malos usos navegacion

Este pantallazo con decenas de pestañas abiertas es fiel reflejo de lo que me encuentro cuando entro a la cuenta de uno de nuestros clientes en CyberBrainers.

Como ya he explicado en más de una ocasión, en la consultora trabajamos cada cliente en una cuenta de Chrome distinta, lo que nos permite:

  • Separar entornos de trabajo: Que no se crucen logins de diferentes cuentas en los mismos servicios.
  • Cumplir la RGPD: Por eso de que cada cliente se gestione en un sandbox propio (el de su cuenta de Chrome y punto) y sea fácilmente portable a otro gestor el día de mañana (simplemente nos cambian la contraseña de acceso, y perdemos de facto el control de toda la presencia y reputación de ese cliente).
  • Compartir accesos de forma sencilla entre los miembros del equipo: Ya que cada cuenta de Chrome puede ser utilizada por varios usuarios a la vez.

Es algo que ya, a título personal, llevo haciendo muchos años, y lo cierto es que funciona.

El único handicap es que, como cualquier otro escritorio de trabajo compartido con terceros (otros trabajadores y el propio cliente), está sujeto también a heredar dinámicas nocivas para la productividad.

Y no hablo de ese botón de Actualizar que nos avisa de que el navegador tiene una nueva versión disponible (lo he actualizado tras sacar el pantallazo), sino a que ahí están abiertas casi 45 pestañas.

¿Qué qué importa eso?

Pues que cada vez que se abre sesión, Chrome debe cargar 45 páginas webs, con el gasto en tiempo, y sobre todo, ancho de banda, que eso supone.

Y luego busca tú justo ese contenido en particular entre 45 iconos parecidos…

Es, de hecho, un tema del que hablaba el bueno de Mark Wilson hace ya unas semanas para Fast Company (EN).

En ese artículo, comenzaba con un amenazador:

En este mismo momento, tengo 63 pestañas abiertas entre cinco ventanas del navegador donde estoy trabajando.

Claro, yo leo esto, y me explota la cabeza.

Lo cierto es que, conforme avanza la pieza, el propio redactor reconoce que lo que está haciendo está mal (¡es una herejía y debería ser colgado por ella!), y busca alternativas, entre las que señala la opción (desde no hace mucho, todo hay que decirlo) de agrupas pestañas en Chrome, o de crear listados verticales en Edge.

El problema que le veo a esta salida es que, bajo mi humilde opinión, no está entendiendo para qué sirven realmente las pestañas.

Así que si me estás leyendo, Mark, échale un ojo, Google Translate de por medio, a los siguientes tips.

Las pestañas abiertas para contenido muy recurrente y/o puntual

Empiezo por lo básico.

Una web debería estar abierta en nuestro navegador únicamente si se cumple uno de estos dos puntos:

  • O es un servicio que utilizamos sí o sí de continuo.
  • O es un contenido que tenemos que revisar ahora mismo.

En mi caso, por ejemplo, desde la cuenta profesional (la que uso en mi día a día cuando no estoy «dentro de un cliente») tengo abierto siempre siete pestañas en una ventana del navegador:

  • Dos slacks: Uno es el de CyberBrainers, y otro es el del equipo de uno de nuestros más grandes clientes.
  • Telegram: Y principalmente porque ahí es donde tenemos el grupo privado de mecenas de esta casa. Otro de esos contenidos que quiero tener abiertos ya que en el día a día mantenemos conversaciones fluidas en él.
  • WhatsApp web: La cuenta profesional de WhatsApp, donde nos llegan a veces peticiones de posibles clientes, y también comunicaciones de algunos clientes más pequeños a los que les es más cómodo hacerlo por ahí que por email.
  • GMail: Desde donde gestiono todos los correos profesionales que utilizo, y mi herramienta de trabajo principal.
  • La página de CyberBrainers: Por razones obvias.
  • Esta misma página: Por razones obvias.

Es decir, servicios de mensajería y comunicación, más las dos páginas principales de mi negocio, que sí o sí tengo que utilizar a diario (y de hecho varias veces al día).

Y todo, por cierto, solo con notificación visual (sin sonido), como ya expliqué en este tutorial sobre cómo ser más productivo con la administración de las notificaciones.

Y otra ventana del navegador con un único servicio siempre activo, que es mi cuenta de Feedly, es decir, mi lector de RSS. Desde donde me informo de lo que ocurre en el mundo que me importa (temas profesionales y entretenimiento, vaya).

¿Utilizo más servicios en el día a día? Por supuesto. Fíjate que, por ejemplo, no he dicho nada de las redes sociales, o de Patreon. Servicios que también reviso a diario.

