Aprovecho que estamos a fin de semana para comentarle un tema que me preocupa desde hace tiempo, y que me ha llevado a realizar cambios en la arquitectura de la web que juegan a favor del derecho de anonimato del lector.
Le comentaba la semana pasada la profunda evolución que ha sufrido Facebook desde aquel portal para estar en contacto con sus amigos hasta el actual imperio de monitorización social. El hecho diferenciador es que es ahora y no antes cuando la red social está preparada para levantar sus murallas, y ya no solo recopilar información de hábitos de usuario en su plataforma, sino en definitiva en cualquier servicio de internet.
La manera que tiene de hacerlo viene de lejos, de cuando empezaron a aparecer los botones de Me Gusta y compartir. Junto con ellos, el administrador debe implementar una llamada a una API gestionada en los servidores de la compañía, que además de aumentar la velocidad de carga global de la página (a fin de cuentas es un script externo), les permite a ellos modificarla a su antojo y conforme la estrategia de negocio vaya avanzando.
Cuando usted da un Me Gusta a la página, el script se encarga efectivamente de archivar ese Me Gusta en su perfil (que a su vez sacará patrones de preferencias respecto al historial de Me Gusta anteriores), pero además guardará información contextual, como es el dispositivo desde donde se ha conectado, la hora, el lugar, de qué otra página viene, qué más ha hecho (mediante cookies) y en resumidas cuentas, un pack de información que es tratada para segmentarle lo más exactamente posible y ofrecer sus datos para una publicidad muy enfocada a sus gustos.
Pasaría lo mismo para todos esos servicios que utilizan la API de logging de Facebook (o Google+), permitiendo al administrador facilitar la labor de acceso a su servicio (a fin de cuentas, es mucho más cómodo hacerlo así que rellenar a mano el formulario y validar el email) y a la compañía ser dueña y señora de todo el tracking interno de la página (de nuevo, gracias a la numerosa información que obtienen de las cookies).
Esto es así, y a priori creo que todos estamos de acuerdo con ello. Si yo doy Me Gusta, entiendo que es que quiero que Facebook (o más bien mis amigos) sepan que algo me gusta, e incluso querría que la propia red me aconseje contenido semejante.
Ahora bien, el problema viene cuando solo por entrar en una página o aplicación, ese algoritmo es capaz de recopilar la misma información. Ahí, y bajo mi punto de vista, se vulnera el derecho de privacidad del usuario, ya que este no ha realizado ninguna acción para que así quede constancia, y el administrador del sistema tampoco entiendo que gana nada (poniéndonos estrictos quizás una ligera visibilidad extra en la red social, pero en todo caso despreciable).
Pensando en ello, y vaticinando ese futuro cercano en el que la monitorización sea básicamente el pilar en el que se sustentará el negocio digital, he decidido modificar en esta humilde morada algunos elementos que imposibiliten (o mermen) el acceso a la información por parte de organismos externos.
Para ello, hay que entender que esto es un blog en el que no hay posibilidad de crearse una cuenta (no hay registro, y por tanto, ahí no pueden meter mano), que todos los usuarios que entran son “anónimos” por defecto, a no ser que se decidan a comentar algo, y que por la idiosincracia del servicio que ofrezco (puramente informativo) así debería seguir siendo.
Dicho esto, los pilares que había que derribar eran los siguientes:
- Botones de compartir: Son el Caballo de Troya de las redes sociales. La mayoría de páginas los implementan tal cual, lo que te permite mostrar el número de Me Gustas, +1s, Tweets y compañía que recibe cada página. En mi caso, he optado porque el algoritmo necesario para su funcionamiento (y de paso para el seguimiento) no se cargue hasta que el usuario pincha en ellos. A efectos prácticos, no dejan de ser una imagen a un enlace que carga en una ventana externa, por lo que puedo estar seguro que quien los pincha es porque quieren compartirlo de verdad.
- Botones de seguir: Normalmente situados en el lateral de la página, permiten al usuario conocer el número de seguidores que tiene la web (o servicio), y hacer lo propio desde la interfaz. Eran uno de los elementos (junto con el slider superior de la home) que más me tardaba en cargar, por lo que he decido cambiarlo por una imagen con mapa de enlaces que de nuevo delega el seguimiento a los dominios de la propia red, sin interferir con los usuarios que navegan por esta página.
- Apartado de comentarios: Todavía tengo en mente algún cambio a este apartado, pero a grosso modo, ahora el algoritmo de Facebook y de Google+ (las dos redes sociales que más seguimiento hacen del usuario) carga únicamente cuando el usuario pincha en el botón inferior de compartir por una de estas redes. Mientras tanto, únicamente se muestra la opción de compartir en el propio blog (la habitual, por otra parte).
