Microsoft: Recuperando el entusiasmo por hacer las cosas bien

Surface Book

Ayer fue una tarde de infarto. En apenas un par de horas, los de Redmond sacaban músculo frente a la industria del hardware, a un nivel que no recuerdo haber visto en años.

Y esto me sorprende, habida cuenta de que Microsoft no es precisamente conocida por unos eventos verdaderamente mediáticos. Ni llega a los límites obsesivos de Apple, ni parecía tener la frescura y el entusiasmo de otros como Google y Facebook.

Llegas así al evento, esperando que renueven la Surface Pro con un par de mejoras incrementales, y te encuentras con eso, y con mucho, mucho más.

Hasta el punto que, echando la vista atrás, te planteas que quizás ha sido el evento del año más intenso que has vivido en cuanto a hardware. ¡En cuanto a hardware! ¡Por parte de una compañía de software!

Con una Apple que filtra (interesadamente o no) la mayoría de noticias a pocas horas de comenzar, y con una Google que este año ha estado descafeinada (aunque como decía este lunes, el Chromecast me sigue pareciendo de lo mejorcito que hay en el mercado), lo que menos te esperas es encontrarte a una Microsoft marcando el pulso de la industria del hardware.

Porque eso es precisamente lo que ha hecho.

Redefiniendo la industria del smartphone

Me guardo la presentación de las HoloLens para una serie de especiales que estoy preparando sobre realidad aumentada y virtual, y paso directamente a los nuevos smartphones de la compañía.

No entraré en detalles sobre sus prestaciones (gama media-alta (ES) y alta, básicamente), con algún añadido curioso (refrigeración líquida, presumiblemente parecida a la que presentaba hace unos meses Fujitsu (EN)) que veremos cómo se porta más adelante, sino en lo que de verdad me importa, que es Continuum.

Microsoft Display Dock

El nuevo Display Dock de Redmond viene a ser ese intermediario necesario para comunicar el smartphone con el resto de periféricos habituales en un entorno de escritorio. El sueño de muchos de nosotros (tener en verdad la potencia de un sistema operativo de escritorio en el móvil), y que por fin parece que empieza a hacerse realidad.

Por supuesto, seguramente con algunas limitaciones, pero al menos me ha encantado ver cómo incluso utilizando el smartphone mientras se hacía uso de Continuum en una pantalla la multitarea no se resentía. Ole por Microsoft, y un aviso a la competencia (especialmente a Apple), que no parece interesada en luchar de tú a tú en un terreno que para bien o para mal parece ya ganado por los de Redmond.

Redefiniendo la industria de las tablets

O al menos haciéndolo sobre el papel. Tenga en cuenta que únicamente puedo guiarme de lo visto delante de una pantalla, y considerando que quien estaba detrás era un comercial muy bien preparado.

Es por ello que debo, aunque me joda, y aunque sepa que lo considero intrascendente, guiarme por las características técnicas y las impresiones de esos primeros vistazos que todos hemos podido tener en el evento.

Y la cita indiscutible es la renovación de la Surface Pro (ES), de la que se esperaba una renovación incremental para volver a ser líder del sector (más teniendo en cuenta la irrupción del iPad Pro, que muchos consideran incorrectamente en el mismo segmento).

La tablet de Microsft, dirigida, como dejaba claro recientemente, a un público específico, llega al mercado con sensor de huella dactilar (la primera propuesta seria que veo al respecto en este nicho de mercado), que espera sacarle jugo a ese Windows Hello (el sistema de autenticación de la compañía basado en la inherencia y el conocimiento) de Windows10.

El TypeCover es otro de esos elementos diferenciales, que los de Redmond parecen seguir empeñados en vender por separado, y que recibía un verdadero lavado de cara y de prestaciones para hacerla seguramente de lo mejorcito en cuanto a carcasas/teclados del sector. Al menos ya lo era la anterior, y seguramente lo sea esta.

Sobre PixelSense (el puntero lápiz) tengo sentimientos encontrados. Por un lado, la propuesta de Apple con el iPad Pro me parece muy adecuada (de nuevo, a falta de probarla), y aquí al final quien se llevará el gato al agua será precisamente aquel que consiga acercarse o mejorar la propuesta de Wacom, el histórico fabricante de tabletas y punteros para diseño, del que un servidor fue cliente asiduo en mi época de “diseñata”.

