artistas fantasma spotify

Raquel R. Incertis, periodista cultural en EL MUNDO, me escribió hace ya unos días con el objetivo de preparar un reportaje sobre un fenómeno, el de los «artistas fantasma» en Spotify. Un negocio bastante gris que está cobrando cada vez más fuerza en la plataforma.

Por si no lo conoces, se denominan «artistas fantasmas» a aquellos creadores que tienen un perfil de artista en la plataforma pero cuya rastreabilidad fuera de la misma es «incierta». En la mayoría de los casos, hablamos de cuentas creadas por terceros con un nombre falso y que tienen como objetivo monetizarse, estando muchas de ellas involucradas en tramas de compra de escuchas.

Se trata de un negocio hasta cierto punto alegal, ya que:

  • Por un lado, Spotify no obliga a identificarse o ser un artista reconocido para subir contenido en su plataforma.
  • Pero por otro, parece muy dudosa la manera en la que muchas de estas cuentas sin presencia digital ninguna (no existe el artista en sí) consigan millones de reproducciones y se acaben colando en listas de reproducción altamente exitosas… sino es «hackeando» el algoritmo de Spotify, cuando no directamente abusando de fábricas de bots.

Me pasó unas preguntas, y como hago siempre por estos lares, procedo a compartir lo que le dije y enlazar al reportaje en cuestión.

¡Empecemos!

¿Cómo cree que afecta el fenómeno de los “artistas fantasma” al alcance de los músicos independientes? 

A ver, siendo estrictos el alcance que tienen los músicos independientes en la plataforma ya es de por sí bajo. Y te lo dice alguien que tiene una empresa que se dedica a la presencia y reputación digital, con varios clientes que son grupos de música.

La mayoría de grupos que no tienen una discográfica potente detrás, no llegan a conseguir ni tan siquiera monetizar sus reproducciones, y los últimos movimientos de Spotify parecen encaminados a que las barreras de entrada sean cada vez mayor.

¿Afectan los artistas fantasma» a los verdaderos músicos independientes? Pues bueno, afecta igual que le afecta a cualquier negocio el posicionamiento en una plataforma cuando hay unos creadores de contenido que están jugando con otras reglas (o que directamente se las saltan).

El problema de los artistas fantasma no es, per sé, que haya algunos muy exitosos, sino el cómo han conseguido llegar a ello.

Para cualquier creador de contenido, el tener detrás una comunidad es pilar fundamental de su éxito. Sin embargo, ahí tienes a esos artistas fantasma, de los cuales no hay información alguna de su existencia más allá de Spotify, y obteniendo millones de reproducciones mensuales por haber conseguido colar alguna pista en alguna lista de reproducción exitosa.

¿Que detrás puede haber alguna discográfica, algún productor, algún artista o incluso algún listillo con herramientas de inteligencia artificial produciendo canciones como churros y en base a lo que sabemos que funciona en cada momento (pistas de más de 45 segundos y estilos ambient o LoFI, por citar dos típicos)? Pues mira, así funciona el mercado, amigo.

Otra cosa es que joda ver a grupos y artistas que de verdad están haciendo las cosas bien (generando esa comunidad y dedicando tiempo en invitarles a que los escuchen en la plataforma con estrategias de presencia digital y offline) y tengan que competir contra muchos de estos «artistas» que usan fábricas de bots para inflar las escuchas mensuales, y colarse por tanto en las listas de reproducción más exitosas.

¿Por qué consiguen tantos millones de oyentes y reproducciones mensuales estas canciones breves y repetitivas dentro de las playlists predefinidas de Spotify? 

En principio cualquier canción puede acabar en una de las listas de reproducción predefinidas de Spotify… si los algoritmos y su equipo de moderación considera que dicha pista tiene potencial de ser muy exitosa (cuenta con un buen número de escuchas mensuales, ofrece justo lo que Spotify entiende que busca esa tipología en particular de usuario…).

El tema es ese: ¿Cómo llegan a tener tantísimas reproducciones ANTES de aparecer en estas listas predefinidas?

Puesto que, recalco, no son artistas reales, y por tanto no pueden haberse apoyado en una comunidad de fans que ya están buscándolos activamente en la plataforma.

Y esa fórmula pasa por inflar artificialmente las reproducciones mediante la compra directa de miles de cuentas premium que están día y noche reproduciendo sus listas, cuando no contratando servicios que se encargan de hacer esto por «nosotros».

Así tenemos casos sonados históricos como el de las listas de reproducción Soulful Music y Music From The Heart, formadas por centenares de canciones de artistas fantasma, y que en 2017 consiguieron posicionarse como dos de las listas más escuchadas de EEUU. Detrás, según una investigación publicada en el Music Business World (EN), estaba una entidad búlgara que llegó a facturar en pocos meses más de un millón de dólares en royalties. Esta organización habría comprado 1.200 cuentas premium de Spotify, y las tuvo durante meses reproduciendo sin parar para inflar el número de reproducciones, y con ello conseguir que, en efecto, empezaran también a llegar usuarios reales.

Otro caso sonado fue el del artista Dieter Huber, que veo que sigue teniendo varios años más tarde cerca de 200.000 reproducciones mensuales (EN), con varias canciones que superan el millón de escuchas… y que nadie conoce, al no haber ningún registro de artista con este nombre en Internet.

En su día varios medios hablaron sobre su caso, y parece claro que quien esté detrás consiguió colocar estas canciones mediante la compra de reproducciones y la inclusión de las mismas en listas de reproducción exitosas en plataformas que se dedican a esto, y que de nuevo, usan centenares de bots de cuentas premium que ofertan a cualquier interesado.

