lista objetivos 2020

Un año más vuelvo por estos lares (esta vez a principios) para hacer pública mi lista de objetivos.

Ya expliqué el año pasado, hace un par de años y hace tres en una pieza semejante las razones que me llevan a marcar unos objetivos, y sobre todo, a intentar cumplirlos.

Conté entonces mi metodología de definición de objetivos. El cómo preparo mi lista de objetivos, cosa que hago cada año por estas fechas, con la firme determinación de ir evolucionando como persona y como profesional hacia los derroteros que quiero llegar. 

Porque por si no lo sabes, antes de SER hay que QUERER SERLO y HACER POR ELLO.

Así que recién entrado el nuevo año no me queda otra que repasar los objetivos que me marqué el año pasado y fijar unos nuevos, siguiendo lo que un servidor llama «La regla de los 3 objetivos».

¿Qué no sabes de qué hablo? Normal. El nombre viene con mi cuño, pero seguro que no soy el primero que ha llegado a algo parecido.

Veamos.

La regla de los 3 objetivos

Sinceramente, no tengo ni idea de si esto que voy a definir ahora ya ha sido estandarizado bajo algún término en particular. Lo más probable es que un servidor fuera picando de aquí y de allá en diferentes teorías sobre la felicidad del ser humano, el cómo afrontar el éxito y el fracaso y demás lectura típica del manoseado mundo de la autoayuda para llegar a formalizar una lista que acostumbro a escribir por estas fechas y que guardo en un sobre (antes físico, ahora digital) que solo abro a finales/principios del siguiente año.

En esta hoja lo que intento es definir los 3 objetivos que me marco para los próximos 365 días. Cada uno tiene un ámbito específico (en mi caso, personal, familiar y profesional, pero que cada uno elija sus ámbitos), y todos ellos deben cumplir una serie de pautas que evitan principalmente la tendencia que tenemos a marcarnos objetivos que no son reales, o cuya resolución requiere la fijación de nuevos objetivos. A saber:

  • Cada objetivo debe estar claramente definido: Marcarse como objetivo «Ganar X más al mes» no tiene una consecución específica. Por contra, «sacar adelante X proyecto profesional» o «monetizar X servicio de X manera» nos permite llegar a ese primer objetivo, y además lo hace de una manera claramente argumentada.
  • Cada objetivo debe ser un fin en sí mismo: De la misma manera que el anterior, «Ganar X más al mes» no es un fin, sino un medio para obtener un fin. Ese X más que queremos seguramente venga motivado por la compra o alquiler de X producto, porque esperamos poder realizar X actividad extra. Pues el objetivo es precisamente ese, no el anterior.
  • En la medida de lo posible, cada objetivo debería depender de uno mismo: No siempre es posible, pero si por ejemplo estamos en una relación complicada, marcarse como objetivo «mejorar la relación con nuestra pareja» está, seguramente, abocado al fracaso. Por contra, lo que podemos hacer es buscar aquellas acciones personales que hacen que esa relación vaya mal, y marcarlas como objetivo. Ejemplo: «Pasar más tiempo con mi pareja» o «Dejar de beber».
  • Imperativos vs dubitativos: Puede parecer una obviedad, pero hay mucha diferencia entre «Dejar de beber» y «Tengo que dejar de beber», o «Debo dejar de beber». En el primero el núcleo del objetivo es la acción, mientras que en los segundos, el núcleo es la necesidad o recomendación de realizar la acción. Ojito con esto, ya que aunque sea inconscientemente, afrontamos de distinta manera un objetivo según cómo lo hayamos definido.

Dicho esto, vamos a ver cómo ha salido este año.

Mis objetivos del 2019 y el resultado a finales de año

  1. Personal – Romper los moldes en los que yo mismo me he encorsetado: Y tengo que decir que he cumplido. Tanto a nivel de este proyecto, habida cuenta de que este año he hablado más de videojuegos, de viajes y de cine. Temáticas que me apasionan, y que antes solo me atrevía a tocar de forma puramente anecdótica. Hasta el punto de que con el nuevo diseño ya cuentan con su propio espacio en la home. También he probado más dispositivos tecnológicos y he escrito más tutoriales, dejando la actualidad semanal para los post que publico en la intranet. Y por supuesto también a nivel profesional, donde le he perdido el miedo a eso de decir con la boca grande que me dedico a la consultoría de presencia digital y reputación online. Que en esta profesión además del perfil técnico, se necesita un perfil humanista y comunicacional que no siempre está tan bien valorado entre los clientes, y que por tanto me generaba alguna que otra inseguridad que ya puedo decir con tranquilidad que he superado.
  2. Familiar – Viajar más con los míos: ¡Vaya que si lo he cumplido! Con Èlia hemos estado viajando de uno a otro lado durante todo el año, y es que este 2020 ya apunta que va a ser aún más, ya que hay por ahí un proyecto bastante gordo que nos hará, presumiblemente, cruzar de nuevo el charco. Seguiremos informando :).
  3. Profesional – Montar una agencia: No todo podía ser perfecto, y en este caso, al menos sobre el papel, no he cumplido. La agencia no ha nacido en 2019, pero es verdad que llevamos prácticamente todo el año, y sobre todo el último semestre, trabajando como tal, externalizando parte del trabajo a un grupo de profesionales conocidos y profesionalizando, a fin de cuentas, nuestra operativa tradicional. Este año me he centrado mucho más que otros en la parte de negocio y creo que el resultado, a un año vista, ha sido claramente positivo. He cerrado más acuerdos con grandes compañías, lo que me ha permitido, entre otras cosas, animarme a invertir con la compra de un duplex en Gijón más la casa que se ha comprado mi pareja en Madrid.