Básicamente, lo que necesita un puntero para ser verdaderamente interesante es semejarse, en lo máximo posible, a la experiencia que te da un lápiz y una hoja. Y esto requiere a su vez:

  • Que el sistema diferencie cuándo estamos usando el lápiz y cuándo los dedos: Algo que a priori parece resuelto en las propuestas de las dos tecnológicas. La idea es que un servidor pueda pulsar con los dedos en la interfaz para seleccionar elementos, y al momento seguir usando el puntero, sin cortes de experiencia. Y siendo el sistema capaz de discernir cuando esa pulsación es queriendo (he querido pulsar este botón específico de la pantalla) de cuándo es debida a que tengo la mano apoyada en parte de ella (algo normal a la hora de escribir o dibujar).
  • Que haya diferentes sensaciones al pulsar con mayor o menor intensidad: Hasta 1.024 niveles de presión aseguran que tendrá el PixelSense, y creo que con esto a la mayoría nos basta :).
  • Que no haya lag: La latencia es el gran handicap de estos dispositivos. Con el lápiz nada más que tocas el papel queda reflejado. En una pantalla no tiene por qué ocurrir así. Los apaños que parecen estar utilizando es meterle hardware dentro del lápiz, de forma que éste sea en verdad otro dispositivo que está continuamente avisando al sistema a la distancia a la que está. Además, y al menos en el caso del iPad Pro, tan pronto iOS se da cuenta de que vas a usar el lápiz pone el procesador a mil revoluciones, dando máxima prioridad a los sensores de la pantalla. Todo con el objetivo de que a efectos prácticos, el ojo humano no vea la esperable latencia entre el contacto y la acción informática (que seguirá habiéndola toda la vida). Y en el evento juraría que un poco sí que había.
  • Batería: Porque en el momento en el que metes maquinaria al lápiz, este se vuelve dependiente de ella. Aquí me ha llamado la atención la propuesta de Microsoft, con un PixelSense que dicen durará alrededor de 1 año (OMG!), y que no tiene manera de cargarse (ergo es de usar y tirar), lo que me hace pensar que mucho hardware no debe tener dentro…

Redefiniendo la industria de los ultrabooks

Cuando parecía que ya era imposible sorprendernos, descubrimos el SurfaceBook (EN), un convertible 2 en 1 con una pedazo de NVidia GForce en su interior (opcional, ojo), sin lector de huella dactilar (ouch!). El primer ¿ultrabook? de Microsoft, y toda una declaración de intenciones.

 

Por Twitter bromeábamos sobre la cara que debían tener los responsables de HP, Asus y compañía a la vista del que al menos en el papel será el mejor convertible del mercado. En prácticamente todos los frentes, de hecho.

12 horas de autonomía, con una pantalla que se separa del teclado (transformándose en la práctica en una Surface Pro), con una potencia suficiente para correr la mayoría de juegos actuales (o cualquier programa que requiera procesamiento elevado), con teclado de membrana (¿?) y con un sistema mecánico de bisagra para la apertura y cierre que es de lo más sorprendente (y atrevido) que he visto este último año.

Todo viniendo de una compañía que, recalco, se dedica al software.

La duda que me queda es qué tal se comportará ese nuevo touchpad, considerando que históricamente la experiencia de estos en entornos Windows siempre ha estado a años luz de la mostrada por Apple en sus MacBooks.

En todo caso, quizás sea por las expectativas (no esperas que un evento de hardware de Microsoft vaya a sorprenderte como lo ha hecho este último), quizás sea por la mochila histórica (los de Redmond nunca han sido grandes referentes a la hora de enseñar productos al público) o por las propias pretensiones de la industria (no hubo filtración alguna que nos pusiera en alerta), el tanto se lo llevan los de la ventanita.

¿El resto de fabricantes? Hacen bien en ponerse nerviosos. No porque esperemos que Microsoft se vuelva al final una empresa multinivel (que ojo, por músculo podrían), sino porque hay unos nuevos referentes en el mercado sobre cómo hay que hacer hardware. Y las comparaciones (al menos sobre el papel) son odiosas.