Por junio de este mis año Amazon sacó a concurso público (EN) dónde instalaría sus siguientes sedes.

Y es que el dulce a priori parece demasiado goloso. Hablamos de la creación de unos 50.000 nuevos puestos de trabajo en la afortunada ciudad que saliese elegida. 

A cambio, eso sí, la compañía se reservaba el derecho de elegir con cuál de todas las propuestas se quedaba, pidiendo además que la ciudad cumpliese una serie de requisitos, entre ellos:

  • Contar con más de un millón de habitantes.
  • Localización urbana o suburbana.
  • Buenas condiciones de vivienda y transporte público.
  • Y lo más importante, «un entorno amigable para los negocios».

Al bueno de Jezz Bezos se le puede recriminar muchas cosas. Pero no que el tío es un crack para los negocios.

Y es que así como quien no quiere la cosa, lo que ha conseguido Amazon con esto, además de lo obvio y con lo que se han quedado todos los medios (Amazon montará su nueva sede en Nueva York y otra en Washington DC con unos beneficios fiscales únicos y exclusivos para la compañía, entre los que está alrededor de 2.000 millones de dólares en saldo que la empresa de Bezos gana para gastar en impuestos, y por supuesto el acceso al resto de ayudas fiscales con los que ya cuentan en cada uno de los sitios), hay otro tema que me parece profundamente interesante.

Gracias a este concurso, Bezos accede de forma gratuita a la planificación urbanística de las principales grandes ciudades de EEUU y Canadá. Información que te recuerdo es profundamente confidencial, que depende de cada ayuntamiento, y que para colmo es una perita en dulce precisamente para una compañía cuyo negocio depende casi en exclusiva de la logística.

Una verdadera jugada maestra.

Y lo mismo hasta una pantomina (parecía cantado que tanto Nueva York como Washington DC iban a ser las elegidas, habida cuenta de que una de ellas es el centro burocrático del país, y la otra casualmente es donde el fundador tiene su residencia). De hecho Nueva Jersey ofreció 7.500 millones (EN) y no ha salido elegida…

Por detrás, que si quejas de la ciudadanía y preocupaciones de las elegidas. Porque tener la suerte de que Amazon abra sus puertas en la ciudad tiene su puntos buenos, pero también sus riesgos

¿Qué porcentaje de esos nuevos puestos que van a ser creados serán realmente de ciudadanos de allí y no de gente de fuera? ¿Están preparadas a nivel urbanístico para soportar la llegada de miles de nuevos ciudadanos? ¿Y para afrontar la esperable gentrificación de los barrios colindantes a estas nuevas sedes?

Que no todo es tan bonito como parece.

Hace unos años por España vivimos una situación parecida con Eurovegas, y al final en este caso el sentido común impuso que lo mismo todo ese nuevo pulmón financiero y económico que podría haber ofrecido el proyecto requería asumir una serie de condicionantes que quizás salieran más caros.

Ya veremos cómo le sale la cosa a NY y Washington. Pero lo que tengo claro que aquí el principal beneficiado ha sido Amazon. Y no solo por lo que se va a ahorrar a nivel de impuestos, sino precisamente por contar con acceso a información que NADIE a día de hoy tiene de la evolución urbanística de estos dos grandes países.

  
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