Mis objetivos para 2020

El 2018 fue el año del viaje de mi vida, 2019 fue, como decía, el año de la profesionalización de este proyecto, y quiero que 2020 sea un año de consolidación.

Y este año quiero que acabe con la misma fuerza:

  1. Personal – Recuperar la rutina de deporte: Desde el verano, que fue cuando hicimos la mudanza al nuevo sitio, he abandonado prácticamente el crossfit. ¿La razón? En Madrid vivimos en un pueblo en el que por haber no hay ni gimnasio. Hay que decir, eso sí, que aprovecho las salidas con Freud (nuestro perro) para correr algo a diario, pero en todo caso, y aunque tanto a nivel de analíticas como de peso sigo curiosamente bien, hecho de menos la rutina de deporte que me marqué en su día, y que me va a tocar recuperar pero desde casa. Tengo la equipación (básica, pero menos es nada) y el espacio, pero falta que me ponga a ello. Por Gijón, eso sí, no tengo excusa que valga, ya que el Box de crossfit lo tengo a 10 minutos andando de casa…
  2. Familiar – Terminar y publicar mi nuevo libro, una trilogía: Me hubiera gustado poner otro objetivo, pero es cierto que ese no depende exclusivamente de mi. Así que para cumplir con las reglas que me he autoimpuesto, por aquí tienes este. Y sí, es familiar, porque como sabréis todos los que en algún momento habéis escrito un libro, hablamos de un proyecto que roba muuuuchas horas. Horas que podría estar dedicando a la familia. Actualmente tengo alrededor de 600 páginas de lo que va a ser una trilogía ambientada en un mundo fantástico, al más puro estilo Nathan Long. Y calculo que la trilogía final tendrá unas 700 páginas, así que me queda básicamente enfrentarme a los últimos cuatro capítulos. Pero claro, una cosa es terminarlo y otra publicarlo. Más teniendo en cuenta que me gustaría para este libro no autopublicarlo, sino probar a que sea una editorial quien gestione la logística y distribución de los ejemplares. Ergo, quedan por delante meses de negociaciones con diferentes editoriales y también adaptarme a un roadmap mucho más lento que el que tendría si todo dependiese de mi. El anterior, como ya sabrás, lo autopubliqué y la experiencia fue más que positiva, pero quiero tener también experiencia en la otra pata para poder comparar.
  3. Profesional – Montar una agencia: Y vuelvo a repetirme. La base en sí, que para colmo es lo más difícil, ya está. Falta que de el paso a nivel fiscal, y sobre todo, que tenga sentido tanto a nivel económico como filosófico. Mi idea para este año es seguir operando como una agencia, externalizando el trabajo que pueda (sobre todo desarrollo, SEO, gestión de RRSS y reporting), y dedicándome a lo que tengo que dedicarme, que es la estrategia y el negocio. Apoyándome en Èlia para el marketing. Y manteniendo, al menos mientras podamos, una estructura totalmente descentralizada (a mi me da igual que mis colaboradores trabajen 8 horas al día o una, y que lo hagan desde donde quieran, mientras me cumplan los objetivos marcados). Por lo que si hay alguien en la sala que esté [email protected], no dudes en ponerte en contacto conmigo para hacérmelo saber. Y no, no quiero que me mandes un CV. Enséñame lo que has hecho, en qué proyectos has estado, que así puedo valorar más acertadamente si eres el perfil que busco.

En fin, que ojalá dentro de un año, cuando revise nuevamente esta pieza, pueda decir sin problemas que he hecho un triplete.

Y en caso contrario, que al menos me sirva para saber qué ha fallado, o las razones que me han llevado a tomar un camino diferente. Porque en un año pueden pasar muchas cosas, y lo mismo lo que ahora veo claro deja de tener sentido el día de mañana.

¿Tienes ya claros tus objetivos para este año?

Puedes si quieres compartirlos de forma rápida en los comentarios de este artículo. O si tienes un blog o canal de vídeo y quieres hacérmelos llegar avísame y los incluiré en este artículo.

Que eso de dejarlo plasmado en un espacio que van a ver otros permite además ejercer la suficiente presión como para que te «incentives» a alcanzarlos.

¿Te animas?