Llevaba ya un buen tiempo con este artículo a medio escribir, así que he decidido actualizarlo con algunos movimientos más recientes y publicarlo hoy.

El caso es que esta semana he tenido una llamada con un compañero que me explicaba su situación:

Llevo ya cosa de un año en búsqueda activa de trabajo, y no hay forma.

Ayer vi un anuncio de una empresa de formación por Facebook que ofertan un máster de programación de 24 semanas por 12.000 euros, con la ventaja de que realmente tú solo pagas 3.000. El resto te lo descontarán cuando empieces a trabajar de tu salario, y si pasan más de cinco años y no te han o has encontrado un puesto de programador donde cobres más 20.000 anuales, no pagas nada.

Además, aseguran que tienen un 96% de alumnos que han encontrado trabajo de programador.

Dicho así, suena genial, ¿verdad?

Accedes a priori a una formación bastante cara, pero muy especializada en las competencias que necesita una empresa del sector tecnológico. Y la propia compañía que da la formación tiene la presión de conseguirte un trabajo para poder, en efecto, recuperar esa subvención que te dieron.

El tema, al menos en este caso, es que todo lo demás olía mal.

  • Primero porque lo encontró por publicidad en Facebook, y ya sabemos que eso debería darnos confianza cero, ya que CUALQUIERA puede vender lo que le de la gana en Facebook Ads, fraudes incluidos.
  • Le llevaron a una landing page con decenas de testimonios de supuestos ex-alumnos, por supuesto todos ya bien posicionados en la industria. Que puede ser verdad, ojo, pero como ya expliqué en profundidad en el artículo en el que hablaba de los gurús que viven de vender cursos sobre cómo montar negocios de éxito, también hay que considerar que muchos de esos testimonios son pagados, tanto dentro de su página, como lo que encontremos por Internet.
  • Escribió que estaba interesado, y en apenas media hora le llamaron para venderle la moto. De nuevo algo que podría pasar, pero hombre, en tan poco tiempo llama la atención (es que no andan muy ocupados, vaya).
  • Para entrar en el máster, por supuesto, tiene que pasar un proceso de selección… que se basa en una reunión con un técnico por videollamada y otra con recursos humanos. Si quería hasta se podía hacer esa misma tarde, ya que la convocatoria se cerraba en tres días. Vamos, ¡qué casualidad oye! Ese sentimiento de urgencia que tan pronto se utiliza en marketing, como es pilar base de cualquier campaña de ingeniería social.

Al final, y por recomendación mía, pasó del tema. Como le expliqué no es la única empresa que ofrece este tipo de subvenciones, y es que desde hace unos años para acá han empezado a aparecer hasta debajo de las piedras academias de formación que ofrecen másteres low cost o formaciones exprés, y que aseguran tener unos porcentajes de exalumnos con trabajo bestiales.

Vamos a ver qué tienen en común, y en qué debes fijarte para decidirte por uno u otro.

Sobre los másteres low cost y la formación exprés

Hay, principalmente, dos tipologías de esta nueva hornada de formaciones no regladas:

  • Máster low cost: Se ha puesto de moda llamar máster, o MBA en el caso de formaciones enfocadas a negocio, a formaciones que realmente no dejan de ser cursos intensivos sobre una materia en particular. Lo que ya hace tiempo en el mundillo técnico conocemos como bootcamps. Normalmente hablamos de formaciones que se pueden hacer presencial o remotamente, de forma intensiva (incompatible con un trabajo con horario tipo) o a media jornada, y muy enfocados a preparar al alumno en competencias que las empresas ahora mismo requieren, además de tener un precio muy inferior a la formación reglada.
  • Formaciones exprés: Son lo mismo que lo anterior, pero haciendo hincapié más en la parte temporal (en X semanas estarás trabajando de tal cosa), y a precios considerablemente mayores.

Y ojo, los hay que funcionan y los hay que no. Más que nada porque como todo en esta vida lo más importante de una formación es que TÚ le saques partido. Por tanto alguien que de verdad está motivado y concienciado en la necesidad de formarse en algo para trabajar, va a obtener éxito si le dedica el tiempo suficiente tanto si paga un «máster» de estos, como si estudiase una carrera o se formase por su cuenta en Internet.

