bases de carga qi

Quien escribe estas palabras ha sido históricamente un «hater» de la carga inalámbrica.

Y tengo argumentos para ello.

Voy a empezar con este tema, y luego nos metemos en profundidad a lo que has venido a buscar.

¡Empecemos!

Pros y contras de la carga inalámbrica frente a la carga física

Empiezo, como decía, con los contras, como hater que he sido de este tipo de tecnologías.

A fin de cuentas, una carga inalámbrica es:

  • Por su propia ideosincrasia, menos eficiente que la carga física: No existe actualmente ningún sistema de carga inalámbrica que no tenga pérdida sensible de energía. Según el modelo y la tecnología, esa pérdida puede llegar a representar un tercio de toda la corriente consumida.
  • Además, genera más calor que la carga tradicional: Y hablo al mismo amperaje, claro (no estoy comparando manzanas con peras, sino manzanas con manzanas). Teniendo en cuenta que el calor es enemigo número uno de cualquier dispositivo electrónico, esto, potencialmente, reduce la vida útil del componente que mayor desgaste tiene hoy en día en nuestros dispositivos móviles, y que no es otro que la batería.

Ahora bien, es cierto que tiene una serie de ventajas.

A saber:

  • Es mucho más cómoda de usar: Acercas el dispositivo y ¡voalà! Sin tener que buscar el agujerito del puerto de carga, sin complicaciones. Solo ponerlo encima y listo.
  • Supone un menor desgaste mecánico: Y aunque pareciera que esto contraviene precisamente uno de sus handicaps, me explico. A fin de cuentas, el conectar y desconectar algo físicamente supone, con el paso del tiempo, asumir que los pines del conector pueden llegar a romperse o deteriorarse. Algo que seguramente en algún momento de tu vida, con algún dispositivo, te ha llegado a pasar. De pronto, deja de poder cargarse, o de poder conectarse a otro dispositivo. No porque la batería ya no funcione o el sistema operativo se haya jodido, sino simplemente porque el conector USB no hace correctamente contacto.

Este último punto puede parecer baladí, pero nada más lejos de la realidad.

De hecho, no descartes que de aquí a unos años, empiecen a llegar cada vez más dispositivos móviles sin puerto físico. Ya hay varios en el mercado, y la tendencia parece clara, habida cuenta de que cada vez más funcionalidades las conectamos mediante sistemas inalámbricos (los auriculares y aquel puerto de jack de 3,5mm son un buen ejemplo), y que, recalco, cualquier puerto físico es, en esencia, un componente de hardware expuesto al agua, polvo, y malos usos… que genera con el tiempo mayores costes de mantenimiento/soporte a los fabricantes.

¿Quieres conocer cuáles son mis dispositivos de trabajo, viaje y juego?

Por aquí tienes un listado de todo aquello que utilizo en mi día a día, con los enlaces directos a la página de producto en Amazon.

Y si hay dinero de por medio, ya sabes…

El caso es que además de estos contras y estos pros, hay algunas matizaciones que me han ido haciendo más proclive a recomendar la carga inalámbrica.

Entre ellas, el hecho de que, por regla general, las cargas inalámbricas son más lentas que las cargas físicas.

Algo que la mayoría de usuarios consideran negativo, pero que puede ser hasta positivo para la autonomía de nuestras baterías, como ya expliqué en profundidad en este otro artículo por aquí enlazado.

¿Que quieres un resumen?

  • Pues que, básicamente, recomiendo usar cargadores (o bases de carga) con carga rápida únicamente para casos puntuales y de urgencia. Aquellos en los que necesitas, sí o sí, cargar lo más rápido posible tu dispositivo porque tienes poco tiempo.
  • Para el día a día, sin embargo, mientras más lenta sea la carga, mejor, ya que forzamos menos la batería, y por tanto, esta genera menos calor, ergo aumenta su esperanza de vida.

En un entorno en el que ya es raro encontrarse con un cargador «lento» en el mercado, la carga inalámbrica, aunque genera mayor calor que la carga por cable, al ser generalmente más lenta, acaba ofreciendo mejores prestaciones en cuanto a vida útil de los dispositivos (es más dañina la carga rápida que el aumento al mismo amperaje del calor generado en la carga inalámbrica frente a la que se hace por puerto físico).

