publi documental netflix

HIstóricamente hemos defendido por esta santa casa eso de que si no pagas por un servicio, el producto eres tú.

Algo que sabemos que se cumple al dedillo en prácticamente todo negocio e industria donde queramos mirar.

Sin embargo, con el auge de los servicios de streaming bajo demanda, entramos en otro escenario aún más inquietante: Aunque pagues por el servicio, el producto sigues siendo tú.

Algo que llevamos viviendo en algunas industrias en particular durante hace ya unos cuantos años (¡Hola operadores de telecomunicaciones!), pero que cada vez queda más palpable en la industria audiovisual.

Pagamos alrededor de 18 euros al mes en casa por la cuenta de Netflix (sí, pagamos por tener 4k, somos gilipollas). Y aún así, estamos expuestos a un product placement cada vez más intenso.

Uno que, por cierto, nos comemos con patatas sin rechistar.

Las plataformas de streaming como canales publicitarios

El caso de Space X es, cuanto menos, reseñable.

Como recordarás, el año pasado vivimos una de esas «guerras» marketinianas por ver quién era la primera empresa en llevar a turistas espaciales… al espacio.

Había dos principales contendientes:

  • Elon Musk con la misión Inspiration 4 de Space X.
  • Jezz Bezos con su compañía de cohetes.

Fíjate que la forma en la que defino a cada uno es ya, per sé, representativa.

  • De la campaña mediática de Elon Musk me he quedado hasta con el nombre de la misión.
  • De la de Jezz Bezos, sin hacer la trampa de ir a buscar en Google, ahora mismo no me acuerdo ni de cómo se llama su compañía aeroespacial.

Todo gracias a que un servidor, como varios millones más, nos comimos con patatas ese documental en seis capítulos de Space X, a razón de 3 capítulos con el pre, y otros 3 a la vuelta de los turistas, que se publicó durante esa época en Netflix.

Bajo el título Cuenta Atrás: La misión espacial Inspiration4, se encuentra un publi-reportaje magnífico, con un storytelling perfectamente diseñado para que sea hasta emotivo, y que a muchos nos mantuvo pegados a la pequeña pantalla durante las casi 6 horas que dura la obra al completo.

6 horas de meternos una y otra vez en el cerebro lo superior que era Inspiration4, y por ende Space X, y por ende Elon Musk, a las «otras propuestas» que hay en el mercado para esta odisea.

Todo, por cierto, tratado con muchísimo respeto. En ningún momento se menciona a ¡Blue Origin! (mira, me ha venido ahora a la mente el nombre de la de Bezos), pero sí se deja claro en más de una ocasión que esa es la primera que realmente lleva turistas al espacio, zanjando el debate que hubo sobre si el viaje de Blue Origin realmente se puede considerar o no viajar al espacio (según con qué sistema de medida lo contabilices, se quedaron dentro de la atmósfera o en una órbita baja, y fueron unos minutos, no los tres días que duró la de Musk).

Pues recientemente Elon Musk ha vuelto a repetir la jugada, esta vez con el documental «Regreso al espacio». Nuevamente, otra vez un publi-reportaje, ahora centrado en el multimillonario y su visión, que millones de personas nos hemos nuevamente comido con patatas.

Perfecto, magnífico, con unos valores de producción altísimos.

Pero no deja de ser un product placement de guión. Todo él.

Una oda al ego de Musk. Por el que, te recuerdo, algunos hemos pagado 18 euros.

Las ventajas (y los retos) de ser la plataforma líder

Creo que a estas alturas sobra decir que Netflix sigue siendo la que parte el pastel en la industria, con alrededor de 222 millones de suscriptores tenía al menos a finales de 2021, cuando presentaron los últimos informes de transparencia.

Con cada vez más competencia (Disney+ se les acerca cada vez más, y por ahí tenemos a Amazon y HBO también), y por tanto, con una presión más que considerable, que se refleja en su desproporcionada inversión anual en producciones propias y compra de las de terceros, y que no se refleja tanto a nivel de crecimiento (en 2021 creció menos de la mitad que en 2020, y de hecho tanto Disney+ como HBO Max sufrieron un fuerte impulso).

Todo estos números, y el cada vez más maduro mercado del streaming, podrían ser las razones para que Netflix estuviese centrando el tiro en reducir costes internos (parece estar enviando avisos a sus trabajadores para que moderen el gasto diario (EN)), limitar el uso de cuentas compartidas (parece que ya están trabajando en un futuro bloqueo por IPs (EN)) y valorar incluso la opción de meter anuncios (EN).

Dentro de este último grupo, lo que está claro es que acuerdos como el que muy probablemente ha firmado con Space X con la publicación de estos publi-reportajes, serán cada vez más habituales y altamente buscados por la compañía.

Una manera sencilla de sacar unos cuantos millones más, y a la vez entregar a la plebe, que ya pagamos, contenido publicitario encubierto que nos comemos encantados.

Edit dos días más tarde: Ha sido publicar esto y que Netflix de a conocer que por primera vez en una década ha perdido clientes, hundiéndose en la bolsa. ¿La solución? Como adelantábamos, abrazar la publicidad con una cuenta nueva más económica y cobrar a los usuarios que comparten cuenta.

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