huella dactilar unica

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Newsletter 894

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Eso sí, con algún que otro «pero».

¡Vamos al lío!

La historia de las huellas dactilares… en la historia

El caso es que llevamos literalmente siglos asociando huella dactilar a identidad.

Es más, en este documento sobre la historia de las huellas dactilares (EN/PDF), remontan su uso como herramienta de identificación de personas nada menos que a la Dinastía Qin, en el III Antes de Cristo, donde hay registros de gente condenada por las «marcas que dejaron sus dedos en unas mercancías robadas».

A día de hoy, y como bien sabes, utilizamos este sistema para identificarnos biométricamente en cada vez más servicios digitales… empezando por nuestro móvil.

Un sistema que es a la vez bastante seguro y, sobre todo, comodísimo.

Basta poner el dedo encima del lector, y ¡voilá!

Sin tener que recordar una clave.

Sin depender de otro dispositivo.

Los dedos los llevamos siempre puestos y nos son, por tanto, innatos.

¿A cambio?

No todo es positivo

Lo que llevo literalmente años comentando por estos lares:

  • Son finitas: Contraseñas podemos crear todas las que queramos. Pero con los huellas, a no ser que nos pongamos «muy creativos», tenemos diez dedos en las manos. Y si me apuras, otros diez dedos más en los pies. Así que como mucho, pero mucho mucho, tenemos 20 posibilidades en la vida de cambiar de «código de identificación», si es que alguien consigue robárnoslo.
  • Operan sin nuestro control: Y me explico. Bajo coacción, si eres Sylvester Stallone en Rambo, o un militar entrenado, igual puedes negarte a decir una contraseña aún cuando te estén torturando. Pero tu huella dactilar es innata a ti, por lo que cualquiera podría cogerte el dedo (o cortártelo, poniéndonos en el peor de los casos) y usurparte la identidad. Esto, llevado al grueso de los mortales, significa que tu hijo puede aprovechar una de tus siestas para desbloquearte el móvil sin que te des cuenta. No es la primera vez que ocurre, ojo.
  • No es 100% efectivo: Y es que… ¿qué hay hoy en día 100% efectivo? Ahora bien, como ya demostramos en su día, la debilidad de este sistema radica en algo tan simple como que para operar en el entorno digital, se deben hacer concesiones. Concesiones que vienen de la mano de una extrapolación de la huella (un elemento tridimensional) en un array de punteros (un elemento matemático)... y también en el hecho de que, por usabilidad, debe asumir un porcentaje de error como falsos positivos que permita, por ejemplo, que aunque no pongas del todo bien el dedo, con que coincidan más o menos tres o cuatro puntos de los analizados, se de por verificada la identidad.

Esto último es importante porque ya ha habido huellas maestras capaces de burlar algunos sistemas de reconocimiento biométrico. Una suerte de «magia espía» para hacernos pasar por quien queramos.

Eso sí, en estos casos lo que se aprovechaba era esas debilidades ya conocidas de las huellas dactilares en entornos digitales.

Pero, ¿y si te dijera que quizás la huella dactilar no sea tan única como hasta ahora pensamos?

¿Huellas dactilares repetidas?

Con esto mismo en mente, desde 2020 un equipo de la universidad de Columbia ha estado analizando IA mediante alrededor de 50.000 huellas dactilares, por ver si había patrones que se replicaban.

¿El resultado?

Pues que parece que sí.

La IA que han creado es capaz de reconocer la identidad de dos huellas de la misma persona con un 77% de eficacia (EN).

Pero ojo, que hablamos, en efecto, de huellas de la misma persona.

A día de hoy, y al menos con el universo de datos analizados, no han encontrado esa aguja en un pajar que sería una huella dactilar idéntica a otra de otra persona distinta.

Lo que sí han encontrado es que entre las huellas de una misma persona, hay paralelismos. Y que estos paralelismos se les puede acabar dando de comer a una IA para que esta reconozca quién está detrás.

Lo cual, en sí, no es tan sumamente trascendente como sería lo otro. Pero que abre la veda a que se puedan utilizar bases de datos de huellas dactilares, por ejemplo las recopiladas por las fuerzas del orden, para identificar otros sujetos aún cuando esa huella en particular no esté registrada… Simplemente por los paralelismos que tiene con otra recopilada en su día.

Eso y que, lamentablemente, manda al traste la posibilidad de usar esas 20+X huellas que tenemos en nuestro cuerpo para identificarnos en un mismo servicio con diferentes identidades... o evitar que un tercero sepa que somos nosotros al usar otro dedo (o extremidad) distinta.

Ale, no te acostarás sin saber algo nuevo :D.

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