Lo que me lleva, ahora sí, a hablar de las bases de carga inalámbricas.

base carga inalambrica horizontal

Tipos de carga inalámbrica

Cuando empezaron a llegar al mercado, cada fabricante sacó su propia tecnología, haciendo en muchos casos incompatibles unas de otras.

Sin embargo, podríamos decir que ahora mismo hay dos principales tecnologías:

  • MagSafe: Podría dedicarle solo una pieza a cómo este sistema, que antiguamente estaba presente en los puertos de carga lightning de los productos de la manzanita, y que básicamente lo único que hacía era mediante imanes conseguir que el conector se conectase mucho más cómodo (y, de paso, evitase que un golpe o tirón lanzase el dispositivo al suelo), ha acabado transformándose en otro sistema de imanes que incluye una bobina de carga inalámbrica y una serie de protectores, encontrándose principalmente en la parte trasera de los iPhone. La tecnología de carga en sí no difiere mucho de la que vemos en el resto de dispositivos, pero es cierto que gracias a esos imanes Apple ha creado un sistema mucho más eficiente en cuanto a consumo energético, e incluso algo más cómodo de usar que las cargas inalámbricas del resto de fabricantes. ¿El por qué? Pues porque MagSafe se encarga de alinear a la perfección las bobinas de carga con el cargador inalámbrico, evitando así el clásico problema que encontramos, como veremos más adelante, con los puertos de carga horizontales, de que piensas que estás cargando el dispositivo por tenerlo encima cuando realmente, o no se está haciendo, o se está haciendo pero a menor potencia. Y además, esa función de magnetismo está siendo aprovechada por muchos fabricantes de periféricos para ofrecer diferentes funcionalidades, como el hecho de poder «colgar» el dispositivo de un soporte y que se mantenga como en el aire, o usar la base de atrás del smartphone para tener, por ejemplo, una pequeña cartera unida magnéticamente.
  • Carga Qi: Ha acabado por ser el estándar de toda la industria, y por tanto, es muy probable que sea lo que acabes viendo en casi cualquier página donde lo compres. A día de hoy es compatible con cualquier dispositivo moderno que admita carga inalámbrica, lo que incluye cualquier móvil o smartwatch de Android y también de iOS.
diferencias bases de carga

El factor forma: Bases de carga horizontales o de expositor

Llevo ya meses usando diariamente una base de carga inalámbrica para las cargas nocturnas, en la mesita de noche, pero recientemente Hama me envió dos modelos de sus bases de carga Qi, y me pareció interesante entonces preparar este artículo haciendo una comparativa de los puntos fuertes y débiles que tienen este tipo de bases de carga.

Como puedes ver en la imagen superior, un aspecto crítico a la hora de elegir entre una u otra base de carga (fíjate, más que la potencia diría) es el factor forma.

Ambas son de 10W (el doble de los cargadores tradicionales, pero sin llegar a considerarse carga rápida), así que para mi gusto son perfectos.

De hecho, la compañía tiene algún modelo de 15W también, pero como decía al principio, prefiero carga más lenta para el uso que les voy a dar (no urgencia), que para esos momentos puntuales donde tengo poco tiempo, puedo enchufar por cable a cargadores de 65W que tengo para viajes y hasta ocultos en mi nuevo despacho.

Sobre este tema (el factor forma), algunas observaciones que me parece importante señalar:

Pese a mis reticencias iniciales, el modo expositor me está gustando más que el clásico disco horizontal.

Una de las dudas que tenía era si el móvil se quedaría sujeto bien en esos 45 grados, y lo cierto es que, pese a no ser un MagSafe (por razones obvias…), sí.

Para ello, en Hama han estado listos a la hora de incluir una pequeña almohadilla de plástico en la base, lo que unido a la almohadilla propia de la zona de carga hace que sea casi imposible (tendrías que golpearle fuerte desde un lado) que el smartphone acabe desplazado.

Para colmo, esto también obliga al móvil a colocarse correctamente en la zona de carga, ergo, evita el ya citado error de paralaje entre bobina de carga y cargador.

