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Negocios Seguros

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Gestión del Plan de recuperación

Por eso de la pandemia y que la economía otra vez más se ha ido a la mierda, los hombres de negro vuelven a sacar la chequera, y esta vez a España le van a tocar nada menos que 70.000 millones de euros.

70.000 millones de euros que se invertirán de aquí a 2023 en todo lo que a priori es necesario para que España siga siendo sea un país del primer mundo.

Por lo que sabemos por ahora, de esos 70.000 millones, el 30% irá a parar a la industria de la movilidad, la construcción y la administración pública. Hablamos por tanto de inversiones para el impulso del hidrógeno verde, la conectividad 5G, la inteligencia artificial, la rehabilitación de viviendas…

Por Xataka (ES) hacían estos días un repaso de a dónde, presumiblemente, irá a parar el dinero, con el siguiente gráfico:

plan recuperacion UE

La cabra tira al monte, así que de todo esto me he interesado por esa dotación de casi 5.000 millones para el impulso de las PYMES, con iniciativas como la de España Nación Emprendedora o la Agenda España Digital 2025. Iniciativas que, seamos sinceros, quedan super bien a la hora de hacer campaña, pero que jamás vemos reflejadas a pie de calle.

¿La razón? No se diseñan realmente para que una PYME pueda ser beneficiaria de este tipo de subvenciones.

Es un tema que, de hecho, hablaban en el propio articulo de pasada, y por que el bueno de Borja Adsuara lo comentaba:

«Todos los anteriores planes han fracasado» al no facilitar suficiente que estas ayudas lleguen a quienes las puedan necesitar.

No es que España no tenga dinero, pero por ejemplo en las PYMEs no tienen ni los recursos ni el conocimiento para acceder y aprovechar estas ayudas.

He ahí el quid de la cuestión.

La mayor parte de las PYMEs de este país (micropymes y autónomos venidos a más, como un servidor) ya tenemos bastante con sobrevivir en el día a día, como si además tenemos que hacer un máster en preparación de documentación para la administración pública.

A la hora de destinar tiempo (nuestro bien más valioso) en sacar adelante el negocio o presentarse a una convocatoria de estas, es que no hay ni que planteárselo. Lo primero te permite llegar a fin de mes. Lo segundo lo mismo te permite sacar unos meses más con caja.

El problema es justo ese, que estamos hablando de que quienes diseñan este tipo de iniciativas no tienen ni idea de lo que es ser un emprendedor.

Y al final pasa lo que cabría esperar: quienes se acaban llevando estas subvenciones no son esas micropymes y esos autónomos que realmente las necesitan, sino las medianas y grandes empresas que, como es normal, pueden destinar recursos económicos y humanos a presentar propuestas tal y como el funcionario de turno quiere recibirlas.

Subvenciones que en muchos casos (a mí me ha tocado estar en el otro lado y créeme que ocurre) se destinan a otros menesteres, pero se facturan, por eso de que hay que demostrar que se hizo la inversión, como pide el punto del acuerdo X que se ha firmado.

Lo que de nuevo, genera aún mayor brecha entre la pequeña y mediana/gran empresa. Las primeras, que son las que más necesitan digitalizarse, son incapaces por recursos de hacerlo (ni propios ni por capacidad para acceder a estas subvenciones), y las segundas, que ya están en un nivel adecuado de digitalización, encuentran en estas subvenciones la excusa perfecta para inyectar de las arcas públicas unos cuantos millones que les permiten hacer crecer aún más el negocio.

Es el pez que se muerde la cola de siempre, y salir de él, con el chiringuito que hay montado a su alrededor, es muy pero que muy complicado.

Por el simple hecho de que si de verdad hubiera interés en cambiarlo, se necesitaría formar a las PYMEs y aumentar las facilidades para acceder a este tipo de iniciativas. Es decir, reinvertir parte de todos esos miles de millones en tener un sistema de reparto más justo y accesible.

Algo que per sé no te compra una campaña electoral. Y un problema menor, a fin de cuentas, de cara a rendir cuentas con el excel en mano (los 5.000 millones llegarán sí o sí a PYMEs, aunque la amplia mayoría sean más MEs que PEs).

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