detalle el producto final sí es diferente. A fin de cuentas, junto con el GIF vienen unos metadatos que deberían ser distintos entre sí.

Pero… los metadatos también se pueden modificar… y la modificación generaría una copia idéntica al original.

Es importante tener esto en cuenta cuando decidimos comprar (o especular) con NFTs.

Actualmente hay muchos especuladores de NFTs que piensan que por haber comprado un archivo, son dueños de cualquier copia que se genere, y además tienen la potestad de exigir que dichas copias se eliminen.

Pasó hace unos días con una pugna twittera entre un usuario claramente en contra del negocio que se ha montado alrededor de los NFTs, y un comprador.

Por privado, este le pedía que eliminase el pantallazo que había hecho a su NFT (EN). Que él era el dueño, puesto que así lo demostraba la cadena de bloques con la que está firmado.

Y tiene razón. Es el dueño… ¡de ese archivo! Pero nada le quita a cualquiera de nosotros a reproducirlo y hacer lo que nos de la gana con otra copia.

Por supuesto, y ya a modo de burla, este usuario le mostró varias capturas de pantalla donde tenía el mismo archivo, e incluso firmó unos NFTs con ellos.

copia nft

Todo porque, en efecto, propiedad en entornos digitales no implica ni originalidad, ni derechos de explotación.

Que muchos se están subiendo a la fiebre por la especulación en NFT pensando que están comprando una cosa, cuando la realidad es otra bien distinta…

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