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pedofilos rastreo bitcoin

Hace apenas unos días publicaba este tutorial en el que explicaba cómo era posible identificar los dueños de carteras de bitcoin o monero si, a priori, estas plataformas, y todo el ecosistema crypto, es anónimo.

Por supuesto, no hay nada 100% anónimo, y el diablo, como en tantas otras cosas, está en los detalles.

En esa pieza, repasábamos varias de las estrategias seguidas tanto por aquellos interesados en realizar actividades fraudulentas, como recordemos, también aquellos que no quieren por principios dejar rastro de sus actividades comerciales. Que no hay que olvidar que esto lo aprovechan tanto los malos, como también ciudadanos como tú y como yo.

Ahora bien, justo el caso del que voy a hablar hoy pertenece al primer grupo, y es que recientemente las autoridades han conseguido ya no solo cerrar uno de los mercados negros de la Dark Web más terribles, sino además hacerlo mientras detienen a sus creadores y a buena parte de sus clientes.

Hablemos de Welcome to Video

Welcome to Video es (¡era!) un sitio que vendía acceso a un catálogo de contenido pederasta, con abusos sexuales explícitos a menores de edad, a cambio de un pago por suscripción, que en este caso se realizaba mediante bitcoin.

Chainalysis, una empresa especializada en rastreo de capitales en criptomonedas, se interesó en dicha comunidad, llegando a varias conclusiones interesantes:

  • Welcome to Video tenía una única dirección de bitcoin.
  • Desde ella, y utilizando técnicas como las explicadas en el artículo del otro día, intentaban «blanquear» el dinero para pasarlo a cuentas que ya pudieran usar sus creadores.
  • Los bitcoins son muy bonitos, pero esos 1s y 0s ya supuestamente blanqueados, hay que pasarlos a euros, dólares, o la moneda que sea para poder pagar facturas. Y esto, al parecerlo, lo hacían principalmente desde dos plataformas chinas: Bithum y Coinone.
  • Como expliqué en aquel artículo, los vectores de salida de capital son los puntos menos anónimos que existen. A fin de cuentas, en un lado tiene que entrar dinero de una cartera crypto que puede, en efecto, ser difícilmente rastreable, pero en el otro lado tiene que haber una cuenta bancaria asociada a una identidad, o al menos a la de una mula, que recoja ese dinero.
  • Para colmo, un análisis OSINT y técnico de la web permitió descubrir, gracias a un error de programación, que la página, creada para la red TOR, dejaba las imágenes en miniatura de los vídeos en la portada en un servidor con una IP pública. Un servidor que estaba en las afueras de Seúl.

Uniendo el trabajo de esta empresa de analítica, con la de Hacienda de EEUU (el llamado IRS), fue posible ya no solo identificar a sus creadores, sino también a buena parte de sus clientela (algunos de ellos incluso habían pagado con carteras gestionadas por el propio trader, que ya de por sí están asociadas a la identidad real de la persona…), entre las que estaba un subdirector de una escuela estadounidense, y el marido de una directora de guardería.

Una vez fichados todos, se hizo una redada, en la que se incautaron 450.000 horas de vídeos sexuales con menores (EN).

Lo más triste de todo es que algunos de los culpables intentaron excudarse ante el juez al considerar que el IRS había violado la privacidad de sus transacciones para realizar investigaciones ilegales.

Por supuesto, esto no llegó a buen puerto, y la sentencia ha sido demoledora ya no solo para ellos, sino para todo el mundo: Al usar bitcoins, jamás habían tenido dicha privacidad.

Me quedo con esta última frase, porque ejemplifica muy bien la realidad tecnológica en la que vivimos.

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