Esta semana pasada la UE se sacaba de la manga otra multa, la mayor de la historia, a Google. Esta vez por supuesta posición monopolística de su sistema operativo para móviles.

Este es un ejemplo de los artículos que semanalmente escribo de forma exclusiva para los mecenas de la Comunidad.

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Mi opinión al respecto de esta estrategia de criminalizar a aquellos que van por delante se encuentra con sentimientos contradictorios.

  • Por un lado entiendo que el papel de los gobiernos es velar porque, en la medida de lo posible, haya un equilibrio sano en el mercado. A ninguno de nosotros nos debería interesar vivir en un escenario en el que unas pocas organizaciones tengan el poder absoluto, y eso compete tanto a gobiernos como a colectivos y empresas. Bajo este prisma, las multas no hacen más que intentar frenar ligeramente las estructuras de monopolio económico, cultural e industrial. 
  • Pero por otro, todo esto huele a penalizar a aquellos que por la razón que sea han conseguido llegar alto. De imponerles, bajo la excusa que toque, unos aranceles simplemente porque han hecho las cosas tan bien que el mercado ha decidido mayoritariamente apostar por su propuesta.

4.300 millones que acabarán en las arcas de Europa para permitir que Android siga operando en la zona. Como si pudieran evitarlo, dicho sea de paso.

¿Que por qué es la multa esta vez? Por todos los acuerdos que llevan a Android, un sistema operativo supuestamente abierto, aparecer en los terminales finales de los usuarios con la suite de aplicaciones de Google (una empresa privada con fines de lucro) instalada.

Que si Android viniera limpio, pues no habría mayor drama (al parecer). Pero el problema es que viene con los Google Play Services y el resto de apps, hasta el punto que es algo obligatorio por parte de los fabricantes.

Por ahí todavía podría tener sentido el asunto. Y hasta cierto punto, todo sea dicho. El problema es que la suite de apps de Google a día de hoy no tiene competencia. Nokia ofrece unos mapas bastante decentes, Facebook a nivel social se lleva la palma, pero no hay nadie que cubra tantísimo como Google. Y como de paso Android es de ellos, la cosa se pone aún más complicada.

Lo que sí me ha gustado de todo esto es la petición de que por defecto en Android se ofrezcan alternativas a Google Play, el market de aplicaciones oficial de Google. Habría que ver, no obstante, en dónde queda todo el asunto (me da que seguiremos como hasta ahora, que a Google sacar la billetera le cuesta nada y menos), y si tendría sentido a nivel de usabilidad/seguridad dicho cambio.

A fin de cuentas, estamos ante el problema de siempre. Android es lo que es ahora gracias a Google, y todos esos movimientos de estos últimos años por hacerlo más cerrado se deben, precisamente, a las debilidades que el SO móvil tenía frente a su competencia, iOS, que en sí es un monopolio minoritario (si quieres un producto con iOS, ya sabes que Apple es quien tiene la primera y última palabra de todo).

Pero claro, que en Europa iOS representa apenas el 20% del mercado global. TAN SOLO un 20%… En manos de una sola compañía.

Ver para creer…

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