regalos personalizados

Este mes, tras el fin de la 4ª Campaña Solidaria de la Comunidad en la que hemos conseguido donar algo más de 1.300 euros a la ONG elegida por vosotros (Amnistía Internacional), estamos en ese bypass tan bonito que se adelanta a las Fiestas de Navidad.

Lo que además, dentro de este humilde proyecto, significa que tengo que ir preparándome para elegir el próximo «detalle tecnológico» que regalaré a los mecenas.

Esto, como supongo si llevas tiempo por aquí sabrás, es algo que realizo dos veces al año (en diciembre/enero, y en junio/julio), que fue nuevamente el periodo que en su día eligieron los mecenas (a mayor periodo, más dinerito que puedo invertir y por tanto mejores regalos).

Y en todo este tiempo ha caído de todo: desde gafas de realidad virtual, pasando por packs anti-estrés, por lentes profesionales para cámaras de smartphones,… hasta el último, que fue una llave USB de seguridad que creo (por el feedback que me han dado los mecenas) les ha encantado.

El próximo regalo, que enviaré a principios/mediados de enero (tan pronto Patreon me pague, vaya) a todos los mecenas de nivel «Box Tecnológico» o superior, es, por ahora un secreto (así hace más ilusión cuando llega G.G), pero rebuscando qué podía caer esta vez, me ha parecido interesante escribir una pieza en la que ya no solo aviso públicamente de esto, sino también debatimos sobre el mundillo de los regalos personalizados.

La personalización de la experiencia

Sobra decir a estas alturas que hace tiempo que la gente NO solo compramos productos o consumimos servicios. Más bien PAGAMOS POR experiencias.

Que sí, que cuando te compras una tablet lo que buscas es precisamente tener una tablet. Pero si para hacerte con esa tablet vas a tener que pegarte que si con aduanas, no sabiendo exactamente cuándo va a llegarte a casa, a expensas de si hay o no un coste extra, y tan pronto te entra en casa tienes que instalarle tú el sistema operativo, como que la cosa no es lo mismo, ¿verdad?

Ahí es cierto que plataformas globales como Amazon han servido, ante todo, para crear un estándar básico en esto del comercio (sea o no electrónico, por cierto):

Soy consciente de que en Amazon pago más de media por producto, pero con ello me aseguro que además el envío le llega a la persona correcta en un par de días.

Que si no se puede entregar se avisará y/o lo dejarán en la oficina de Correos oportuna.

Y que sobre todo, si hay algún problema, Amazon va a mediar entre ambas partes, acabando por darme la razón (raro será que la culpa sea mía cuando yo ya he pagado de antemano).

Pero por supuesto no todo puedo comprarlo en un retail generalista. Ahí es donde entra el retail de nicho. Y precisamente en cuanto a regalos se refiere hay un sector en particular que sigue gozando de una sana descentralización.

Sobre regalos personalizados

Empresas como Maxilia.es (ES) son puntos de encuentro habituales para aquellas empresas o particulares que quieren tener un detalle con sus clientes, trabajadores o asistentes a un evento, ya que han «industrializado» el negocio de personalizar productos de regalo.

Casi cualquier cosa a la que se pueda serigrafiar un logo o un slogan es carne de cañón para una industria que, a la vista de cómo tenemos muchos el armario, está moviendo unas cifras considerables.

A fin de cuentas, ofrecen a las marcas la manida «distinción». Ese factor «Wow!» que te permiten distanciarte de la competencia ofreciendo un producto de precio comedido que además sirva para avivar en el futuro el recuerdo de X compañía o tal evento.

Y es cierto que tampoco vamos a sorprender a estas alturas a nadie con un boli al que le hemos impreso nuestra marca. Pero sí quizás podemos hacerlo con algo tan sencillo como ese marca-páginas que regala Èlia con su nuevo libro (ES), y que puedes ver en la imagen que encabeza este artículo. Fácil, barato, pero sobre todo, útil. Tanto para la persona que lo recibe, como por supuesto para la marca.

Ese efecto «Wow!» que también consigue un servidor con las tarjetas de visita. Porque podía, como hace todo el mundo, ofrecer el típico cartón de más o menos calidad que dan prácticamente todas las empresas. Pero, ¿y si en vez de cartón utilizo un material TRANSPARENTE? Uno que requiera que para leerse el potencial cliente tenga que colocarlo sobre una mesa o poner su palma de la mano por detrás, lo que de nuevo remarca uno de los puntos fuertes que tiene, entiendo, el trabajar conmigo.

Así que sí. Apostar por los regalos personalizados, pero sobre todo hacerlo con cabeza. Hay vida más allá de esas baterías de 1.200 mAh, y también de los bolis. Algunas hasta mucho más baratas, con mayor posibilidad de dejar «un poso» en el nuevo dueño.

Un servidor, por cierto, ya tiene elegido el regalito de Navidad de los mecenas.

Si te interesa aprovechar la ocasión probando todo lo que hemos montado a nivel interno, y de paso agenciarte un regalito tecnológico para enero, ya sabes :).

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Este es un ejemplo de los artículos que semanalmente escribo de forma exclusiva para los mecenas de la Comunidad.

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