En una que acabo de revisar para responderte, me ofrece 100 nuevos seguidores, 1000 reproducciones mensuales y 250 guardados por menos de $30.

Adjunto el pantallazo:

compra seguidores

Hace unos meses analicé cómo funciona el algoritmo de Spotify publicando una pieza en la que lo explicaba en profundidad basándome en la estrategia que estaban siguiendo los fans de BTS, la llamada K-Pop army.

En él, explicaba cómo estos miles de seguidores (reales en este caso, pero esto mismo se puede aplicar a las fábricas de bots) engañaban al algoritmo de spotify inflando con millones de reproducciones fantasma (no había nadie realmente escuchándolas) a sus grupos, y con eso conseguían que estos ganaran más dinero y se colaran además en las grandes listas de reproducción de la plataforma, con lo que conseguían también mayor visibilidad.

La estrategia es exactamente la misma con los artistas fantasma. Solo que estos, al no contar con esos fans tan dedicados, tienen que invertir recursos en conseguir lo mismo mediante servicios de terceros o argucias de la más diversa índole.

¿Cómo de rentable resulta este negocio para las discográficas? 

Recalco que no solo hablamos de discográficas. Es probable que una parte significativa de estas cuentas estén gestionadas por productoras e incluso por otros artistas que han visto negocio en esto de crear música en tendencia.

De hecho, probablemente haya no pocos artistas fantasma que tienen detrás a artistas conocidos que quieren monetizar su creatividad… pero produciendo canciones que quizás con su marca conocida no están dispuestos a crear.

Hablando en números, se calcula que de media los creadores ganan 0,002 dólares por canción reproducida en la plataforma, así que si consigues colar alguna con un millón de reproducciones mensuales, estamos hablando de $2000 al mes. Por una única canción…

Obviamente, llegar a eso requiere una inversión inicial más que considerable (recordemos que hablamos de artistas que no tienen comunidad alguna creada a su alrededor), pero por la propia economía en escala de cualquier sistema con bots, puede que a la larga repercute en no pocos beneficios.

Mira si no el caso de esos belgas que te comentaba antes…

Y por cierto, en este caso está claro que Spotify NO está interesada en estos usos indebidos de su plataforma. Lo digo porque hay por ahí algunos que aseguran que podría ser la propia Spotify la que crea este tipo de perfiles y canciones para tener mayor catálogo.

Piensa que Spotify es un negocio deficitario desde su creación. Y esto, con el paso del tiempo no ha hecho más que ir a peor.

De hecho, es esta la razón principal de por qué Spotify lleva unos pocos años fomentando su uso para consumir podcast (mi podcast lo tengo subido ahí por lo cómodo que es la plataforma para los creadores). Y solo por un motivo: A diferencia de las discográficas, los podcasters NO cobramos royalties :).

¿Qué impacto tiene este tema sobre los derechos de autor? 

Pues a ver, depende.

  • Si el contenido ha sido creado por esa persona u organización que está detrás del perfil del artista fantasma, exactamente el mismo impacto que cualquier otra obra creada por un artista. No hay diferencia alguna presuponiendo que dicha persona u organización quiera licenciarla (en ese caso va a tener que registrarla bajo alguna figura legal, lo que podría exponer su identidad).
  • Si el contenido ha sido generado por IA, la cosa se complica: Como ya expliqué en su día, no queda del todo claro todavía quién tiene los derechos de creación de una obra cuando esta está asistida parcial o totalmente por la IA. ¿Es el creador que usa la herramienta de IA? ¿Es la herramienta de IA? ¿Y qué hay de los artistas que ayudaron a entrenar, seguramente sin conocimiento y sin haber cobrado por ello, a esa IA que ahora ha creado esta obra? Ahí estamos aún en una suerte de vacío legal mientras la UE y los respectivos organismos regulatorios se pronuncian.
  • Si el contenido fue creado por terceros, pues dependerá de la licencia con la que se publicó dicho contenido, y la vigencia de la misma. Podemos incluso complicar más las cosas hablando de versiones y covers, pero la situación en todo caso es la misma de la de cualquier otro creador de contenido en Spotify. Si usas contenido de terceros, tienes que asegurarte de que puedes hacerlo legalmente… o jugarte el que el día de mañana acabes en los juzgados.

¿Cómo va a heterogeneizar la industria musical el uso de la Inteligencia Artificial? 

Pues buena pregunta.

¿Cómo lo va a hacer, de hecho, el resto de industrias sean del ámbito que sean?

Si me preguntas a mi, supongo que al final asumiremos que la IA es una herramienta más, y como tal, entenderemos que lo que creemos con la IA es en esencia una creación del individuo. Es decir, que el sujeto creador es quien está a los mandos, y no la inteligencia artificial.

Otro tema está en si vamos a aceptar que estas grandes empresas que han surgido gracias a explotar, en algunos casos sin permiso y de manera totalmente ilegal, datasets que no eran públicos con millones de fuentes artísticas, deban salirse con la suya.

Ahí tienes el caso de OpenAI, la gran empresa detrás de productos como ChatGPT, y que recordemos hace menos de un año se dio a conocer como una organización sin ánimo de lucro que explotaba como si fuera un proyecto académico datasets privados.

Ahora factura millones, es una organización con ánimo de lucro, y por supuesto no quiere ni oír hablar del pequeño detalle de que está donde está gracias a lo que hizo en el pasado…

Enlace al artículo que acabó publicando el medio (ES/muro de pago). También puedes leerlo en PDF (ES/PDF).

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