meta datos negocio

Marta Gascón, directora de 28Bits, me escribía hace unos días con el fin de publicar un reportaje sobre los porqués que puede haber entre el aparente fracaso de Meta a la hora de leer cómo será la sociabilidad del futuro, y las cifras que manejan, asegurando que la plataforma tiene ya más de 3.000 millones de usuarios activos al mes.

Obviamente, y como le adelanté en el contacto inicial, en todos esos datos que daba recientemente Zuckerberg hay medias verdades.

Me pasó unas preguntas, y se las respondí, y como viene siendo habitual en esta santa casa, dejo por aquí tanto el artículo (ES) que acabó publicando el medio como mis observaciones al respecto:

¿Cómo deben leerse estos datos?

Los datos son eso, simplemente datos. Para que sean información necesitamos contexto, y aquí hay bastante que podamos obtener de las declaraciones de Zuckerberg.

Para empezar, Meta, que no Facebook, asegura que su plataforma ha superado los 3.000 millones de usuarios activos mensuales. Eso quiere decir que por ejemplo, un servidor, y únicamente a título personal (sin contar el resto de cuentas profesionales que tenemos en la empresa y que gestionamos de nuestros clientes) cuenta para Meta como si fuera, como mínimo, cinco usuarios diferentes, por eso de que en el último mes me he logueado (matizaremos esto más tarde) al menos una vez en Facebook, en Instagram, en Messenger, en WhatsApp y en Threads.

Esta última solo para probarla, por cierto.

Es decir, que si tienes cuentas en algunos de estos servicios (y la mayoría de usuarios de occidente tienen por regla general dos o más perfiles en estas aplicaciones), están contando el doble, el triple, el cuádruple, o lo que corresponda.

Para colmo, los que tenemos negocios o segundas marcas, pues ya multiplica los resultados.

Dicho esto, otra cosa que parece clara es que para Meta «estar activo» no pasa únicamente por entrar en la aplicación, sino también por el simple hecho de hacer login a alguna de tus cuentas en alguna de las redes de Meta.

¿Y cuándo haces login? Pues en efecto cuando te identificas en la aplicación de turno, o accedes a su versión web, pero, y aquí viene lo interesante, también ocurre cuando das like/compartes algo mediante el botón oportuno embebido a una web, como puede ser la de 24Bits.

Falta no obstante saber (la empresa es cauta a la hora de dar información al respecto) si también considera «usuarios activos» a todos aquellos que la API de una de estas plataformas identifique como visita. Algo que, recalco, está pasando continuamente cada vez que entramos en una página web que tiene una botonera de compartir el artículo o esa URL en las redes sociales (no hace falta que le des click ni tan siquiera), o que tienen instalado el pixel de Facebook/Instagram, y cuyos administradores no se han tomado con suficiente seriedad el bloqueo de cookies de sesión, o ya puestos, la RGPD europea.

Esto último, recalco, no está demostrado, pero conociendo las tácticas que tiene Meta desde sus inicios, no suena para nada descabellado. En su día llegó incluso a contabilizar usuarios de Facebook a aquellos que no tenían usuario en la plataforma, asignándoles un identificador único a todo aquel que navegaba por páginas webs con el pixel de seguimiento de Facebook…

Así pues, ¿cómo deben leerse estos datos? Pues como lo que son, datos.

Unos datos increíbles, por supuesto (un tercio de la sociedad «usa» alguna de las redes de Meta), aunque no quede del todo claro qué considera meta como «estar activo» en su ecosistema…

¿Qué significa para Facebook tener esta base de usuarios?

Básicamente, demostrar que por mucho que den como muertas redes como Facebook o servicios de mensajería como Messenger, mal que nos pese a algunos, siguen siendo los reyes y señores de la sociabilidad digital en Occidente.

No hay ninguna otra empresa que le haga frente en este mercado, si descontamos, por supuesto, acercamientos prometedores como esa TikTok que han intentado por activa y por pasiva clonar, comprar y hasta destruir reputacionalmente, o dominios locales como el Chino o el Ruso, donde por razones obvias, las aplicaciones occidentales tienen poca capacidad de competir frente a las propuestas que están bajo el régimen.

Para Meta (recordemos que Meta es la empresa matriz, y Facebook ahora mismo es solo una de sus redes sociales) estos números sirven sobre todo para tranquilizar a los accionistas, tras el varapalo que supuso poner toda la carne en el asador con ese despropósito del metaverso, y que en apenas unos meses ha pasado a ser prácticamente intrascendente para todos.

Se mire por donde se mire, hoy en día Meta sigue teniendo una parte del pastel publicitario digital considerable. Solo detrás de Google y Youtube, y rivalizando con Amazon por el segundo/tercer puesto.

¿Se puede interpretar que Zuckerberg está haciendo bien las cosas? ¿Por qué?

A ver, aquí hay dos acercamientos posibles:

  • El empresarial: En este caso Meta sigue funcionando más que bien. Hasta el punto que es una de las empresas con mayor valor bursátil del mundo. Es cierto que su principal activo (la publicidad hipersegmentada) está encontrando barreras como las impuestas a nivel de privacidad por Europa o por los usuarios de Apple, y también es cierto que por primera vez en su historia, hay una red social (TikTok) que no han podido comprar, y que aunque también han copiado hasta la saciedad, no han conseguido asfixiar hasta hacerla desaparecer. Pese a ello, ya me gustaría a mía tener una empresa que funcione como funciona Meta a nivel puramente económico.
  • El ético: Pero si metemos en la ecuación el cómo se llega a ser el rey de la sociabilidad digital en Occidente, y el cómo han llegado a tener un modelo de negocio que está entre los más rentables de la historia, la cosa cambia. La historia de Meta es la historia de un fundador que ya desde el principio ha sabido hacer muy bien dos únicas cosas: Copiar a los demás y no tener reparo alguno en explotar la privacidad de sus usuarios hasta límites inconcebibles. Es por todos sabido que Facebook se creó copiando la red social que habían creado unos conocidos de Zuckerberg en la universidad (a los que acabó teniendo que pagar para que el juicio no acabase peor). Y desde entonces ha seguido o bien sacando el talonario (como pasó con Whatsapp e Instagram), o bien copiando lo que hacía la competencia en todas sus redes para asfixiar el modelo de negocio de estas (como pasó con las stories, que fueron invento de Snapchat, como son los Reels, que fueron invento de TikTok, o como es Threads, que no deja de ser una copia barata de Twitter). Por el medio, y sistemáticamente, hemos ido sabiendo que esa plataforma publicitaria creada por Meta se levanta bajo un cementerio de cadáveres, y se vende al mejor postor, hasta el punto de haber servido y durante no pocas campañas como método de propaganda y control social, con casos tan sonados como los de Cambridge Analytica, o la constatación de que bajo pagos multimillonarios, Zuckerberg estaba dispuesto a dar voz a cualquier movimiento extremista, aunque quedase patente que lo que compartían eran puras conspiraciones (fake news). Bajo este punto de vista, Meta lo único que merece es ir directa a la bancarrota, y quiero pensar que de aquí a unos años miraremos hacia atrás y nos preguntaremos cómo fue posible que en su momento permitiésemos que se dilapidara uno de los Derechos Fundamentales de la Humanidad aceptando que una compañía estadounidense traficase de tal manera con nuestros datos… mientras aseguraba incluso ante los tribunales hacer justo lo contrario.
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