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No voy a descubrirle la pólvora a nadie a estas alturas, pero quizás los que no llevan tanto tiempo en Internet no lo sepan.
Y puede pasar que los que llevamos ya bastante, lo estemos olvidando.
El caso es que, antiguamente, las conversaciones se producían en la Red de Redes principalmente en foros y blogs.
Espacios abiertos, indexables, y lo más importante: descentralizados.
Esto último es importante por varios motivos, pero el principal es que la hegemonía del poder en digital estaba distribuida entre muchos pocos.
Y claro, todo lo que sea distribuir responsabilidades y/o privilegios, tiende a ser más positivo que negativo.
Las épocas pasadas no siempre fueron mejores
Porque esa es otra.
La nostalgia a algunos nos hace pasar malas… pasadas.
Tendemos a vanagloriar los tiempos pasados como si siempre hubieran sido mucho mejores. Y no siempre fue así.
Sin ir más lejos, esa distribución de contenido en silos esparcidos por ahí y por allá tenía como principal Talón de Aquiles el descubrimiento.
Ya sabes: Aquello funcionaba más por referidos que otra cosa.
Entrabas en un blog, y lo típico era tener un apartado en el lateral donde hacías tus recomendaciones de otros blogs. Y de ahí saltabas a otras cabezas, con sus propias ideosincrasia, y sus propias recomendaciones de otros pequeños sitios a los que descubrir.
Por supuesto, esto tenía su encanto.
El RSS, para colmo, era una tecnología tan potente como lo es hoy en día, pero con unas barreras de entrada claramente altas para el grueso de la sociedad, analfabeta (como ahora…) digital.
Pero oye, vivíamos bien.
No ganamos una mierda, todo hay que decirlo, pero éramos felices en ese Internet de unos muchos.
Con foros donde entrabas a discutir de los temas que te interesaban… cuando estabas delante del ordenador, claro. Porque, de aquella, los móviles eran móviles, y no smartphones.
Pero entonces…
Tiempos pasados siempre fueron tiempos mejores
De repente, las redes sociales acapararon toda la atención.
Ellas se encargaban de aglutinar el contenido. De que en vez de salir tú a buscarlo, ese contenido te llegase a ti mediante notificación push en esos recién llegados smartphones.
El mundo se simplificó.
Ya no tenías que dedicarle tiempo a esto de estar bien informado.
Había agregadores de contenido que lo hacían por ti.
Todo muy happy flower, vaya.
Tanto que la mayoría de blogs y foros cerraron.
- Algunos para transformarse en medios de comunicación, que viene a ser lo mismo que un blog pero con una estructura empresarial.
- Y otros para transformarse en servicios de agregación «a lo Reddit», que viene a ser lo mismo que un foro pero con una estructura empresarial por detrás.
Este matiz, el de la estructura empresarial, es importante.
Porque, de pronto, Internet se hizo más pequeño.
Y requería que todo se monetizase.
Ganamos en distribución, por supuesto, pero ¿y a qué coste?
Hoy en día, tienes que estar en redes sociales para que, como mínimo, lo que quieras decir le llegue a alguien.
Y lo peor de todo es que aunque estés, y lo hagas bien, lo más probable es que si no pagas no llegues a nadie igualmente.
Las nuevas generaciones (y también los viejos como tú y como yo) nos hemos vuelto vagos.
Somos (la minoría) conscientes de que estas plataformas no son ni de lejos buenas herramientas para estar bien informados (su objetivo es mantenernos pegados delante de sus interfaces para «monetizarnos», no lo otro), pero da igual.
La sensación global es que con eso basta.
Que si no aparece en el feed, no significa que el algoritmo de turno ha decidido indiscriminadamente qué debo consumir en base a lo que espera que me entretenga o no ese contenido, no.
Si no aparece en el feed, es que no debe ser importante.
Y por el camino, jardines vallados
A todo esto súmale el hecho de que en este cambio generacional, hemos perdido por completo en control del medio.
Antes, con un blog, o con un foro, tenías un espacio que dependía de las ganas que tuvieran los administradores de seguir manteniéndolo/creando contenido.
Algunos acababan siendo padres y lo dejaban. Otros morían.
Pero era una decisión individual, y más importante aún, descentralizada.
Sin embargo, a día de hoy la dependencia es cada vez mayor de unos pocos agentes.
Y, por tanto, sus decisiones acaban por afectar a millones de usuarios.
Máxime cuando, recordemos, los objetivos solo giran alrededor de la monetización, no del interés de comunicar.
Así, el alcance en las redes sociales es cada vez menor porque a las empresas que están detrás les interesa que paguemos para llegar incluso a los que ya han mostrado su interés en recibir nuestro contenido.
Y así, encontramos situaciones como la de Reddit de estos últimos meses, en la que, nuevamente por intereses de negocio, sus actuales administradores han decidido monetizar el contenido creado por los usuarios para entrenar IAs como ChatGPT.
Unos jardines vallados con vallas cada vez más altas.
Recuerdo cuando Google+ decidió, de un día para otro, cerrar el RSS en favor de un RSS propietario.
Uno como el de Facebook, que funcionaba igual… pero, oh casualidad, no era interoperable con el resto de plataformas.
Hoy en día, de hecho, es lo más normal del mundo.
Los foros han dejado paso a canales en discord o telegram cuyo contenido queda encapsulado en esas propias fronteras.
- En algunos casos, ni tan siquiera siendo indexable desde fuera.
- En la mayoría, solo accesibles por usuarios con registro en la plataforma.
- En todos los casos, no consumible fuera de ella.
Salimos perdiendo
Este es el corolario con el que quiero que te quedes.
Hemos ganado algo, pero hemos perdido mucho más con el cambio.
Y lo peor de todo, es que no hay vuelta atrás.
Por supuesto, en todo esto siempre hay ganadores.
Ahí tienes a los cuatro influencers de turno que han conseguido forrarse jugando con las reglas actuales.
Y, por supuesto, ahí tienes a las grandes plataformas, ahora transformadas todas en multinacionales.
¿Pero el grueso de usuarios? ¿La gente como tú y como yo?
Hemos salido perdiendo.
Pese a que todo sea ahora mucho más accesible.
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