¿Está todo el trabajo hecho? Seguramente no. He controlado casi todos los casos, pero me queda cerciorarme de ese tercero en discordia. Los cambios se propagarán a la red CDN el domingo, por lo que durante el día de hoy es posible que aún veáis parte del diseño anterior.
Y espero que este artículo sirva para motivar al resto de administradores a ser más sensibles con los datos que están entregando a los gigantes estadounidenses. Que si es con el acuerdo del usuario, pues adelante. Pero que por lo menos tenga derecho a elegir.
Muchas gracias Pablo por el interés de tus lectores. Admiro lo que haces.
Muchas gracias a vosotros por leerme. Sois la gasolina que mueve este proyecto. Si no no tendría sentido…
Muchas gracias, de verdad.
Pablo, me parecen muy buenas tus propuestas con relación a proteger el anonimato de los usuarios con respecto a su comportamiento de navegación. Pero:
– ¿Crees que para los grandes medios sociales seguirán ofreciendo servicios “gratuitos” si no pueden maximizar la rentabilidad de sus audiencias?
Tenemos que tener claro que desde el momento que una compañía sale a bolsa, pierde parte de su romanticismo y su objetivo prioritario es el de ser lo más atractivas posibles para sus inversores, vamos dar la mayor cantidad posible de beneficios.
Este escenario de maximización se traduce, supuestamente, dentro del modelo hipercapitalista en que nos manejamos, en mejores servicios para los usuarios, por aquello de tenerles cada vez más cautivos dentro de su ecosistema.
– ¿Por qué sigues usando cockies en tu web y sigues recopilando información a través de ellas?
Entiendo que en tu post defiendes limitar el poder de los bit playera, que son los “malos malísimos” en esta película. Pero ¿esta limitación en la captura de información sobre el comportamiento no se debería aplicar a todos los sitios web independientemente de su tamaño? ¿Qué hacemos con la gran cantidad de logs de navegación de las webs que hay almacenados en las plataformas cloud?
Creo que la protección de la privacidad de los usuarios tiene muchas aristas, aunque, como siempre, la mejor forma de avanzar es empezar a caminar. Y tu eres de los que no sólo ven el fallo si no que además propones soluciones
Tienes mucha razón Angel, y está claro que los movimientos de compañías digitales son y seguirán por los mismos derroteros. Como bien señalas, es necesario para una compañía que ha salido a bolsa (a la hora de la verdad, por cualquier compañía) explotar hasta la saciedad su negocio para obtener ese cáliz de oro que representa la independencia y autogestión financiera (no depender de inversiones externas para sobrevivir, y demostrar a los accionistas o participantes que el negocio es sustentable por sí mismo).
Eso no quita que los que no tenemos negocio como tal por esta vía tengamos que apoyar sus movimientos a fe ciega. El objetivo final, tanto de ellos, como de nosotros, es obtener un mejor servicio, pero mientras unos lo proponemos de una manera (puesto que de nuevo, no vivimos estrictamente de ello), otros lo proponen de otra (que pasa por menos control del usuario y más por parte de la compañía).
Sobre lo segundo, varios apuntes al respecto. El propio WordPress, que es el CMS en el que está basada esta web, utiliza cookies. Pasaría lo mismo con varios plugins que tengo (como el propio plugin que avisa que este sitio utiliza cookies). Si las desactivara, ello recaería en una experiencia de usuario mermada (por ejemplo, el anuncio saldría siempre, aunque el usuario lo cerrara, y tendría que meter sus datos cada vez que quisiera comentar).
hoy en día no tengo publicidad (nunca se sabe qué deparará el futuro…), por tanto el único uso directo que hago de las cookies es a nivel estadístico con Google Analytics para conocer mejor al usuario y hacer mis cavilaciones personales sobre la evolución de la página.
Poniéndonos estrictos, cada vez que visitamos una web estamos comprometiendo nuestra privacidad, ya que la mayoría de páginas están alojadas en servidores de terceros y hacen uso de elementos que mal usados podrían servir para la monitorización nociva de los usuarios.
Ahora bien, hay un punto donde al menos yo como administrador puedo evitar, y ese es la monitorización de las plataformas sociales. A nivel de negocio (si es que lo hubiera) ni me va ni me viene, yo mismo como usuario me gustaría tener el control, y a nivel de programación es asequible (eliminar todas las cookies sí que me llevaría tiempo, sin contar con los problemas arriba mencionados). Por ello, ¿por qué no hacerlo?
Creo que el debate debería girar en torno a ¿qué aceptamos como animal de compañía, y qué no? La monitorización puede ser buena si se usa de forma correcta (incluso a nivel de publicidad, como pasa con Facebook o Google). Son los malos hábitos los que hacen que desconfiemos de sus bondades.
Prescindir de todas las nuevas tecnologías por el peligro que ello conlleva solo nos llevaría a un entorno conservador que creo que no interesa a nadie. Es en el equilibrio donde creo que podríamos encontrar el camino a seguir.