¿Y si a un avión de papel le ponemos un controlador bluetooth?

PowerUp 3.0

Esa misma pregunta debieron hacerse los chicos de PowerUP Toys justo antes de ponerse manos a la obra.

¿El resultado? Power UP 3.0 (ES), un dispositivo bluetooth que colocamos encima de un avión de papel, y que nos permite (en teoría) dirigir su vuelo vía smartphone.

Y digo en teoría, porque como bien señalan los creadores en la serie de vídeos de explicación que tienen colgados en su canal de Youtube (EN), requiere de un aprendizaje previo. Que no se trata simplemente de lanzarlo y ya está, vamos. Cosa que he constatado estos días :).

Pero empecemos por el principio.

Power Up 3 packaging

La vuelta a ese placer del trabajo manual

En tiempos de smartphones y Netflix, de Snapchat y de Steam, es un verdadero soplo de aire fresco sentarse en la mesa del salón con unas tijeras a preparar el mejor avión de papel de la historia.

Power Up 3.0 es un producto tecnológico, de eso no hay duda, pero apuesta por volver a recuperar el interés por lo analógico. A pasar un buen rato no solo intentando hacer volar la máquina, sino buscando el modelo de avión que más encaje con nuestra forma de ser.

Y eso lo consigue desde el minuto uno. En el momento en el que abres su packaging y te encuentras varios patrones, pudiendo descargar nuevos modelos desde su web.

Alpine, Nakamura, Phantom, Invader,… prácticamente hay modelos de avión para cada tipo de usuario. Algunos más agresivos, algunos con mayor estabilidad, pero con el nexo común de servir de puente a ese gusto por la papiroflexia que muchos pensábamos haber perdido.

PabloYglesias Power Up 3 papiroflexia

En mi caso me decidí por el modelo Invader, un avión de estructura triangular que promete velocidades de vértigo a cambio de una estabilidad un tanto… reducida.

El proceso de construcción fue tan gratificante como cabría esperar. En mi tozudez asturiana, he tenido que volver atrás en un par de ocasiones por no seguir a rajatabla la guía de construcción, y esto sin lugar a dudas ha dado como resultado un avión más inestable de lo esperado.

Justo lo que los chicos de PowerUP Toys recomiendan evitar… Y que acabaría por pasarme factura, como le comentaré (y enseñaré) más adelante.

Uno de los puntos más controvertidos de todo el proceso ha sido el que a priori parecía más obvio: la colocación de dispositivo.

El Power Up 3.0 no es más que un chip convenientemente protegido en una carcasa aerodinámica con un palo que separa la cabeza de la cola, donde está el alerón y la hélice, que son las que en verdad ofrecen el control del dispositivo.

Para colocarlo, bastaría con encontrar una posición adecuada para la cabeza, que cuenta con dos ganchos en su parte inferior que debemos sujetar a las alas del avión.

Pero frente a la guía que viene como ejemplo en la caja, el modelo Invader requiere que esa unión se realice en la parte superior, como puede ver en la fotografía, y no en la base de las alas, que es lo que suele ocurrir en el resto de modelos. Algo que me llevó no pocos intentos descubrir, y que dejo por aquí por si se acaba encontrando en la misma tesitura.

Power Up 3.0 detalle

Dotando de control a un avión de papel

En la cabeza del Power UP hay un pequeño botón que sirve para encender y apagar el dispositivo. Mientras éste esté encendido, un led avisará mediante un parpadeo, que cambia según estemos o no sincronizados con el chisme.

Y para ello, tendremos que hacer uso de una aplicación disponible tanto para dispositivos Android (EN) como iOS (EN). Aplicación que se encarga de emparejar nuestro avión con el smartphone o la tablet (lo hace cada vez que la abrimos), y que permite que tengamos a nuestra disposición varios controles y ajustes interesantes.

Power Up 3 app

El más obvio, el control de velocidad, que se realiza mediante ese scroll vertical del centro inferior de la pantalla, y la dirección del alerón posterior, que se controla mediante el giro del smartphone hacia uno u otro lado.

La aplicación también ofrece un “asistente de vuelo”, que no es más que la voz del supuesto copiloto diciendo frases pre-programadas, y muestra así mismo información crítica como puede ser el porcentaje de batería que le queda al dispositivo (llamada fuel en la aplicación), la distancia de señal (alcanza en teoría hasta 30 metros) y el ángulo de vuelo.

