Otro frente ganado contra el DRM: XBox One

Lo había comentado de refilón en una de las últimas entradas en las que debatíamos sobre esa tendencia cada vez más en auge de ofrecer diseño como evolución tecnológica, y es que Microsoft le había puesto en bandeja a Sony la victoria en la batalla de videoconsolas (y a fin de cuentas del dominio del salón) por la inclusión de unas medidas de DRM totalmente desproporcionadas.

DRM XboxOne

Ya habíamos visto casos semejantes, que se escusaban en necesidades tan absurdas como mejorar la experiencia de usuario o por necesidades del hardware, pero no hay que ser muy listo para saber que se trata de un asalto a los derechos de los consumidores, y la peor forma de combatir la piratería.

Llegados a este punto, me gustaría señalar varias características del caso:

  • Microsoft presenta la Xbox One antes que PS4: una situación que tiene sus pros y sus contras. Por un lado, eres el primero en llegar y acapararás toda la atención. Pero por otro, desvelas tus puntos fuertes y los flacos, que pueden ser utilizados en tu contra por la competencia, como ocurrió esta vez, con una magistral estrategia de marketing por parte de Sony donde se lanzaron eslóganes tan resultones como efectivos:
    • La PlayStation4 es una videoconsola: Más claro agua. Si buscas un centro de ocio, quédate con la Xbox One, que nosotros lo que vendemos es una videoconsola para hard gamers. Rompe así con esa necesaria evolución que ha de sufrir la industria para adaptarse a los nuevos tiempos, apostando por el usuario intensivo frente al ocasional.
    • Así de fácil se presta un juego: Sony sacaba a las pocas horas de la presentación de la Xbox One un spot (EN) que atacaba directamente a uno de los puntos flacos de la competencia, la imposibilidad de compartir juegos como se ha hecho toda la vida, y usaba el sarcasmo de la mejor manera posible. Tan sencillo como quedar con tu amigo y dárselo.
  • El dinero manda: La PS4 costará 100 euros menos que la Xbox One, lo cual ya de por sí es una clara victoria económica.
  • Centro de ocio o dispositivo específico: Es otro de los puntos candentes de la nueva generación. Microsoft ha apostado por lo primero, lo cual va acorde con las necesidades reales del mercado. Por su parte, y como era de esperar, Sony le da la vuelta para acercarse al usuario intensivo, que poco a poco encontrará más y más puntos beneficiosos en el PC e irá perdiendo interés en un dispositivo específico para esa labor.
  • Una consola conectada 24 horas: Llegamos a la caja de pandora. La Xbox One debía estar conectada al menos una vez cada 24 horas para que pudiera validar qué juegos eran originales y cuales prestados. En caso contrario, no se podía jugar. La imposición de un DRM tan brutal que simplemente no tiene cabida en el mercado.

La compañía ha acabado por tragarse el orgullo y ofrecer lo que todos los consumidores quieren: la abolición de un DRM que no hace más que restringir las propias funciones y flexibilidad de la consola. Con los nuevos cambios, tenemos que:

  • Será necesario conectarse una sola vez por videojuego. En esa conexión Microsoft comprobará si estamos ante un título original o pirata, y a partir de entonces, no será necesario volver a hacerlo.
  • Los juegos se podrán prestar de la misma manera que se ha hecho hasta ahora (en mano, y a quien quieras, las veces que quieras).
  • Adios a las restricciones regionales. Otra soberana estupidez que han visto oportuno solucionar. Ya podremos jugar a juegos de otros países, que pueden o no salir en el nuestro.
  • No habrá préstamos digitales. Aunque podremos comprar y jugar con juegos descargados, no podremos prestarlos digitalmente. Aquí sale a relucir la cabezonería de Ballmer nuevamente.

A la vista de las decisiones tomadas por la compañía, me asaltan varias cuestiones:

  • ¿Dónde se ha quedado esa aparente restricción de hardware que los obligaba a incluir el dichoso DRM? En ningún lado, puesto que nunca ha existido. El DRM se incluye por el propio interés de la compañía en ganar más billetes, así de sencillo. Pueden engañar a unos pocos, pero a la vista está que las nuevas generaciones vienen con los deberes hechos, y resultan más complicados de engañar.
  • ¿Cómo sentará en el mercado las nuevas después del fracaso de su presentación junto con la competencia? Arduo trabajo le queda a Microsoft si quiere luchar en igualdad de posibilidades contra Sony en esta generación, porque el mal ya está hecho. Y además, quedan pendiente esos 100 euros de diferencia que pueden marcar una diferencia moral de cara a la toma de decisión en la tienda.