Sobre ministerios de la verdad, blogs oficiales y control del discurso

ministerio de la verdad

He estado en India, pero no por ello ajeno a las discusión que estos días se ha estado llevando a cabo por estos lares.

Por si usted está en el otro lado del charco, resumirle que el nuevo gobierno de Madrid ha abierto recientemente un blog llamado Madrid Versión Oficial (ES) en el que espera tener voz en cuanto a aquellos temas que al Ayuntamiento de Madrid le afectan.

Un blog creado con WordPress y una plantilla gratuita, sin tener que destinar partidas presupuestarias millonarias (algo habitual en una política tan corrupta como la española) y con el simple objetivo de desmentir cualquier nueva despotricada por esos medios de comunicación relegados a meros siervos del partido político de turno.

Poco después del anuncio, varias asociaciones de periodistas y oportunistas habituales (ES) han criticado la medida considerándola un intento de controlar la verdad (ES) o incluso un atentado contra la libre libertad de información (WTF!!).

Y mire que un servidor es bastante reacio a eso de que un gobierno (ayuntamiento, partido o lo que sea) intente anteponer su verdad a la del resto, pero es que en este movimiento veo claramente más ventajas que inconvenientes.

Primero, por la sencilla razón de que el Ayuntamiento de Madrid, como cualquier órgano, tiene todo el derecho del mundo (de hecho, recogido hasta en el artículo 20 de la constitución española) a tener voz propia sobre temas que le afectan directamente. Es más, lo extraño es que hayan tardado tanto en llevar a cabo un movimiento semejante, sabedores de que fuera de España esto es ya bastante habitual (EN), y que la corrupción no afecta únicamente a los partidos, sino lamentablemente también a esos mismos que hoy se levantan en armas contra el movimiento.

Segundo, porque precisamente el que haya una voz más en el ciberespacio informativo solo suma, no resta. En un panorama en el que los medios de comunicación han demostrado (en líneas generales, y pidiendo perdón de antemano por generalizar) su inconsistencia y desinformación frente a la nueva generación de medios de información digitales, Madrid VO, como mucho, podrá ser considerado un medio más, sabedores que al menos quien está detrás no oculta su subjetividad y lateralidad política, y que tendrá la presión de un organismo oficial y claro al que representa.

Y tercero, porque el surgimiento de Madrid VO no juega en contra del resto de medios ya en circulación. No es un punto y a parte, un “ahora estoy yo y vosotros vais a desaparecer“, sino un elemento más que el ciudadano tendrá para forjarse su propio criterio.

¿Me quejaría entonces de algo? De un punto, al que incluso defenderé bajo estas líneas. Y ese no es más que esa tendencia a que en un medio solo haya un discurso que valga: el propio.

La decisión de Madrid VO de desactivar los comentarios es, como comentaba, una tendencia cada vez más habitual en medios de información, que frisa precisamente con la retroalimentación informativa que los medios digitales nos ofrecen.

Puede ser entendido (y hasta cierto punto así lo entiendo) como una defensa y control del discurso. Es mi medio, y aquí quien dice “la verdad” soy únicamente yo.

No hay espacio para el debate. Lo que dice Madrid VO (y la mayoría de grandes medios de comunicación, cuidado) va a misa. Al menos dentro de sus fronteras.

Detrás de esta decisión, un detonante habitual, o una excusa, según se vea. Si se permiten los comentarios, y más aún en temas tan subjetivos como política, acaba requiriéndose una moderación.

Moderación que en la que en casos de blogs personales como el de un servidor roba bastante tiempo, pero es todavía asumible. Y que en casos como seguramente le ocurriría a Madrid VO, o a la mayoría de estos medios que hoy se quejan del surgimiento de uno oficial, se vuelve por momentos insostenible.

O permites que los comentarios acaparen el discurso (principalmente, y por la idiosincracia de la comunicación, liderados por trolls), o dedicas única y exclusivamente muchos recursos económicos y humanos en moderar continuamente cada artículo.

Tanto que quizás esa partida presupuestaria se vuelva millonaria no porque has contratado al primo de Pepe para que te haga la web, sino porque necesitas un equipo de moderadores 24/7 encargándose de mantener la casa barrida. Y el día de mañana, en vez de un equipo, necesitarás tres. Y pasado mañana, ocho…

Es por ello que quizás, la postura más asequible de cara a tener una voz digital, pase por sacrificar ese discurso (que reitero, se llevará a cabo fuera, y que en muchos casos es más paja que otra cosa) en pos de un portal a coste prácticamente marginal (algo que como ciudadanos deberíamos exigir), fácilmente mantenible.

No debería verse por tanto como un intento de instaurar el Ministerio de la Verdad de la obra de Orwell en la Comunidad de Madrid, sino simplemente como un movimiento que llega hasta tarde considerando que la sociedad del 2015 no es la misma que la de hace 20 años.

Desde Madrid VO, el Ayuntamiento se encargará de desmentir las habituales falacias que periódicos como LibertadDigital o elPlural (por poner dos ejemplos con diferentes posturas políticas) escupen a sus lectores con la desfachatez de lucir una careta de objetividad.

Una voz más, a fin de cuentas, tan objetiva como puede serlo una administración. Tan a la defensiva como cabría esperar.

Un canal de comunicación de un elemento tan crítico como es el Ayuntamiento de la capital de España. Un espacio para “informar” a sus ciudadanos sin intermediarios, sin tener que pasar por terceros que tergiversen la información.

¿Es un peligro para los medios de comunicación que ya hacían este trabajo? Lo dudo mucho. Y no porque en sí no sea un ataque directo a esos principios tan oxidados que estos periódicos y canales de radio y televisión aún pretenden defender, sino porque lamentablemente, quienes siguen consumiendo su información siguen estando más interesados en consumir lo que quieren consumir, sea real o una pura disasociación premeditada de la realidad.

En todo caso, un buen movimiento para el gobierno de Carmena, que al menos demuestra tener ligeramente más luces que sus antecesores en el puesto.

Ahora falta por ver que en la práctica Madrid VO intente dejar de lado los intereses de su partido político, y defienda los intereses del ciudadano, del Ayuntamiento y de Madrid. Que sea un ejemplo de transparencia, tanto para aquello que interesa que el ciudadano conozca, como para aquello que previsiblemente les hará enojarse.

Porque amigo, esa es otra historia.