En la parte de atrás del cabezal encontraremos un puerto micro-USB, que es el usado para recargar la batería, con una autonomía de alrededor de 15 minutos.

Y es que al igual que pasa con los drones, el tiempo de vuelo es bastante bajo. La parte buena es que apenas tarda unos 20-30 minutos en cargarse al completo. Tiempo más que aceptable para una salida al campo con amigos.

Power Up 3 preparativos

Poniendo a prueba el avión

Pero toca salir a la calle, y aquí empiezan los problemas.

Decía al principio del artículo que el verdadero handicap pasa por ser capaz de controlar el aparatito convenientemente.

Primero porque el avión debe volar bien por sí mismo. Es decir, que debe estar bien construido, cosa que en mi caso no se cumplía del todo.

Segundo porque como cabría esperar, un viento cambiante e intenso no es el mejor aliado de un avioncito de papel. Y precisamente la zona que elegí tenía estos dos ingredientes en abundancia.

Y tercero, por la necesidad de un espacio bastante despejado (que no haya árboles de por medio) sin ESPACIOS EN EL SUELO POR DONDE SE PUEDA COLAR ALGÚN COMPONENTE DEL POWER UP.

Esto último viene con mi sello. No se me ha ocurrido más que ponerme a jugar con el avión al lado de una de esas alcantarillas de reja, y todavía rezo a Thor porque al caerme encima de ella, sólo haya perdido la hélice y no todo el dispositivo.

La construcción es endeble (obvio, ya que debe ser flexible y aguantar las continuas hostias que va a recibir), y eso hace que la hélice particularmente se salga de su eje una de cada tres caídas. Si la perdemos, afortunadamente, tenemos intercambios que vienen con el propio dispositivo, y si los perdemos todos, tocará comprar los repuestos.

He hecho un vídeo recopilatorio de la experiencia, en tono jocoso (faltaría más), para que se haga una idea de por qué es importante que se cumplan las máximas atmosféricas y arquitectónicas (¡sic!) que recomiendan los creadores del producto.

¡Que lo disfrute!


Ver en Youtube (ES)
 

Vale, aquí solo he puesto los momentos más absurdos… Sí es verdad que en algún caso varios astros se han alineado para permitirme que el avión estuviera hasta 7 segundos (más o menos) en el aire, pero aún con todo me lo he pasado pipa, y seguramente lo saque unas cuantas veces más este verano para pasar un buen rato.

Conclusiones y sorpresa para los mecenas de la Comunidad

Un juguete (ES) que recomendaría para estas fechas. Sin ser nada del otro mundo, rompe la rutina y si usted es como un servidor, le picará la curva de aprendizaje, lo cual es de agradecer.

Además, se me ha ocurrido que para celebrar la llegada del verano voy a sortear este fin de semana un PowerUP 3.0 entre todos los mecenas de la Comunidad. Simplemente con colaborar con esta iniciativa en Patreon entrará en el sorteo, ¡así que anímese!

A día de hoy hay una oportunidad entre 21 de que le toque. Considerablemente mayor de la que suele haber en los sorteos que realizamos periódicamente entre los miembros de la Comunidad (cerca de 1300).

Tiene hasta la tarde del Domingo para hacerse mecenas (ES). La semana que viene anunciaré el ganador en el email que envío a todos los miembros, así como en la intranet privada a la que los mecenas tienen acceso.

Puntos positivos

  • Un buen pasatiempo: Lo de tener que preparar el avión a mano y contar con una serie de alternativas aumenta exponencialmente la diversión de un chisme a priori bastante sencillo.
  • La curva de aprendizaje: Resulta complicado hacerse con los controles, lo cual al menos bajo mi humilde opinión, ofrece mayor diversión.

Puntos negativos

  • Batería: El problema de cualquier dispositivo de este tipo. 15 minutos pasan volando, aunque afortunadamente tarda muy poco en cargar.
  • Condiciones no controlables: Hablamos de un avión de papel que tiene que llevar encima un chisme. Por lo que si ya de por sí el viento y el buen diseño suele afectar, en este caso lo hace aún más.