La semana pasada hablé del que para mi era el principal reto que se debe plantear cualquier gran empresa cuyo modelo de negocio está basado en los datos: cómo ofrecer control al usuario sin merma en el valor de los insights que son capaces de realizar con esa información.

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El cambio de paradigma ha quedado más que reflejado en ese Google I/O que, como en los últimos años, está más centrado en la inteligencia artificial que en los productos de la compañía, y que sin lugar a dudas marca un antes y un después.

Y de todo lo comentado en la conferencia, tenía pendiente hablar de un tema que seguramente te ha pasado desapercibido: El Nest Hub Max (EN).

¿Qué no sabes de qué hablo?

Pues básicamente este Hub es la enésima propuesta de la compañía por competir en el mercado de los asistentes del hogar, que por ahora lidera (y quizás por poco tiempo) los Alexas de Amazon.

  • A nivel de hardware, hay pocas novedades. Es, a efectos prácticos, una tablet que estará continuamente conectada a todo el entramado de dispositivos de Google que tengamos por casa, con Assistant como cabeza pensante, y acogido a ese interés que parecen tener cada vez más familias por meter en el hogar dispositivos de Ambient Listenning and Seeing.
  • A nivel de software, de nuevo, poco más que contar. En efecto tendremos una tablet «inteligente» que tan pronto nos puede ayudar con una receta de cocina, como mostrarnos quien ha llamado en la puerta de casa, o resolver alguna duda en una conversación con nuestra familia.
  • A nivel de negocio, como mucho mencionar la estrategia de Google por unificar toda su familia de asistentes bajo la marca Nest, que ya cuenta con muy buen posicionamiento en domótica, y que en su día fue comprada por Google cuando «únicamente» ofrecían un termostato inteligente.

Que vaya, no tiene nada de nuevo… a excepción de un pequeño detalle que me ha encantado. Y es que la webcam que monta el dispositivo tiene un botón físico para activarla o desactivarla.

Que te puede parecer una soberana gilipollez, pero rompe de facto una de las principales dudas que algunos tenemos sobre estos dispositivos: ¿cómo saber si realmente cuando no los estoy utilizando no me siguen grabando?

Es, además, un tema al que ya le dedicamos una pieza.

Para un servidor los asistentes del hogar del día de mañana deberían tener un botón de bloqueo, de manera que sea el usuario quien decida si los deja siempre escuchando (tanto voz como cámara) o si prefiere que solo puedan escucharte cuando nosotros proactivamente los activamos.

Que no me vale que en efecto hasta que no oye ese «Alexa» o «Siri» o «Ok, Google» no empieza a grabar (no se almacena nada, ni en local ni en los servidores de la compañía), pero está claro que para llegar a ello, tiene que estar escuchando constantemente.

Y sí, escuchar no tiene nada de malo si esos datos no se almacenan ni se procesan. Pero aún así es algo que, recalco, no tendría por qué ser así.

Utilizo el Assistant de Android, pero solo cuando yo lo abro, ya que por defecto tengo desactivado el Voice Match. Y así me gustaría que siguiera ocurriendo con todos los dispositivos.

Pese a que entiendo que las interfaces de voz son el futuro de la interacción en el día a día.

Que los Next Hub den la opción física de tapar la cámara es una gran noticia.

Mi ordenador lleva siempre puesta una de esas pegatinas que bloquean la webcam(ES), y de hecho esto lo llevaba incluso en mi anterior smartphone (en el nuevo no lo tengo porque sinceramente aún no me he parado a comprarla).
Es más, en mi escritorio utilizo una webcam externa… que está conectada al portátil mediante un hub de USB (ES) que tiene botones de activado/desactivado, de forma que soy yo quien decide cuándo está activa y cuándo está desactivada por hardware (si no le llega corriente, estoy seguro de que no está funcionando), no solo por software.

No cuesta absolutamente nada poner este control físico para el usuario, y de paso, evitamos que si el día de mañana este dispositivo es comprometido por terceros, podamos como mínimo tener bloqueada la imagen.

Que no solo es por «desconfiar» del fabricante, sino porque con algo tan sencillo nos quitamos de en medio un riesgo más.

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