La cuestión es que, dentro de esa matriz entre prioridad e importancia de la que ya he hablado en más de una ocasión, y en la que baso toda mi estrategia de productividad, son servicios que consulto únicamente cuando es necesario (voy a publicar algo), y dejo para ratos libres fuera del ordenador su consulta desde las apps móviles.

Todas estas pestañas, por cierto, están fijadas en el navegador, de forma que cuando lo cierro y vuelvo a abrir, se me abren automáticamente.

Y utilizo dos ventanas porque al trabajar desde un monitor ultrapanorámico, tengo espacio de sobra para tener siempre dos ventanas completas abiertas y visibles. Cuando trabajo directamente desde el portátil, por ejemplo, trabajo con una única ventana abierta.

¿Quieres conocer cuáles son mis dispositivos de trabajo, viaje y juego?

Por aquí tienes un listado de todo aquello que utilizo en mi día a día, con los enlaces directos a la página de producto en Amazon.

Para el resto de contenido, o marcadores, o servicios de repositorio

Como decía, todo lo demás no debe estar abierto en el navegador. Es un gasto de recursos innecesario, sobre todo considerando que hay dos funcionalidades que han sido precisamente diseñadas para esto.

  • Si hablamos de páginas de consulta periódica, marcadores/favoritos: De hecho yo siempre trabajo con la barra de marcadores abierta… y ordenada, incluso con carpetas. Todo lo que uso habitualmente (como, en mi caso, pueden ser las redes sociales o el ya citado perfil de Patreon), visible justo debajo de la barra de navegación, a golpe de click. Si es un servicio de uso esporádico (como pueden ser herramientas profesionales que uso de vez en cuando), ocultas tras alguna de las dos carpetas principales (Tools y Web) y/o en subcarpetas por categorías de uso, de forma que buscarlas me resulta muy sencillo (o, al menos, más sencillo que directamente teclear el nombre del dominio en el navegador, ya que mi memoria para retener decenas de nombres de servicios es la que es).
  • Si hablamos de contenido de consulta, servicios de repositorio: En mi caso utilizo el propio Read Later de Feedly, y también Pocket y Google Keep según para lo que sea, pero en la práctica hay infinidad de servicios semejantes (Evernote, Pinboard, Pinterest…). Con las cuentas gratuitas de la mayor parte de estos servicios, para este uso en particular, tienes más que de sobra. Y como casi todos tienen alguna extensión que te permite, mediante un simple botón, almacenar esa página en tu repositorio, se vuelven de facto una manera sencilla de guardar contenido para consultar más adelante. Artículos, tutoriales, lo que necesites que no sea un servicio que debes utilizar a diario, pero que tampoco quieres perderlo.

Si no forman parte de ninguno de los dos grupos anteriores, se abren y se cierran cuando se haya utilizado

En el día a día, al menos perfiles como el mío que tenemos que consultar mucho contenido en la red, abriremos decenas y centenares de páginas. Y hay que perderle el miedo a cerrar esas pestañas.

  • Si es un servicio de uso habitual: La pestaña fijada, como ya expliqué.
  • Si es un servicio de uso puntual: Marcadores/favoritos, como ya expliqué.
  • Si es un contenido que no queremos perder: Guardarlo en el repositorio que usemos, como ya expliqué.
  • Todo lo demás: Se abre, se usa, y se cierra.

Y si tenemos que volver a ello (no debería, pero a veces pasa), todos los navegadores tienen un historial de páginas visitadas que cuenta, normalmente, con su propio buscador.

Basta con buscar por la fecha de apertura o por el nombre para que demos fácilmente con ese enlace.

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Productividad y eficiencia igual a sentido común

Gracias a esta forma de trabajar con el navegador, lo que conseguimos es:

  • Por un lado, ser más eficientes: Al tener todo categorizado según su uso, nos va a resultar infinitamente más fácil encontrarlo que si tuviéramos decenas de pestañas abiertas y tuviéramos que fijarnos en dónde está el favicon de ese contenido en particular. Ya ni hablemos de la necesidad de ir dándole click a todas las pestañas hasta encontrar la que buscamos.
  • Por otro lado, no sobrecargar más el dispositivo: Lo que se traduce en una navegación más fluida, y por ende, mayor rapidez-productividad.

Volviendo al caso con el que comenzaba este artículo, cada vez que abro sesión con ese cliente en particular pierdo en torno a 10 segundos cerrando todas las pestañas hasta dejar únicamente las que yo he fijado. Algo que me ahorraría si esa persona en particular fuera consciente de lo poco práctico que resulta su forma de trabajar.

Así que aprovecho que hoy publico esta pieza para compartírsela por privado.

Lo mismo hasta consigo ya no solo convenceros a algunos de vosotros, sino también mejorar un poco más mi día a día :).

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Revisa mi setup de trabajo, viaje y juego (ES).

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