hardware dependiente nube

Nuevamente, ha pasado.

Hace unos días, los dueños de una cámara de seguridad Arlo recibían un email en el que se les informaba que aquellos productos de la compañía que tengan más de cuatro años de vida perderán el soporte próximamente.

Y con esa pérdida, ya no solo dejarán de recibir actualizaciones, sino que además, perderán varias de las funciones que dan sentido a una cámara de seguridad.

Cuando una cámara de Arlo cumpla los cuatro años desde su lanzamiento al mercado, perderá el acceso al almacenamiento en la nube gratuito, que guarda los últimos siete días de grabaciones accesibles desde la app oficial; este era uno de los motivos más importantes para comprar una cámara de Arlo. La cámara también dejará de enviarnos correos con notificaciones de eventos.Además, una cámara fuera de soporte dejará de recibir actualizaciones de firmware, por lo que si se descubre un fallo de seguridad no será arreglado y potencialmente tendríamos una cámara accesible por atacantes. Por último, Arlo dejará de fabricar piezas de repuesto para el dispositivo.

Las 7 de la Semana
Newsletter de negocios digitales, tecnología y seguridad

Imagínate recibir de manera totalmente gratuita este tipo de historias directamente en tu correo.

Te envío cada lunes a las 7am un email con toda la actualidad sobre tecnología, seguridad y negocios digitales.


Desde la compañía aseguran que no hay tanto problema, por eso de que sus clientes podrán seguir accediendo al vídeo de las cámaras vía app, y grabar vídeos mediante un dispositivo externo compatible.

Pero ya me dirás tú de qué te sirve tener una cámara de seguridad, si esta cámara no te envía alertas cuando identifica movimiento…

HARDWARE DEPENDIENTE DE LA NUBE

Este fue uno de los principales motivos por los que en su día aposté por unas cámaras UEFY, que, en teoría, gestionaban todo en local, teniendo la opción de la nube como eso mismo, como una opción.

Y digo en teoría, porque no hace mucho supimos que UEFY sí envía datos y registros a su servicio en la nube, para colmo sin cifrar…

Este tipo de problemas, de hecho, son unos que nos estamos encontrando en electrónica de consumo cada vez con más asiduidad.

Sin ir más lejos, para todos aquellos que hemos pasado nuestro catálogo de juegos, o música, o cine, a plataformas de terceros, estamos supeditados a que, en efecto, toda esa biblioteca digital un buen día deje de estar disponible.

Es decir, que de pronto, esa Xbox Series S (por hablar de un hardware que solo funciona con contenido digital) que compraste, un buen día, dejará de acceder al catálogo que también compraste y que tenías en tu biblioteca online.Podrás seguir jugando a los juegos que ya tengas instalados en el disco duro (y que no tengan funcionalidades online, claro), pero olvídate de poder instalar aquellos juegos que, recalco, compraste, pero que no tienes ahora mismo instalados, sino en tu biblioteca digital.

Y lo mismo, como te decía, con la música o el cine. Servicios como Spotify o Netflix han expandido el mercado del hardware con una muy variada suite de dispositivos (smartphones, tablets, televisores, monitores, reproductores de audio, cascos…) que el día de mañana, pese a que siguen funcionando perfectamente, se van a quedar cojos.

No porque en sí dichos dispositivos se queden obsoletos, sino porque la electrónica de consumo de nuestros días es dependiente, cada vez más, de servicios centralizados y en la nube.

Servicios que operarán hasta que dejen de ser rentables para las compañías que los gestionan. O hasta que por cualquier motivo (legal, económico, empresarial, social), interese dejar de ofrecerlos.

Fíjate que en ese escenario, el que paguemos o no por el servicio online, tampoco es seña de seguridad.

Obviamente, duele aún más cuando encima de estar pagando por esa suscripción, o haber comprado bienes digitales, la plataforma decide cerrar el grifo y quitarnos el control de ese servicio/contenido. Pero también está empezando a ocurrir, y cada día, como decía, será más y más habitual.

Sin embargo, el colmo de los colmos a mi modo de ver viene dado por casos como el que encabeza esta pieza. Un hardware que compras en su día para realizar una serie de acciones muy específicas, y que varios años más tarde, por intereres de negocio, deja de ofrecer dicha funcionalidad.

No porque el hardware se haya quedado obsoleto, no. Porque a la compañía le interesa que lo renueves, y artificialmente lo deja sin soporte.

Fíjate tú, exactamente lo mismo que ocurre con el soporte de dispositivos de informática.

Porque ya me dirás qué problema presentaría mi querido Samsung Galaxy Note 2 (si no es por autonomía de la batería, que por cierto podría cambiarla yo mismo en cualquier momento y sin necesidad de herramientas específicas) para seguir funcionando más de un lustro después de que saliera al mercado… sino es porque hay que vender más Samsung Galaxy Notes.

Y así, con todo…