Prensa y multimedia alejándose de la publicidad

En esta entrada quería señalar algunos modelos de negocio que empiezan a aparecer tanto en la industria informativa como en la audiovisual, y que apuntan a un futuro cercano donde la publicidad no tiene cabida.

Blendle

Hablo del caso de Blendle (HO), una startup Holandesa que ha desarrollado una plataforma que aglutina las noticias de 40 periódicos y revistas de su país, y cuyo modelo de negocio ni es la publicidad, ni el pago por suscripción, sino el pago por consumo. Cada noticia cuesta entre 10 y 25 céntimos, y una vez te creas una cuenta, te regalan 2,50 euros. 

Me parece interesante por varios puntos. El primero es la separación de contenido y contenedor. La figura del periódico se diluye a favor de la plataforma, lo que permite acceder a la información de manera más democrática y menos elitista, que es justo lo que ocurre con el modelo tradicional. Como aspectos negativos a considerar, me preocupa que de imponerse este modelo se acabe cayendo en una lucha barriobajera de titulares, buscando la compra fácil, dejando de lado el afán informativo esperable, y por supuesto, la privacidad que pueda tener un servicio de este estilo de cara a la posible reventa de los datos de compra del usuario (ideología política, interés, tipo de consumo,…).

Pero lo cierto es que la idea a grandes rasgos me gusta, sobre todo por lo primero, ya que permite el descubrimiento, algo que lamentablemente muy poca gente está dispuesta a hacer, de manera intuitiva y ajena al usuario. Y de paso favorece la competencia, lo que en definitiva, y salvando el obstáculo del titular fácil (que entiendo se puede gestionar mediante un sistema de valoración social), debería repercutir en una mayor calidad y menos artículos de bulto.

En el otro lado, analizar las palabras (EN) de Jeffrey Katzenberg, de DreamWorks, en una reciente entrevista sobre el futuro de la industria del cine. Según sus palabras, el futuro de la industria pasa por el cambio de distribución (nada nuevo bajo el sol), manteniendo una película los 17 días de rigor en el cine (donde aún en nuestros días suele obtener el 95% de los ingresos totales) y a partir del 18 estar disponible en todas las plataformas, pagando por pulgada.

En esta ocasión tengo sentimientos contradictorios. Sobre el modelo de distribución estoy totalmente de acuerdo. 17 días el cine para ofrecer esa exclusiva es algo asequible y entendible por el consumidor, más sabiendo que después de esas dos semanas podremos consumirlo en nuestras casas.

Ahora bien, el segundo punto me chirría bastante, más que nada porque entiendo que la situación en algunos países como España roza el absurdo, y veo terriblemente complicado que de no destronar al lobby cinematográfico, directamente no haya plataformas verdaderamente rentables donde colgar el producto. Esto sin contar que desconozco las razones técnicas de porqué una película en un televisor de 40 pulgadas deba costar más que en una tablet. La resolución y el contenido sera el mismo (¿o harán también aquí discriminación?).

Para llevarlo a cabo, primero hay que ofrecer al consumidor una plataforma (al menos) que cuente con un modelo de suscripción y precios asequibles, y donde se pueda disfrutar de cualquier contenido, indistintamente de la agencia o cadena que esté detrás. La figura de un Netflix, a fin de cuentas, y no de un ATresMedia.

Dos posibilidades que apuntan a un futuro en el que tanto medios como industria cinematográfica apostarían fuertemente por lo digital. Algo necesario, si quieren seguir estando en la cima. Y un golpe a la publicidad considerable, demostrando que quizás no sea el negocio que tanto esperábamos.