La diferencia es que:

  • En una formación reglada le enseñarán conocimientos básicos para tejer una base de conocimiento robusta. Cosa que lleva bastante tiempo (4 años para carreras, 2 para FPs).
  • En una formación gratuita buscando recursos por Internet, al propio problema que supone invertir el tiempo en buscar dichos recursos, se une la responsabilidad de que todo depende del alumno. Ergo, se suele tardar más aún.
  • En una de estas formaciones no regladas el objetivo no es tener un buen colchón de conocimiento, sino únicamente picar de las herramientas (los outputs) necesarios para desempeñar un trabajo en particular. Ergo suelen salir mejor preparados para el trabajo que alguien de carrera… a cambio de tener menos competencias para escalar en el futuro (no hay base en la que asentar esos conocimientos).

Hasta aquí todo perfecto. Cada modelo educativo está enfocado a un perfil distinto, así que bienvenidos sean.

Los problemas surgen cuando en este tercer grupo se empieza a ofertar cosas que directamente son mentira, enfocándose porque son conscientes que funcionan en perfiles necesitados como el de mi compañero.

La publicidad que hacen es claramente pretenciosa

El mejor caso lo tenemos en ThePowerMBA, una de las empresas de supuestos MBAs más conocidas de por aquí, en cuyas campañas aseguran que tienen de profesores a CEOs como los de Youtube, Shazam y compañía. La realidad, como sacaba a relucir hace ya unas semanas uno de sus supuestos profesores, es que es directamente mentira (ES). Consideran profesores a gente que a lo mejor ha grabado un vídeo pagado contando su historia, o incluso, en el caso de gente tan famosa, porque LOS MENCIONAN en alguna clase.

Que se mire por donde se mire, están mintiendo.

Lo que no quita que haya gente, de nuevo, a la que sus supuestos másteres les han funcionado.

Por lo mismo que dije antes: pueden dar una buena formación, pero venden una idea que no es real, y para colmo quieren hacer parecer que su formación es en efecto un máster.

Lo que me lleva a hablar del segundo punto.

Un máster o un MBA no es esto

Queda genial poner en el currículum que tienes un máster o un MBA, pero lo cierto es que con estas palabras se denominan ÚNICAMENTE a las formaciones regladas pos-universitarias. PUNTO.

Y ojo, que un servidor ha hecho un «máster en ciberseguridad industrial» impartido por la Universidad Carlos III y un «MBA in Business Development» impartido por la Universidad de Alcalá. Dos títulos ofertados por universidades, pero NO REGLADOS.

¿He aprendido lo mismo que si hubiera hecho un máster y un MBA oficial? Pues seguramente no.

Pero además, ¿me han servido a nivel profesional tanto como si hubiera hecho los oficiales? Ya te digo yo que no.

Algo que se ve sobre todo en el caso de los MBAs. Hablamos de formaciones que por su propia ideonsicrasia son muy caras. El mío costó 8.000 euros, y afortunadamente me lo pagó de aquella la compañía en la que trabajaba (Telefónica I+D). Pero es que tranquilamente pueden llegar a costar 25.000, o incluso los 300.000 dólares que llega a costar cursar un MBA en universidades de prestigio como Standford u Oxford (EN).

¿Que por qué son tan caros? Pues sinceramente, porque pagas por pertenecer a esa élite. Porque en un MBA lo que buscas no es solo el conocimiento, sino los contactos. Y si el resto de los alumnos ha pagado 300.000 dólares para estudiarlo, significa que son gente que probablemente viene de una familia de bien, o que ha hecho mucho dinero con los negocios. En ambos casos son perfiles que te interesa tener de amigos a nivel profesional :).

Por eso cuando veo por ahí que ofrecen un MBA o un máster de 300 euros, como recientemente se ha subido al carro Google (EN), me entra la risa floja. Eso o esa proliferación de MBAs que se imparten en remoto… Aprenderás más o menos (ya sabes, depende de ti), pero ten claro que cuando salgas no eres magister, simplemente tienes un curso para poner en el currículum.