En el otro lado tenemos el modelo horizontal, cuya principal ventaja que le veo es que es muy cómodo para llevar de viaje (ocupa lo que ocupa una oblea de pan, aunque también hay que decir que al estar hecho de aluminio, pesa más que el otro).

Y si me apuras, cuando no se usa queda más oculto encima de una mesita de noche o una mesa de despacho.

Pero ya te digo: Si me tuviese que quedar con uno, sería sin lugar a dudas el de modo expositor, y aunque solo sea por el hecho de que en todo este tiempo de uso no me ha dado ningún susto (pensar que estaba cargando cuando realmente no lo estaba haciendo por una mala colocación del móvil).

Las dichosas luces led

Sin embargo, hay un elemento que tienen en común casi todos los modelos en el mercado, y que al menos a un servidor le saca de quicio.

Y ese algo es la manía que tienen todos los fabricantes a la hora de incluir luces led como sistema de información.

Me explico.

Entiendo perfectamente que deba existir una luz que, por ejemplo, nos informe durante unos segundos que la base de carga está bien conectada, o que se ha pareado correctamente con el dispositivo, o que incluso alerte, como es el caso de ambos modelos probados estos días, cuando identifique que estamos colocando mal el dispositivo encima de su base.

En estas situaciones me parece totalmente lógico que haya una alerta luminosa y temporal. Incluso una continua para la tercera casuística.

Pero lo que sigo sin entender es que esta luz tenga que estar encendida siempre.

Algo que pasa en el modelo horizontal (si no hay nada encima, o si hay algo y está cargándose, muestra un led rojo o uno verde respectivamente).

Dicho sea de paso que, frente a muchos otros modelos de la competencia, estos dos de Hama han apostado por una pequeña luz en el lateral (modelo horizontal) o en el frontal (modelo de expositor), y no como pasa con muchos otros que los led iluminan todo el lateral, pareciendo aquello una discoteca móvil.

Pero el funcionamiento de los led en el modelo en formato expositor me parece más acertado:

  • Se enciende en rojo durante unos segundos cuando lo conectas al cable por primera vez.
  • Permanece apagado mientras no está en uso.
  • Permanece en verde mientras está cargando el dispositivo.
  • Se apaga cuando el dispositivo ya está totalmente cargado.
  • Si hubiera un error, parpadea intermitentemente entre rojo y verde.

Por sacarle la punta, sigo viendo absurdo que mientras el dispositivo está cargándose tenga que estar el led en verde.

Diablos… Para saber si tu dispositivo se está o no cargando… basta con mirar el propio dispositivo. ¡No hace falta que la base de carga me informe también con una luz!

Y lo digo sobre todo pensando en la contaminación lumínica que esto supone cuando utilizas la base de carga en la mesita de noche.

Recalco que es un problema que afecta a casi todos los fabricantes de este tipo de periféricos, pero… ¿tanto costaba que solo se encendiese temporalmente cuando hacemos una acción (conectarlo, desconectarlo…) o cuando hubiera algún error?

base carga inalambrica vertical

Conclusiones

Termino con la recomendación que supongo, si has llegado hasta aquí, ya habrás vaticinado.

El modo expositor me parece más acertado como base de carga ya que no solo es más cómodo de ver, sino que además evita ese problema clásico de mala colocación y carga más lenta (o directamente no carga) del modo horizontal.

Que los puntos fuertes me parecen más interesantes que los puntos flacos que tiene.

Dicho esto, me hubiera gustado que ni tan siquiera contase con ese led de información, o si es que hay alguna ley que les obliga a incluirlo, este no esté funcionando al menos mientras el móvil está en cargándose.

No es tan molesto como con el otro modelo, que está siempre encendido haya o no dispositivo de carga encima, o ya puestos como la mayoría de modelos de la competencia que tienen varios led repartidos por toda la base, pero sobre todo para los que lo queremos usar por la noche en la mesita al lado de la cama supone una molestia más que considerable.

Pese a ello, y por la comodidad que ofrece, hoy en día tengo que reconocer que prefiero la carga inalámbrica a la carga por cable. Tanto como para hasta aceptar este pequeño suplicio de tener por ahí una luz led encendida…

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