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netflix rtve

La semana pasada El Confidencial (ES) anunciaba que el gobierno español estaba preparando una tasa para que Netflix, HBO, Amazon Prime Video, y en definitiva, cualquier Over The Top de streaming de contenido audiovisual a la carta (quedarían fuera plataformas como Youtube, al menos por ahora) financien a RTVE.

Para los que seáis de fuera, Radio Televisión Española es, como su propio nombre indica, el grupo que está detrás de la radio y televisión pública de nuestro país, y que contempla varios canales, siendo quizás los más conocidos TVE y TVE2 (la 1 y la 2, para que nos entendamos).

El caso es que en España, y en muchos otros países, estos apaños llevan años funcionando con el resto de canales privados.

Por si no lo sabes en España Mediaset (el grupo detrás de Telecinco y Cuatro, entre otros), Atresmedia (Antena 3 y La Sexta), Movistar, Vodafone y Orange están obligados a pagar un 3% (0,9% en el caso de las operadoras de telecomunicaciones con canales propios) de sus ingresos para financiar las cadenas públicas.

De esta manera la idea sería meter casi en el mismo saco a los servicios digitales, que pasarían a un segundo nivel en el que se plantea que tengan que pagar una tasa entre el 0,85% y el 1,35%.

Y es que la propuesta afecta considerablemente a lo que queremos que sea el futuro del acceso a la información. En este caso en España, pero que aplica por igual al resto de países del mundo.

Quería haber escrito sobre esto la semana pasada pero en caliente las cosas no suelen salir muy bien, así que me he tomado unas cuantas jornadas de reflexión este fin de semana para valorar los puntos positivos y negativos de esta medida.

Es un acierto porque…

… como decía, la premisa de una radio televisión pública debería ser la de buscar la neutralidad informativa lejos del yugo económico y lobbista de los anunciantes.

Es más, ya con Zapatero entró en vigor el ya citado 3% de peaje para cadenas privadas precisamente para eliminar la publicidad en RTVE. Desde entonces, si te has fijado, tanto la 1 como la 2 no tiene publicidad más que entre programa y programa (no hay cortes para la publicidad), y siempre se trata de publicidad interna (futuros programas, anuncios que aplican a España…).

Esto, para un elemento tan sensible a la manipulación como es un medio de comunicación, se me antoja un verdadero éxito. Y además vuelve de facto muchísimo más cómodo el visionado por parte del usuario, lejos de esos cortes para publicidad abusivos y absurdos que acaban por transformar la hora, hora y media que puede durar un programa de televisión a tranquilamente el doble.

Bajo esta premisa, estaríamos forzando a la competencia (directa en el caso del resto de canales privados, indirecta en el caso de operadoras de telecomunicaciones y OTTs como Netflix y compañía) a financiar la televisión pública, y por tanto, a financiar unas cadenas que no dependen de tergiversaciones políticas o económicas.

Estaba llegando a esta consideración cuando, de pronto, me di cuenta de un hecho.

Es un despropósito porque…

… sinceramente, ¿tiene sentido hoy en día que exista La 1 o La 2? Es más, ¿tiene sentido la figura de una cadena de televisión tradicional?

Que para un servidor, y se me antoja que cada vez más para la mayoría de jóvenes, la televisión tradicional hace años que perdió el sentido.

Lo he dicho en más de una ocasión y lo vuelvo a decir ahora:

Mi televisor se enciende automáticamente en HDMI 1, donde tengo conectado un FireTV que es el que me suministra todo el contenido audiovisual que consumo.

Y sí, consumo (consumimos) muchísimo contenido (más, de hecho, que las generaciones pasadas), pero no desde el cable y a una hora en particular, sino desde Internet y cuando me (nos) da la real gana.

Que creo que solo veo la televisión cuando voy a ver a mi madre a Asturias. En casa es que ni siquiera tenemos buscados los canales.

Bajo este prisma, de pronto, la medida del gobierno pasa a ser un canto desesperado por mantener a flote una industria que no ha sabido actualizarse a las necesidades de las nuevas generaciones.

Y te diría aún más, que en ese afán de seguir siendo neutrales a intereses lobbistas, el depender cada vez más de las sobras de aquellos que sí están haciendo las cosas bien no deja de ser un ejemplo perfecto de paradoja.

Si de verdad queremos una RTVE (o el canal público de tu país) de verdad neutral, lo suyo es que lo paguemos sí o sí entre todos con los impuestos. No con impuestos a grandes compañías.

Y el corolario al que llego es que me da que ya no tiene sentido que lo hagamos. Pese a que la idea es muy buena, si lo que me van a ofrecer está encorsetado en un formato del siglo pasado, ¿para qué?

Si su aplicación móvil me da más cabreos que alegría cuando quiero ver algo. Si pretenden que vuelva a sentarme delante de la televisión un día a una hora específica para consumir el contenido que quiero consumir, ¿tiene sentido velar por su futuro?

Esta semana van a publicar una entrevista que me hicieron en RTVE, y al término de la misma, ya fuera de micros, le comentaba algo por el estilo al presentador.

Su negocio tiene los días contados, simplemente porque o no saben, o lo más probable es que no quieran darle al nuevo espectador lo que queremos consumir y como lo queremos consumir:

La radio es un invento del pasado que a lo sumo algunos escuchamos cuando vamos en coche. Y sin embargo, yo cada puto día escucho podcasts, que es exactamente lo mismo pero en diferido.
Y lo mismo pasa con los programas televisivos frente al contenido en streaming.

El problema es de base. De la propia filosofía de RTVE. Y mientras esto no cambie lo único que van a conseguir es mantener en pie a un gigante incapaz de hacerlo ya por si mismo.

Y sin embargo sí tendrían que meterese con el tema de impuestos

Lo que no quita que algo haya que hacer. Y no solo para el caso de Netflix, HBO y compañía, sino en líneas generales para todas las grandes multinacionales y esa feroz ingeniería fiscal que pueden hacer LEGALMENTE.

Porque ahí está el quid de la cuestión.

Según los datos de Cinco Días (ES) derivados de la cuentas del primer ejercicio fiscal de Netflix en España, la compañía solo ha pagado 3.146 euros de impuestos de sociedades en España. Eso es menos de lo que paga un ciudadano español en IRPF con un salario dentro de la media nacional (que no mediana), situado en torno a los 23.500 euros.

Y eso que tienen alrededor de 6,4 millones de usuarios y facturan 5.120.000 euros mensuales… ¡presuponiendo que todos pagásemos la tarifa más baja!

Vaya, que por aquí si pueden ir los tiros, sinceramente. Y esto no solo aplica a España, sino en definitiva a toda Europa. Mientras las grandes multinacionales puedan buscar estrategias para facturar desde otras zonas con incentivos fiscales, está claro que lo van a seguir haciendo.

¿Cómo lo ves tú?

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