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euro digital

Creo que a estas alturas sobra decir que existe, desde prácticamente todos los gobiernos, una animadversión al paradigma de las criptomonedas.

O mejor dicho, a la descentralización que supone un sistema económico virtual.

Prueba de ello es que estos últimos años, y salvando contados casos como el de países de la importancia (económica, se entiende) de El Salvador, Honduras, las Islas Fiji o Senegal (ejem, ejem), lo cierto es que los movimientos gubernamentales a lo largo y ancho del mundo han sido claramente hostiles al crecimiento de esta economía alternativa.

Y razón no les falta, por supuesto.

A fin de cuentas, de democratizarse, estaríamos hablando de que el gobierno perdería el control de su bien más valioso: el valor de la moneda.

Un valor que se modifica según los intereses del gobierno de turno (no siempre para mal, ojo), y que supondría, por tanto, perder una de las principales bazas que tiene el poder… para ejercer su poder, valga la redundancia.

Hasta el momento, si algo nos ha dejado el sistema económico moderno es el saber que podemos salir o entrar en una crisis gracias o debido a las decisiones que tome el banco central de turno. Si se imprime más moneda, se aumenta la inflación, lo cual es negativo (generalmente) para el consumo, pero positivo para la inversión, y viceversa.

De esta forma, los bancos centrales pueden jugar su peculiar estrategia para resultar, según el caso, más o menos interesantes para la inversión extranjera, para la exportación de bienes y servicios, para favorecer el consumo interno…

Pero claro, si de pronto se democratizan unas monedas virtuales descentralizadas, como puede ser el bitcoin o el ETH, si los contratos inteligentes y los DEFI se vuelven una herramienta más del ciudadano, parte de ese control que se emite a razón de ser los únicos garantes de la moneda FIAT de turno, se pierde.

Y ya sabemos que al órgano regente como que no le interesa mucho perder poder. Más bien todo lo contrario.

Así, como decía, tenemos a una China que no duda cada cierto tiempo en hacer “redadas virtuales” para acabar con el peligro que suponen las criptomonedas. A una Europa y a un EEUU empeñado en regular de la misma manera los criptoactivos que aquellos activos depositados en dinero FIAT.

CRIPTOMONEDAS SÍ, CRIPTOMONEDAS NO

Y pese a todo esto, siguen mirando con muy buenos ojos el paradigma de las criptomonedas.

O mejor dicho, la virtualidad que tiene un criptoactivo.

Ejemplo de ello es la creación de ese Yuan Digital que está intentando meter hasta con calzador el gobierno chino, o más concretamente (por ser noticia estos días), la creación del monedero digital de la UE (EN).

Por lo que cuentan los pocos que han tenido acceso a él, parece que hablamos de una app todoterreno bastante bien desarrollada, desde la que podríamos no solo gestionar nuestros futuros euros digitales, sino también tener nuestros documentos de identidad, nuestras contraseñas y gestionar pagos en todo el territorio.

Dejando de lado el ceño fruncido que se nos queda a algunos al pensar en delegar algo tan privado como es la gestión de contraseñas en una app gubernamental (aunque sea supranacional), lo cierto es que la estrategia de los bancos centrales va encaminada no a derrocar el influjo de los criptoactivos, sino coger de ellos lo que les interesa, y quitar lo que es molesto para el poder.

Y me refiero, por supuesto, al hecho de que emitir nuevos euros/dolares/yuanes/etc virtuales pasa por simplemente darle al botón de imprimir. ¡Ni papel necesitamos, oiga!

Y mejor aún, porque al ser un activo virtual gestionado centralizadamente, es totalmente rastreable, y además, puede tener fecha de caducidad.

Que ojo, no son maquinaciones distópicas de un servidor. China, que por eso de no ser una democracia no le tiembla el pulso a decir las cosas como son, ya demostró su interés de que, en situaciones específicas (aka, cuando al gobierno le interese), puede decidir que ese dinero que tienes tú en tu cuenta desaparezca si no lo utilizas de aquí a X semanas.

Una manera forzosa y maravillosamente eficiente de fomentar el consumo interno, justo cuando al gobierno le interese que así sea.

Así pues, y como decía, prepárate para que nos vayan metiendo con calzador la stablecoin gubernamental de turno, mientras te aseguran por activa y por pasiva que eso de los BTC y los ETH es un timo.

No vaya a ser que el ciudadano pase a tener mayor control de su propia economía… que el propio gobierno.

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