Aseguran tener porcentajes increíbles de ex-alumnos con trabajo

La tercera pata de la estrategia de buena parte de estas formaciones. En sus campañas publicitarias sacan pecho asegurando que el 9X% de sus alumnos han conseguido trabajo bien remunerado tras cursar sus másteres. Algunos incluso te aseguran que conseguirás trabajo, como si esto fuese pagar y ya está.

La realidad, como suele pasar, es muy distinta. Y vuelvo a mencionar otra pieza en la que hablaba de los cursos creados por vendehumos.

  • Muchos de esos ex-alumnos que han conseguido su trabajo… no son más que ex-alumnos que están haciendo PRÁCTICAS en empresas.
  • Se llega hasta el punto de que hay por ahí algunas formaciones bien conocidas que consideran alumno con trabajo el que consigue trabajar gratis para un cliente. Algo que la propia formación enseña como proyecto fin de máster:

Vete a tal negocio y ofréceles gratis tu trabajo a cambio de que cuando empece a verse resultados, puedas ponerlos de ejemplo frente a otros potenciales clientes a los que ya sí les cobrarás por tus servicios.

Puede que la empresa de formación tenga, en efecto, una buena bolsa de trabajo. Sin ir más lejos yo conozco cómo funcionan en IronHack. He hecho algunos de sus bootcamps, y conozco a un compañero que pasó de ser minero a desarrollador en Barcelona gracias a una de sus formaciones.

Ahora bien, el que cuenten con una buena bolsa de empleo no significa que mágicamente vayas a conseguir entrar en esa industria. Hablamos de formaciones intensivas, en las que vas a tener que currártelo mucho para ser los mejores, y que entonces sí, probablemente, acabes saliendo de la formación con un trabajo remunerado de becario.

Teniendo en cuenta, eso sí, que hablamos de formaciones relativamente caras (las de IronHack rondan los 7.000 euros), en las que simplemente por el hecho de haber desembolsado esta cuantía ya sabes que hay un porcentaje bastante significativo de alumnos que van a hacer todo lo posible para ser los mejores. Ergo una competencia mayor que la que probablemente te encuentres en carreras y FPs.

¿Recomendaría hacer un máster low cost o una formación exprés?

Dicho todo esto, y por raro que parezca, hay casos en los que por supuesto la recomendaría.

Me parece que, siempre y cuando estemos ante buenas formaciones, con una buena bolsa de empleo y con unos controles de calidad ampliamente reconocidos y una trayectoria ampliamente demostrable, puede ser una gran opción para saltarse algunos pasos y acceder al mercado laboral que si sigues el camino tradicional te va a llevar unos cuantos años.

Eso sí, primero infórmate de las credenciales de esa formación:

  • Busca opiniones por Internet de la empresa y la formación, más allá de los artículos patrocinados y las valoraciones y testimonios comprados.
  • Escribe a trabajadores de las empresas supuestamente adscritas a las bolsas de trabajo preguntándoles si tienen algún compañero en la oficina que haya llegado de esa formación, para poder preguntarle de primera mano qué opinión tiene al respecto.
  • Busca en plataformas como LinkedIn a gente que ya lo haya cursado para ver en qué puestos dicen estar y que te den su feedback.

Es muy fácil poner unos cuantos logos en tu página y pagar a algunos para que digan bondades de tu formación. Como igual de fácil es dedicarte una tarde a comprobar que en efecto lo que dicen es o no cierto.

Y para terminar, quería recordar que sobre todo en sectores tecnológicos como el nuestro hay un atajo aún más rápido que el de estos cursos: El de sacar adelante tú mismo proyectos empresariales.

Como ya expliqué, tanto para trabajar en la industria del marketing como para trabajar en desarrollo y seguridad informática lo que te van a pedir es que demuestres que tienes conocimiento. Y no hay mejor forma de demostrarlo que habiéndole dedicado horas a crear una marca personal, con un blog en el que compartas lo que vas aprendiendo y/o con proyectos tuyos o creados para terceros que se puedan mostrar a un potencial reclutador.

Algo que, por ejemplo, muchos bootcamps toman como máxima, centrando todo el currículo en que el alumno salga de la formación teniendo un proyecto propio presentable.

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