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Negocios Seguros

clubhouse privacidad

Ahora que Clubhouse está de moda, empiezan a surgir voceros que alertan sobre los «graves» problemas de seguridad y privacidad que tiene la aplicación.

A saber:

  • La política de compartición de cuentas de la agenda es cuanto menos agresiva: Un usuario de clubhouse puede invitar a todos los amigos que tenga en la agenda (de hecho TIENE que invitar a todos, ya que no puede seleccionar uno a uno), dando por tanto acceso a sus datos a la herramienta. Y si en vez de hacerlo desde la agenda lo hacemos desde alguna red social, el sistema no solo guarda el dato de contacto en particular, sino también el resto de información que puede recopilar de esa persona, llegando hasta el punto de almacenar listas de amigos de ese contacto o seguidores que le siguen. Algo que al parecer podría haber sido utilizado por el Gobierno Chino (EN/y seguramente algunos más, ejem EEUU ejem…) para acceder a datos de millones de usuarios.
  • La forma de alojar los registros tampoco parece muy afortunada (sin cifrado y en texto plano): Es posible acceder al dato bruto de las conversaciones, que viene acompañado de metadatos que incluyen el ID que tenemos en la aplicación y el ID de la reunión. Así que bueno, ojito con hablar de cosas que un potencial gobierno opresor no quiere que se digan públicamente…
  • Ya han comprometido su seguridad: Concretamente el 21 de febrero un usuario demostró que era posible estar en varias salas a la vez, conectándose a la API de Clubhouse, lo que permitía a cualquiera utilizar el servicio sin loguearse (se logueaban con esa cuenta).
  • Efímero mis coj…: Precisamente un tema que me ha parecido interesante de Clubhouse desde el principio es que las conversaciones en teoría se eliminaban a las pocas horas de inactividad. Pero al parecer se trata solo de un desindexado, ya que de nuevo por temas regulatorios Clubhouse guarda el registro de esas conversaciones no se sabe cuánto tiempo, y puesto este almacenaje se hace sin cifrar, queda potencialmente accesible por un tercero (o por los propios trabajadores de la compañía).

En el análisis que he estado haciendo estos días lo que más me ha rondado la cabeza, más allá de estos problemas que menciono, es que estamos ante la típica crisis del éxito startuperil.

Clubhouse

Una crisis que se debe, principalmente, a dos factores:

  • De pronto hay muchos más ojos mirando hacia tu producto: Ergo es más fácil que le encuentren puntos débiles. Ha pasado con Zoom en el confinamiento, ha pasado con TikTok por intereses comerciales de EEUU, y ahora le está pasando a Clubhouse.
  • Focus en el growd y no en el producto: Este tipo de herramientas nacen con el único objetivo de generar una masa crítica de usuarios. Lo de ofrecer un producto de calidad es secundario, ya que recordemos que el modelo de negocio es la publicidad, ergo la excusa es Clubhouse como app. Lo que «compran» los inversores es una plataforma que el día de mañana fabrique billetes en base a vender datos de profiling de usuarios. Por tanto, se diseña ese producto mínimo viable (PMV) obviando cualquier tema de privacidad y seguridad, que son recursos con un impacto en el crecimiento marginal (muy poco demandado), aunque sean críticos para la calidad del servicio (algo no tan trascendente en fase de crecimiento).

Juntas estos dos puntos y tienes el caldo de cultivo perfecto para que una y otra vez pase lo mismo.

El día de mañana seguramente Clubhouse corrija estos problemillas. O quizás no. Ahí tenemos a Facebook, que ha crecido lo suficiente como para que le resbale cualquier ética en el tratamiento de datos.

En esto se ha transformado el emprendimiento tecnológico de nuestra era.

En crear fábricas de generar análisis de datos, buscando la excusa social de turno, con la esperanza de crecer lo máximo posible en el menor tiempo y acabar siendo comprada por un gigante como Facebook… antes de que un gigante como Facebook parasite lo que te hace única.

Una ecuación en la que la seguridad y privacidad de los datos como que no importa.

De ahí que el ciclo se repita una y otra vez…

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